Tres ancianas judías son expulsadas del Museo Reina Sofía por un vigilante armado por portar símbolos hebreos
Se les instó a que se marcharan, en vez de protegerlas tras sufrir agresivos gritos de "¡asesinas!" y "¡genocidas!"
El vigilante actuó a instancias de una responsable del museo que depende del Ministerio de Cultura
El Museo Nacional de Arte Reina Sofía, que depende del Ministerio de Cultura, ha sido escenario de un episodio de racismo en el que ha participado el propio personal de este centro que se nutre de los Presupuestos Generales del Estado. Las víctimas han sido tres ancianas judías, turistas llegadas de Israel, que deseaban visitar este museo público madrileño y que acudieron acompañadas de una española que grabó lo ocurrido, como atestigua el vídeo que acompaña a esta información. Sucedió el pasado sábado.
El museo, que ha acogido con absoluta normalidad actos de protesta de colectivos anti-Israel, consideró inaceptable que estas tres ancianas portaran objetos que identificaban su condición judía, tales como la estrella de David o la enseña oficial de Israel. Eso hizo que fueran hostigadas agresivamente por alguno de los visitantes que se encontraban en ese momento en el Reina Sofía. Les profirieron gritos de «¡genocidas!» y «¡asesinas!». Las tres son jubiladas, una de ellas de raíces húngaras, donde sus padres sufrieron dramáticamente la persecución letal del nazismo.
En vez de ser protegidas por el servicio de seguridad del Museo Reina Sofía, una responsable del centro instó a uno de los agentes que las expulsara. No hubo acción alguna contra quien las increpó. Personal del museo se puso al servicio de ese hostigamiento racista. Como se aprecia en el vídeo, el agente de seguridad, armado con un revólver que portaba en su cintura, insistió en pedirles que se marcharan. La española que acompañaba a estas tres ancianas judías –cuya movilidad está mermada por la edad– le recriminó educadamente que la emprendiera contra ellas en vez de contra quienes las increpaban. La respuesta del guardia de seguridad fue que debían marcharse porque «hay público que se está molestando» por el hecho de saber que eran judías –quienes las acompañaba es católica practicante, residente en Madrid–.
El vigilante conminó a las tres ancianas a que guardaran sus objetos, que los ocultaran, por entender que no podían enseñarlos. La acompañante de estas tres mujeres judías le recordó, sin éxito, que mostrar símbolos religiosos o banderas no es ilegal y que, por tanto, lo que se estaba cometiendo era un atropello en un centro oficial del Gobierno de España, por personal al servicio de un organismo del Estado.
La española que acompañó a las ancianas judías mantuvo en todo momento la calma, pero también la contundencia educada, como se aprecia en el episodio que protagonizó el agente de seguridad del Museo Reina Sofía. «Es inaceptable que por no cometer ilegalidad alguna se sufra un episodio de este calibre en unas instalaciones oficiales que dependen del Gobierno de España», ha criticado en declaraciones a OKDIARIO la española que estaba con las ancianas judías y que prefiere preservar su anonimato por seguridad.
«Portaban simbología judía totalmente normal, en absoluto ofensiva, como alguien puede acudir ataviado con una camiseta de un club de fútbol o con la bandera de su país de origen, sin más», explica. «Pero en cuanto llegamos y vieron que eran judías, nos vimos sometidas a una hostilidad manifiesta por parte de personas de la plantilla del museo». «Fue indignante, intolerable», insiste esta madrileña que dice estar planteándose tramitar una queja formal e incluso, si procediera, exigir responsabilidades legales.
Racismo castigado por el Código Penal
Hay que tener en cuenta que el Código Penal castiga comportamientos racistas. Así, el artículo 510 de dicho código establece que se enfrentarán a penas de prisión de entre uno y cuatro años, y multa de seis a doce meses, a «quienes públicamente fomenten, promuevan o inciten directa o indirectamente al odio, hostilidad, discriminación o violencia contra un grupo, una parte del mismo o contra una persona determinada por razón de su pertenencia a aquel, por motivos racistas, antisemitas, antigitanos u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia, raza o nación, su origen nacional, su sexo, orientación o identidad sexual, por razones de género, aporofobia, enfermedad o discapacidad».
Otro de los apartados de ese mismo artículo 510 del Código Penal prevé penas de seis meses a dos años, y multa de seis a doce meses, a «quienes lesionen la dignidad de las personas mediante acciones que entrañen humillación, menosprecio o descrédito de alguno de los grupos a que se refiere el apartado anterior, o de una parte de los mismos, o de cualquier persona determinada por razón de su pertenencia a ellos por motivos racistas, antisemitas, antigitanos u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia, raza o nación».
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