España
Elecciones Generales 29-N

Gabriel Rufián (44 años) sobre su infancia: «Mi madre me tuvo con 18 años, me criaron mis abuelas y las vecinas»

Una de las caras más reconocidas y presentes en los medios es la del candidato de ERC para las elecciones generales del 29-N, Gabriel Rufián. El catalán de padres andaluces está siendo muy activo en sus apariciones precampaña electoral, donde recientemente se le ha podido ver con la militante de Podemos, Irene Montero. Como personaje público, muchos simpatizantes de su ideología se preguntan acerca de su vida personal.

La infancia de Rufián estuvo marcada por ser hijo de unos padres muy jóvenes que vivieron el nacimiento de su hijo con tan solo 18 y 19 años. Al ser padres tan jóvenes y tener que trabajar, la responsabilidad de su crianza se repartía de forma comunitaria.

Los padres de Gabriel Rufián

El candidato a la presidencia recuerda con gran afecto esa etapa, describiendo que nació en un entorno mayoritariamente femenino que compensaba las largas horas de trabajo de sus progenitores. Su sueño, lejos de ser futbolista o astronauta, como es respuesta común de la mayoría de los niños, era «vivir mejor que mis padres». Sus abuelas y vecinas fueron las encargadas de desempeñar un papel fundamental en su día a día.

«Los recuerdo siempre trabajando», recordaba el político en referencia a sus padres. Comentaba que sus padres se desvivían porque no faltase nada en casa. Inicialmente tenían una peletería en el barrio del Fondo, pero cuando el negocio cerró debido a la competencia del sector chino, tuvieron que reinventarse en múltiples oficios: «Mi madre ha sido auxiliar administrativa y auxiliar de enfermería, que es su profesión, haciendo suplencias de todo tipo; y mi padre: cocinero, transportista, comercial».

También destacó el espíritu de superación de sus padres. Después de largas jornadas laborales por el día, invertía las noches para sacarse el graduado escolar.

Crianza en un matriarcado

La crianza del político español estuvo fuertemente marcada por «mujeres muy fuertes», según explicaba el mismo. Las abuelas y las vecinas, que consideraba como tías, fueron las encargadas de su crianza. Rufián guarda un profundo cariño y respeto a su madre, definiéndola como un pilar fundamental en su vida. «Mi madre ha comido menos para que comiera yo», ha llegado a relatar como ejemplo de su sacrificio.

Figuras como su abuelo, ya fallecido, han sido importantes para su desarrollo como persona y político. «Me insistía en que se puede ser de izquierdas o de derechas, pero que lo importante es ser decente», recordaba de aquellos días que su abuelo «llevaba con él y con sus amigos a jugar a las cartas y a hablar de política».