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Un fallo en Broadcom amenaza la seguridad de los routers de Movistar, Orange y Jazztel en todo el mundo

La vulnerabilidad podría permitir a un atacante cercano tomar el control del dispositivo

  • Celia Amayuelas
  • Celia Amayuelas Díaz (Madrid, 1999), periodista y economista con más de 6 años de experiencia en medios digitales, se incorporó a OKDIARIO en 2026 procedente de finanzas.com, 'El Español' y Capital Radio. Puedes contactar conmigo en celia.amayuelas@okdiario.com

Una vulnerabilidad en un componente de Broadcom, uno de los grandes fabricantes mundiales de semiconductores, ha puesto bajo la lupa la seguridad de determinados routers utilizados por operadores de telecomunicaciones de todo el mundo. El fallo afecta a componentes integrados en equipos de distintos fabricantes y podría permitir a un atacante cercano comprometer la seguridad de la red WiFi, según la información publicada por varios medios especializados.

La incidencia afecta potencialmente a dispositivos distribuidos por distintas operadoras, entre ellas Movistar, Orange, O2 y Jazztel, aunque no todos sus routers están necesariamente expuestos. El alcance depende de los modelos concretos y de las versiones de software que incorporen.

Riesgos de perder el control

Según fuentes conocedoras de la situación, esta vulnerabilidad podría permitir a un atacante situado dentro del alcance inalámbrico del dispositivo ejecutar código con privilegios elevados sin necesidad de autenticarse previamente. Entre las posibles consecuencias se encuentra el acceso a información sensible, incluida la contraseña de la red WiFi.

La necesidad de proximidad física limita las posibilidades de explotación frente a otros fallos que pueden aprovecharse de forma remota a través de Internet. Sin embargo, eso no significa que el riesgo sea inexistente: un atacante que se encuentre dentro del alcance de la señal podría intentar explotar la vulnerabilidad si el equipo reúne las condiciones necesarias.

El problema pone de manifiesto el alcance que puede tener un fallo en un componente compartido por distintos fabricantes. Broadcom desarrolla tecnología que otras empresas integran en sus dispositivos, incluidos routers que posteriormente distribuyen las operadoras a sus clientes. Por ello, una misma vulnerabilidad puede afectar a equipos de diferentes marcas y mercados.

La resolución del problema depende en buena medida de los fabricantes de los equipos, que deben determinar qué modelos están afectados y qué medidas correctoras pueden aplicar. Estas pueden incluir actualizaciones de software o cambios en la configuración de los dispositivos.

Las operadoras, por su parte, deben coordinarse con sus proveedores para comprobar qué equipos distribuidos a sus clientes necesitan medidas de protección y cómo desplegarlas.

Medidas de protección

Movistar ha confirmado que conoce la vulnerabilidad y que ya está tomando medidas para proteger los routers afectados. La operadora asegura que sus equipos de seguridad han analizado la situación y han identificado las medidas necesarias para reforzar la protección de los dispositivos vulnerables.

«Hasta el momento, no tenemos constancia de ataques a nuestros clientes relacionados con esta vulnerabilidad», señala la compañía.

Movistar añade que ya está aplicando preventivamente las medidas de seguridad necesarias, de manera automática y sin que los clientes tengan que realizar ninguna acción. De esta forma, la operadora busca reducir el riesgo sin que los usuarios tengan que intervenir en la configuración de sus routers.

En declaraciones trasladadas a este medio, Telefónica había explicado que estaba en contacto con los fabricantes y trabajando en la parametrización del software para prevenir posibles problemas. La compañía insistía, además, en que la explotación del fallo requeriría proximidad al router, dentro del alcance de su señal inalámbrica.

La vulnerabilidad vuelve a poner de relieve la dependencia de las operadoras de componentes tecnológicos desarrollados por terceros. Aunque no todos los routers están afectados, un fallo en una pieza compartida puede obligar a revisar dispositivos distribuidos por numerosos fabricantes y países.