La caída de Brooklyn Beckham: ruptura familiar, silencio digital y millones en juego
Brooklyn Beckham atraviesa su momento más delicado tras romper públicamente con sus padres
El joven ha reducido su presencia en redes sociales y ha perdido importantes contratos
Su matrimonio con Nicola Peltz y la firma de un estricto acuerdo prenupcial han aumentado la preocupación de sus padres
La caída a los infiernos de Brooklyn Beckham parece haberse consumado en tiempo récord. El primogénito de David y Victoria Beckham, durante años presentado como parte esencial del engranaje de la llamada Brand Beckham, ha decidido romper de manera abrupta con su pasado familiar, profesional y mediático. Su desaparición progresiva de las redes sociales, la pérdida de contratos millonarios y el conflicto abierto con sus padres han dibujado un escenario tan inesperado como devastador para una de las sagas más poderosas del mundo del espectáculo.
Todo estalló tras el demoledor comunicado que Brooklyn, de 26 años, publicó en Instagram, donde afirmaba sin rodeos que no desea reconciliarse con su familia. En ese texto de seis páginas, el joven acusó a David y Victoria de haber controlado su vida durante años, de manipular la narrativa mediática en su beneficio y de intentar sabotear su matrimonio con la actriz estadounidense Nicola Peltz. «La narrativa de que mi esposa me controla es completamente al revés. He sido controlado por mis padres la mayor parte de mi vida», escribió, marcando un punto de no retorno. Desde entonces, Brooklyn ha optado por el silencio digital. Ha abandonado la actividad constante en redes sociales que durante años fue una de sus principales fuentes de ingresos y visibilidad. Esa decisión, lejos de ser simbólica, tiene consecuencias directas: varias marcas han congelado colaboraciones y otras han optado por romper contratos ante la falta de exposición y la controversia que rodea ahora su nombre. Para alguien que había convertido su apellido en un negocio, el golpe es considerable.
A la tensión emocional se suma un elemento económico clave que preocupa profundamente a sus padres. Según ha trascendido, Brooklyn firmó antes de su boda en 2022 un acuerdo prenupcial extremadamente rígido. Traducido del inglés, el documento establece que, en caso de divorcio, Brooklyn no tendrá acceso a la fortuna de la familia Peltz. Un detalle nada menor si se tiene en cuenta que el padre de Nicola, el empresario e inversor Nelson Peltz, posee un patrimonio estimado en 1.200 millones de libras. El acuerdo limitaría a Brooklyn únicamente a repartir lo generado conjuntamente como marca, dejándolo fuera del gigantesco legado familiar de su esposa.
Fuentes cercanas a David y Victoria aseguran que este punto es uno de los que más inquietud les genera. Temen que su hijo se haya aislado por completo de su entorno, absorbido por la familia Peltz y distanciado de amigos, hermanos y padres. «El miedo es que, si algún día la relación se rompe, Brooklyn quede completamente solo y con muy poco que mostrar a nivel económico», explica una fuente. Para ellos, la situación es «desgarradora», hasta el punto de describirla como si su hijo estuviera «cautivo».
Las señales externas tampoco ayudan a calmar los ánimos. Brooklyn cambió recientemente su foto de perfil en Instagram por una imagen de un tatuaje en la nuca con los ojos de Nicola. Bajo ellos, lleva grabada una carta que ella le escribió antes de casarse: «Mi chico para siempre… podemos superar todo juntos si respiras lento y confías». Para su familia, lejos de ser un gesto romántico, es una señal alarmante. «Es tan exagerado y extremo que resulta inquietante. ¿Por qué siente la necesidad de demostrar así su devoción?», comentan allegados.
El conflicto entre los Beckham y los Peltz viene de lejos. Desde los preparativos de la boda, celebrada en Florida, las tensiones fueron evidentes: desacuerdos sobre la organización, el vestido de novia que Victoria finalmente no diseñó y un ambiente de «ellos contra nosotros» durante la ceremonia. Brooklyn incluso acusó a su madre de «secuestrar» el primer baile nupcial y de bailar de forma inapropiada con él delante de 500 invitados, algo que calificó como el momento más humillante de su vida.
Mientras David y Victoria guardan una mezcla de silencio y contención pública -él llegó a decir que «hay que dejar que los hijos cometan errores»-, Brooklyn parece decidido a rehacer su vida lejos del apellido que lo lanzó a la fama. Paradójicamente, el escándalo le ha generado beneficios puntuales: su antiguo libro de fotografías What I See, un fracaso en 2017, ha disparado su valor hasta alcanzar los 400 dólares por ejemplar, y no se descarta que escriba unas memorias. Aun así, el precio personal y profesional de esta guerra familiar es alto. Brooklyn Beckham, que lo tuvo todo por herencia y exposición, se enfrenta ahora a una realidad mucho más incierta: menos contratos, menos apoyos y un futuro en el que, por primera vez, su apellido ya no garantiza estabilidad ni éxito.