MAESTRO DEL JUEGO: EL ARTÍCULO DE ANTONIO ESTEVA

La triple amenaza

«Siempre he creído en la fortaleza que emana de tocar el balón. Aunque no seas una estrella, cuando todos los jugadores se sienten involucrados, tocan la pelota, se mueven, tiran y demás, el equipo se beneficia. Te sientes parte directa de algo».

Parece increíble que estas frases provengan de un jugador cuyo tiro decisivo ganó un campeonato de la NBA. Un lanzamiento ganador. El sueño americano, desde el banquillo de los fascinantes Chicago Bulls de Michael Jordan. En realidad no fue aquel huesudo y pálido Steve Kerr quien las pronunció. No. No fue el jugador cuya última canasta selló el quinto de los seis anillos de una dinastía especial. Fue, años después, Steve Kerr, el entrenador de los Golden State Warriors. Un equipo también ganador, como aquellos Bulls, que logró 4 campeonatos en 6 años de la mejor liga de baloncesto profesional del planeta con él de traje y corbata como jefe del vestuario. Y lo hizo rescatando un axioma que había triunfado más de medio siglo atrás en la voz de Di Stéfano, y que hoy, aparece cual juramento templario en el túnel del Bernabéu: «Ningún jugador es tan importante como todos juntos».

El éxito del espectacular ataque de aquellos Warriors de Stephen Curry, creados en la mente de Steve Kerr, conecta más de lo que pueda parecer con la Vieja Europa, la de la Guerra Fría, aquellos implacables Bulls de Jordan y Phil Jackson y este demoledor Real Madrid de Ancelotti, e incluso, con el elegante y sublime ballet blanco de Don Alfredo, Puskas y Gento.

Las reglas no escritas

El fútbol, y más el actual, es movimiento. Transición defensa-ataque, ataque-defensa. La velocidad, el físico, la preparación de los jugadores…todo ha cambiado, pero la esencia permanece. La norma que mejor le ha sentado a este deporte en las últimas décadas es la de NO permitir ceder el balón al portero. “Obligar” al arquero a formar parte del juego con los pies hace que se juegue a toda la amplitud del campo y a que el ritmo y el tiempo efectivo de juego se incrementen gracias también a las sanciones por pérdida de tiempo. La llegada del polémico VAR, en Alemania estuvieron cerca de suprimirlo porque cortaba demasiado el ritmo de los partidos, la fluidez del juego, porque se pitaban acciones que se alejaban del fútbol tradicional, por problemas técnicos…hasta su director acabó siendo destituído. De eso se quejan aquí muchos entrenadores y jugadores (además de aficionados y profesionales de los medios) no ha ayudado a que el que el fútbol siga conectado a sus raíces por su uso incorrecto y quizá no tanto por la herramienta.

Un estilo para gobernarlos a todos

Lo cierto es que existe otro debate, el importante, con el que empezamos esta conversación entre usted y yo: ¿estrellas? o ¿colectivo? Y una derivada: ¿pizarra de entrenador? o ¿libre albedrío del futbolista?. Las dinastías que hemos citado al principio: los Golden State Warriors de Steve Kerr, Los Chicago Bulls de Jordan con Phil Jackson en el banquillo, el Real Madrid de las 5 primeras Copas de Europa de Don Alfredo Di Stéfano conocido en el Viejo Continente como el ballet blanco…comparten principios fundamentales:

1-Involucraban a todos los jugadores del equipo en el juego. Hacerlos participar como actores de la obra de un modo u otro los mantenía alerta, útiles ante cualquier emergencia por lesión. Hacía vestuario y mantenía su valor como activos del club.

En el Madrid actual se cumple esa premisa en todas las líneas.

Incluso en la portería. Por un lesiones o cualquier otro factor. En Liga por ejemplo: Lunin y Kepa se reparten al 50% los 24 choques (6 goles en contra el ucraniano por 9 del vasco) pero lo nuclear es que el Madrid es el equipo con más porterías a cero de la Liga con 12, es decir, la mitad de los partidos que juega.

En defensa: 7 jugadores (con 8 casi doblas los puestos) han jugado más de la mitad de los duelos de Liga. Alaba, lesionado de gravedad, es el que menos lleva de los 7 con 14.

En el centro del campo: Análoga situación en la media. 8 futbolistas llegan a la mitad de los partidos totales. Ceballos es el que menos con 12 y eso que ha estado lesionado.

En cuanto a quienes abanderan la vanguardia lo haremos un poco más tarde.

Ancelotti durante un partido con el Real Madrid. (Getty)

2-Respecto al juego precisamente, estamos hablando de gran parte de las ofensivas más productivas de la historia de ambos deportes. En la NBA por ejemplo, y por orden, los Warriors que ganaron el anillo en 2017 poseen el mejor promedio anotador por partido con 115.6 puntos por noche. Les siguen los Lakers de Magic Johnson, Abdul-Jabbar y Worthy del 87, los Bulls de Jordan, Pippen y Horace Grant del 92 y por supuesto los Celtics de Larry Bird, McHale y Robert Parish del 1988. Las cuatro dinastías por encima de unos devastadores 115 puntos a favor de media por partido para amargura de cualquier rival…

3-Pero ¿cómo lo consiguen?, ¿tienen algo en común? Para empezar como ven siempre hablamos de tres piezas en el ataque ganador, un triángulo ofensivo, tres actores que intervienen con infinitas combinaciones para poner en jaque constante a la defensa. Iniciador-Conector-Finalizador. No todo es compartido, evidentemente, pero hemos encontrado semejanzas que se pueden trasladar entre equipos, entrenadores y deportes. De hecho en el mundo del fútbol ya existe algo llamado el tercer hombre.

El tercer hombre suena a película de espías en la Europa del muro de Berlín, en realidad se localiza en una Viena igualmente dividida tras la II Guerra Mundial y es cine negro, pero lo que conecta la frase con el relato fútbol es su aplicación: por contarlo en palabras sencillas, es un concepto fundamental en el juego de ataque de los equipos. Muy conocido por técnicos y escuelas, se basa en habilitar una línea de pase que está bloqueada por el rival provocando el apoyo de un tercer jugador en progresión. Infinidad de posibilidades y necesidad de comprensión, no memorización, de los jugadores. Cada situación es distinta para ellos, deben interpretar en tiempo real, se forman triángulos, rombos, etc en función del espacio y el momento, y es esencial que se trabaje a distintas alturas del terreno de juego. En resumen, más complejo que una pared de toda la vida, pero de mayor espectro de acción. Un jugador pone en marcha la jugada, un segundo futbolista viene en apoyo ofreciendo línea de pase desde otra altura o zona del campo o lado débil, por ejemplo, libre de marca o con ventaja sobre su defensor porque lo tiene a su espalda, entonces conecta y busca al tercero, el llamado tercer hombre, que es el objetivo del pase inicial, de la jugada y quien ya obtiene la ventaja de tal combinación y movimiento para buscar un posible cuarto jugador, finalizar él mismo, etc. Fluidez, movilidad, precisión y factor sorpresa porque la defensa no sabe quién o quiénes van a ejecutar, en qué rol, cuándo y por dónde.

El Triángulo Ofensivo de Phil Jackson y Tex Winter

Un juego de triángulos con múltiples variaciones para crear situaciones de ventaja. Una herramienta tan aparentemente sencilla pero tan compleja de dominar con destreza y maestría fue la que utilizaron durante años y desde la cima Jordan y Phil Jackson (con Winter de ayudante). Tantos anillos con el famoso triángulo ofensivo. Y cuando dejó de sonar la música en la pista de baile de Chicago, la dupla Jackson-Winter trasladó la fórmula mágica a Los Ángeles para brillar con cinco anillos más junto a Shaquille, Kobe y Pau Gasol también en dos etapas distintas. Poco después llega la evolución con Steve Kerr y sus Warriors que replicó ese triángulo ofensivo en la flow offense (Un Curry descomunal, sincronización suiza del colectivo, ganaban los partidos a falta del último cuarto…) y además tomaban elementos de la vieja escuela soviética, del maestro Alexander Gomelsky y sus ochos o tijeras rusas, los movimientos que hacían sus bases en el perímetro como si fuesen trileros de élite para esconder el balón a su rival… El “zorro plateado” fue quien desafió y ganó a occidente a mediados de los 60, con su baloncesto ofensivo y su mente obsesiva, con un equipo plagado de gigantes que se movían como el perfecto y grácil ballet de Bolshói. Pero antes, en fútbol y en Europa, hubo otro ballet más perfecto que el de Gomelsky, el blanco de Chamartín.

El Diamante no es la joya de la Corona

Un dibujo es sólo eso. O casi. Un punto de partida, una intención. Es un esquema táctico y la táctica está siempre dentro de un plan mayor: La estrategia. Así que el famoso diamante sirve para crear un “lugar” donde acomodar la llegada de Bellingham, un futbolista omnipresente, cuya principal virtud es aparecer (y estar) por todas partes como hacía el gran Di Stéfano. Por cierto, el 9 también le hubiese sentado de maravilla pero el inglés, como contamos en su presentación, antes incluso de que saliera con el 5 de blanco, ya tenía elegida la huella que quería dejar en la Casa Blanca.

La joya de la Corona del escudo del Real es el colectivo. El juego ofensivo basado en el concepto espacio/tiempo. Velocidad, movilidad, sencillez, precisión, versatilidad (muchos jugadores pueden rendir en varias posiciones y con distintos roles), lectura e interpretación de situaciones (si los centrales saltan la marca o no, laterales que suben a presionar, etc) para buscar ventajas y/o la debilidades del rival en tiempo real. Un dato: El Madrid está entre los mejores en recuperaciones de balón en tercio ofensivo (ante el Girona Vini roba y Rodrygo marca el 4-0). Gana partidos remontando, a balón parado desde la esquina, a la contra, en asedio medieval, en avalancha con más de 30 disparos sobre el portal del oponente…pero sobre todo en combinación de sus elementos en el 11 inicial o desde el banquillo.

En los 50´s Di Stéfano, Gento, Puskas… en los 80´s Butragueño, Hugo Sánchez, Michel…en los 90´s Raúl, Laudrup/Guti, Mijatovic/Suker  en los 2000´s Zidane, Ronaldo Nazario, Figo… en los 2010´s Benzema, Cristiano, Bale… y en la actualidad Bellingham, Vinicius y Rodrygo. Todas son mezclas, formulaciones magistrales con elementos para el resultado final: Un estilo basado en tres grandes tipos de jugadores únicos, diferenciales y decisivos para ganar:

Los pensadores: La lectura del partido, la agilidad mental, la capacidad de improvisación, la precisión y ejecución en el pase hacen que la ventaja en el triángulo ofensivo de la jugada del Madrid altere el juego a su favor. Las piezas blancas ocupan y  dominan todo cuanto pasa por cada escaque o casilla y juegan con los tiempos y los espacios. Di Stéfano, Butragueño, Laudrup/Guti, Zidane, Benzema, Bellingham son los Grandes Maestros del tablero.

Jude Bellingham tras marcar un gol con el Real Madrid (Getty)

Los percutores: Desde las bandas, en carrera o de parado. Ante defensas pétreas o en en vuelo, mar abierto, ellos, los exploradores, encaran y aspiran rivales como una turbina y limpian el camino a su paso gracias a ese preciado 1×1. Más de una pieza cae sobre el cuadrante que ocupen en ese momento.. El vértigo y lo imprevisible son sus alas y con ellas liberan una tormenta que desestabiliza cualquier blindaje. Desde la galerna Gento, Michel, Raúl, Figo, Bale, al último, un vendaval llamado Vinicius, que en el 3-0 obra de Jude se lleva a tres defensores del Girona más el portero. Pueden ser el enlace o la chispa por la que todo arda. El principio o el final como el fulgurante trallazo de Vini Jr nada más arrancar que recordó a su admirado CR7…

Los ejecutores (casi siempre el tercer hombre si finalizan los anteriores): Son el desmarque de apoyo hacia el que va la jugada o la culminación cuando se ocultan y aparecen para cerrarla. Puskas, Hugo Sánchez, Mijatovic/Suker, Ronaldo Nazario, Cristiano, Rodrygo. Maniobras directas, también indirectas si hiciera falta, conducción, disparo, regate, y algo en común: capacidad de remate desde y hacia cualquier rincón.

Rodrygo y Vinicius, celebran un gol. (EFE)

Lesionados de gravedad y larga duración, cambios de dibujo, alternativas en la portería (todos están, todos cuentan) y aún así tiene ya 15 goleadores distintos en poco más de media campaña, facilitadores, guardaespaldas, laterales por centrales y mediocentros por defensas. Este Madrid sigue siendo la mejor retaguardia del campeonato con 15 goles en contra y la segunda mejor de los líderes de las cinco grandes de Europa sólo por detrás del Inter. Y en modo avalancha ya han visto de lo que es capaz contra un Girona que está increíble y que perdió por primera vez fuera de Montilivi y sin poder tirar a puerta en los 90 minutos de partido…y suma 52 goles en 24 partidos de Liga.

El 2-0 Kroos, Mendy, Vini (el tercer hombre), Bellingham…en la cumbre por la Liga. Centelleante como un parpadeo. Como aquella combinación relámpago in extremis para ganar el quinto campeonato de la NBA para los Bulls. Antes de ese histórico tiro de Steve Kerr, Jordan le dijo en el banquillo de Chicago: “Ey! si John (Stockton) sale te voy a pasar la pelota (se refería salir a por Jordan para hacerle un 2 contra 1 como así ocurrió…) y Kerr contestó: I´ll be ready “Estaré listo”. Y Steve Kerr anotó la canasta de su vida y puso un anillo más en las manos de Jordan. Las ideas, las palabras y los hechos. La triple amenaza.

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