Un fallo en el sistema de seguridad de la red, que no se ha renovado desde los años 80, está en el origen del siniestro

El Gobierno apunta a un «error humano» como causa del trágico siniestro de trenes en Urda (Toledo), que ya deja más de 50 muertos y decenas de heridos de gravedad. Según fuentes gubernamentales, el fallo habría sido de un operador de Adif que respondía, sin embargo, a una avería previa del sistema principal de señalización, encargado de la seguridad de la vía ferroviaria. Este fallo técnico obligó a intervenir y modificar las condiciones de circulación.
El accidente se ha producido entre las localidades de Mora y Urda, en el kilómetro 118 de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla. Un AVE alcanzó por detrás a un convoy de Iryo, lo que provocó el descarrilamiento de dos vagones. Algunas informaciones apuntan a que el Iryo estaba detenido en el momento en que el AVE le embistió.
Los expertos apuntan a un error en el sistema automático de señalización (LZB nivel 2), por lo que se habría pasado a un sistema de control manual.
El LZB es un sistema de seguridad y control del tráfico que fue implantado en los años ochenta, cuando se construyó la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, y actualmente es residual. La línea se encuentra inmersa en una renovación tecnológica que incluye la implantación del ERTMS nivel 2 y la modernización de los sistemas de señalización y telecomunicaciones. Adif señala que estos trabajos se encuentran en fase de culminación.
Al no funcionar este sistema automático, se habría pasado a un sistema manual que bloquea el tren en el caso de haber algún obstáculo en la vía. «Este sistema, independientemente del maquinista, produce el paro del tren cuando nota que hay otro tren o hay un obstáculo», ha precisado el vocal de la Asociación de Ingenieros de Caminos José María Goicolea Ruigómez.
El ingeniero ha planteado la posibilidad de que el sistema LZB no estuviera operativo y que los trenes circulasen con el sistema ASFA, que requiere una mayor intervención del maquinista. No obstante, ha insistido en que se trata de una hipótesis sin confirmar y que todavía es pronto para establecer las causas del accidente.
El sistema LZB está concebido para supervisar la circulación y garantizar la separación entre trenes mediante el control automático de su marcha. Está diseñado para detener los trenes cuando detecta la presencia de otro convoy o un obstáculo en la vía. Su funcionamiento permite intervenir de manera automática, sin depender exclusivamente de la reacción del maquinista.
En el accidente de Angrois, ocurrido en julio de 2013 cuando un tren descarriló en las proximidades de Santiago de Compostela, el convoy circulaba bajo el sistema ASFA en el tramo donde se produjo el accidente y la conducción dependía de la actuación del maquinista, que no redujo la velocidad a tiempo.