La ‘final’ más injusta para Arbeloa
Desde la cúpula del Real Madrid quieren seguir apostando por Arbeloa, pero necesitan argumentos para hacerlo
Ganar al Bayern sería un impulso casi definitivo para la continuidad del salmantino
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El Real Madrid espera, desea, quiere -y mucho- que a Álvaro Arbeloa le vaya bien. Porque pocas cosas apetecen más a los que mandan en el club que darle la oportunidad de empezar una temporada desde el inicio con el primer equipo.
Nadie escapa a que, cuando asumió el cargo, cogía un bombón envenenado. Un barco, un trasatlántico a la deriva. Y, con muchas dificultades, está tratando de llevarlo a la orilla. Aunque es cierto que los escollos son muchos y complejos.
La apuesta está hecha
El Real Madrid tenía claro que, si Arbeloa ganaba la Liga o la Champions, iba a seguir siendo el entrenador del primer equipo la próxima temporada. De eso no había debate.
Incluso, si peleaba el campeonato nacional hasta el final y competía en la Champions con dignidad, también tendría muchas opciones de seguir al frente del banquillo del Santiago Bernabéu. Y es que desde la cúpula tienen claro que él no es el principal culpable de los batacazos que pueda sufrir el equipo, como el del pasado fin de semana en Mallorca. Los jugadores, a ojos de los que mandan, son los grandes responsables de este tipo de derrotas.
Todo pasa por la Champions
El problema es que ahora mismo el Real Madrid se aleja peligrosamente de la lucha por la Liga. Los blancos están a siete puntos del Barcelona cuando restan ocho jornadas. Es decir, siendo realistas, las opciones no ya de ganarla, sino incluso de pelearla, son ínfimas.
De hecho, lo que deberían tratar de evitar los madridistas es que una derrota en el Camp Nou, a cuatro jornadas del final, haga campeón a los azulgranas. Algo que, ahora mismo, es perfectamente posible.
Por lo tanto, la Champions se queda como única vía real hacia un gran título. Y conviene no perder la perspectiva: poner todos los huevos en la cesta de la máxima competición continental suele ser temerario. Incluso para el Real Madrid, que se mueve como pocos en este escenario.
De esta manera, si el equipo no es capaz de superar los cuartos de final ante el Bayern y, además, sigue tan lejos del Barcelona en Liga, se encontraría a mediados de abril sin objetivos. Un escenario peligroso, con muchas semanas por delante y una atmósfera cada vez más complicada que pondría en serio riesgo el futuro de Arbeloa en el banquillo blanco.
No obstante, conviene insistir: los que mandan en el Real Madrid quieren que Arbeloa siga. La apuesta está hecha. Consideran que ha demostrado su valía. Pero necesitan argumentos para sostenerla. Y ganar al Bayern se antoja decisivo