José Mourinho no desiste y sigue pidiendo al club un cerebro. En los primeros días de trabajo en Valdebebas, donde ha mantenido reuniones con casi todos los estamentos del club blanco, ha dejado claro que la figura de un mediocentro organizativo es importante para dar sentido a la idea que tiene de equipo.
Tal y como ha podido saber OKDIARIO por fuentes del Real Madrid, el técnico portugués mantiene su petición de incorporar un mediocentro organizador, un futbolista capaz de dirigir el juego y asumir el mando del equipo con balón. Es una idea que trasladó desde su llegada a Valdebebas y que, pese a los movimientos realizados por la dirección deportiva en este mercado, no ha variado lo más mínimo.
El entrenador portugués considera que la plantilla dispone de futbolistas de enorme nivel para competir, pero echa en falta un perfil muy concreto. Mourinho busca un centrocampista con capacidad para marcar el ritmo de los partidos, interpretar cada momento del juego y ofrecer soluciones cuando el equipo tenga que construir desde atrás. En otras palabras, un futbolista que recuerde al perfil que durante tantos años representó Luka Modric en el centro del campo madridista. Un jugador con personalidad para asumir la responsabilidad en los momentos de máxima presión y con la calidad suficiente para ordenar el juego del equipo.
La continuidad de Aurélien Tchouaméni, uno de los jugadores en los que más confía Mourinho, no modifica ese planteamiento. El francés está llamado a ser uno de los pilares del nuevo proyecto por su capacidad defensiva, mientras que Fede Valverde asumirá todavía más peso dentro y fuera del vestuario como uno de los grandes líderes del equipo. Sin embargo, el entrenador entiende que ninguno de ellos responde al perfil creativo que considera imprescindible para completar la sala de máquinas. A ello se suma la salida de Dani Ceballos y las dudas existentes sobre el encaje definitivo de Eduardo Camavinga dentro de su sistema.
Rendimiento inmediato
Mourinho quiere un futbolista con experiencia, jerarquía y rendimiento inmediato. No busca un proyecto de futuro, sino un jugador preparado para asumir desde el primer día la responsabilidad de dirigir al Real Madrid. En las conversaciones mantenidas con el club han aparecido diferentes nombres, pero la gran mayoría están fuera de mercado.
Su insistencia responde también a una cuestión puramente táctica. Mourinho trabaja desde hace semanas en diferentes variantes para su nuevo Real Madrid, entre ellas un 4-2-3-1 o un rombo en el centro del campo que permita liberar a Jude Bellingham de responsabilidades organizativas y potenciar al máximo el talento ofensivo de Vinicius y Mbappé. Para que ese sistema funcione con garantías, considera indispensable contar con un mediocentro capaz de controlar el ritmo del partido, ofrecer equilibrio y conectar constantemente la defensa con el ataque.
De momento, la dirección deportiva mantiene la operación en pausa. Tras las incorporaciones de Bernardo Silva, Marc Cucurella, Ibrahima Konaté y Denzel Dumfries, en el club entienden que antes será necesario dar salida a algún centrocampista de la actual plantilla para abrir espacio tanto deportivo como económico. Esa es la hoja de ruta marcada por Florentino Pérez.
Mientras tanto, Mourinho continúa trabajando en Valdebebas con la misma intensidad de siempre, pero sin renunciar a una petición que considera estratégica. El portugués cree que ese mediocentro organizador es la última gran pieza que necesita su proyecto para aspirar a todos los títulos desde la primera jornada.