El Real Madrid ha dado el «sí» al fichaje de Víctor Muñoz por el Liverpool. Y es que, sin el consentimiento de los blancos, esta contratación nunca habría sido posible, puesto que la entidad madridista controlaba el 50 por ciento de los derechos del futbolista catalán. Desde Valdebebas se ha visto esta operación como una victoria segura.
Primero, porque se han ingresado 20 millones de euros después de que los de Anfield llegaran a un acuerdo con Osasuna, al que no le pagarán la cláusula y sí dos pagos de 20 millones. La entidad navarra ha tenido que entregar la mitad de esa cantidad al Real Madrid. A esto hay que sumarle los cinco millones de euros fijos más uno en variables que ya estaban en las arcas del club blanco tras el pago realizado por Osasuna el pasado verano. En definitiva, el equipo presidido por Florentino Pérez ha ganado 26 millones de euros gracias a una operación que vuelve a demostrar la importancia que tiene La Fábrica dentro del modelo económico madridista.
La segunda victoria está en las condiciones de la operación. El Real Madrid ya no tiene una cláusula de recompra sobre el jugador y, por tanto, pierde el control directo sobre su futuro. Sin embargo, los blancos sí han logrado incluir una serie de mecanismos que les permiten seguir protegidos. Hay que destacar que tiene el derecho a igular cualquier oferta potencia. Además, si algún día Víctor Muñoz termina fichando por el Atlético de Madrid o, especialmente, por el Barcelona, el conjunto blanco recibiría una compensación económica. También se han pactado variables relacionadas con el rendimiento del futbolista, como partidos disputados, goles, títulos o premios individuales.
En Valdebebas consideran que es una operación difícil de mejorar. No sólo porque el club ha logrado un importante retorno económico por un jugador que salió de la cantera, sino porque además mantiene abiertas distintas vías para seguir obteniendo beneficios en el futuro. Todo ello sin asumir ningún riesgo deportivo y con la sensación de haber cerrado un acuerdo muy favorable para los intereses de la entidad.
El paso al frente del Liverpool
El camino hasta llegar a este desenlace no fue sencillo. Durante meses, el Newcastle fue el club que más interés mostró en hacerse con los servicios de Víctor Muñoz. En Inglaterra daban prácticamente por hecho que acabaría vistiendo la camiseta de las urracas y las conversaciones avanzaban a buen ritmo. Sin embargo, todo cambió cuando apareció el Liverpool.
La irrupción del conjunto de Anfield, con Iraola a la cabeza, alteró por completo el escenario. El peso de uno de los clubes más históricos del fútbol europeo, la posibilidad de pelear por títulos de manera inmediata y el atractivo del nuevo proyecto terminaron inclinando la balanza. Tanto el futbolista como su entorno entendieron rápidamente que era una oportunidad difícil de rechazar.
Además, en el Real Madrid también se recibió con agrado la posibilidad de que Víctor Muñoz acabara en Anfield. En el club consideran que es un destino ideal para continuar creciendo y desarrollando un potencial que siempre llamó la atención desde sus años en Valdebebas. Nadie duda de las condiciones del extremo catalán y existe la sensación de que en la Premier League puede encontrar el contexto perfecto para explotar definitivamente.
Por eso, más allá de los millones que entrarán en caja, en el Real Madrid observan la operación con satisfacción. Ganan dinero, mantienen protegidos sus intereses de futuro y ven cómo uno de los jugadores formados en su cantera aterriza en uno de los grandes gigantes del fútbol europeo. Un negocio redondo que deja contentas a todas las partes.