Arqueología

Hallazgo histórico en Granada: los arqueólogos descubren en el Albaicín 40 metros de muralla, dos torres y una cloaca romana de hace 21 siglos

Muralla zirí del Albaicín, del siglo XI, vista desde el mirador de San Cristóbal, con la puerta de Monaita a la derecha, en Granada. Foto: R Prazeres vía Wikimedia Commons - CC BY-SA 4.0
Muralla zirí del Albaicín, del siglo XI, vista desde el mirador de San Cristóbal, con la puerta de Monaita a la derecha, en Granada. Foto: R Prazeres vía Wikimedia Commons - CC BY-SA 4.0
Naiara Philpotts
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Un equipo de arqueólogos encontró en el Albaicín de Granada un tramo de muralla de 40 metros con dos torres. Los restos formaban parte del alcázar que dominaba la zona alta del barrio, una fortaleza anterior a la Alhambra.

Los trabajos se desarrollaron este verano en el solar del Carmen de las Maravillas. En el subsuelo, el equipo localizó además parte de una cloaca romana de la antigua Iliberri, construida en el siglo I a. C. Tiene, por tanto, unos 21 siglos de antigüedad.

Al frente de la intervención estuvo el arqueólogo Ángel Rodríguez Aguilera, con su empresa, Gespad. El encargo partió de la Fundación Cultura y Sociedad, vinculada al Opus Dei. La entidad, dueña de la parcela, prevé ahora levantar allí una residencia.

¿Qué han encontrado los arqueólogos en el Albaicín de Granada?

La zona excavada ocupa 150 metros cuadrados en el número 2 de la calle Ladrón del Agua. En ese espacio, el equipo documentó el lienzo de muralla que delimitaba el recinto del alcázar, con restos que van del siglo X al XII, y dos torreones de distinto tamaño.

También ha salido intacto el suelo empedrado del camino de ronda, el pasillo por el que los soldados recorrían la fortaleza. Los arqueólogos dieron además con una abertura que pudo hacer las veces de puerta, aunque todavía no han podido fecharla.

Rodríguez Aguilera calcula, en declaraciones recogidas por Ideal, que uno de los torreones «pudo tener unos seis metros de altura y otro más pequeño que venía a ser una especie de contrafuerte».

Otra de las estructuras es un edificio público de uso incierto, quizá un almacén o un espacio para actos protocolarios. Los almohades lo reformaron en el siglo XII.

La cloaca romana de hace 21 siglos en el subsuelo del Albaicín

El vestigio más antiguo del solar es de época romana. Se trata de un tramo de la cloaca con la que la ciudad romana de Iliberri evacuaba sus aguas residuales en el siglo I a. C., más de mil años antes de que los ziríes tuvieran allí su alcázar.

En el extremo opuesto de la cronología aparecieron varios tramos de empedrado del siglo XVII. En esa centuria, el alcázar dejó de cumplir funciones de palacio y sus terrenos pasaron a cultivarse como huertas. Con ellos, la secuencia del solar se extiende desde la Granada romana hasta la Edad Moderna.

El alcázar zirí de Granada, la fortaleza anterior a la Alhambra

Los textos árabes, hebreos y cristianos ya situaban en lo alto del Albaicín un alcázar del siglo XI, y otros restos aparecidos antes lo corroboraban. Lo que revelan las nuevas estructuras es la importancia que tuvo esa fortaleza, que sirvió de residencia a reyes como Badis ibn Habus.

Según un informe arqueológico que publica la Junta de Andalucía, a los primeros reyes ziríes, Habus (1025-1038) y Badis (1038-1075), se les atribuye la consolidación de las defensas de la ciudad y la creación de la Alcazaba Vieja de Granada.

El mismo documento sitúa en la colina del Albaicín el origen de la ciudad islámica y fecha en el siglo XI la primera fase de su fortificación. Más tarde, entre finales de esa centuria y comienzos del XII, Granada se extendió por la parte llana y la muralla pasó a rodear toda la medina, a ambos lados del río Darro.

¿Qué pasará con los restos de la muralla del Albaicín?

La Fundación Cultura y Sociedad pagará con fondos propios la restauración y la puesta en valor de los restos, que quedarán abiertos a las visitas. Para ello, necesita que el Ayuntamiento de Granada y la Junta de Andalucía aprueben un cambio urbanístico.

Ese trámite recibe el nombre técnico de «innovación». Permitiría levantar la residencia en la parte alta del solar, en un punto que no toca los hallazgos, en lugar de encima de ellos, como estaba previsto. Por eso, el proyecto original cambiará en profundidad.

Durante el siglo XX, el Carmen de las Maravillas ya funcionó como residencia al albergar la primera sede del Colegio Mayor Albaicín. José María Escrivá de Balaguer había comprado la propiedad en 1947.

Hoy, el nuevo diseño corre a cargo de Elisa Valero, profesora de la Escuela de Arquitectura de Granada. Su propuesta reparte una veintena de habitaciones en dos plantas, con un pequeño torreón, y mantiene la edificabilidad que tenía el antiguo colegio mayor.

«El diseño busca una intervención humilde que se integre en el entorno de forma invisible», explicó Valero, que ha situado el edificio para dar protagonismo al jardín.

La residencia tendrá un doble uso. En algunas épocas, la fundación la reservará para sus actividades de formación, y en otras funcionará como alojamiento para el público general. El jardín, con vistas sobre toda la Vega de Granada, podrá acoger también actos culturales al aire libre.

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