El Clásico: Barcelona - Real Madrid

Esta Liga está acabada

Pues colorín, colorado, esta Liga se ha acabado. La ganará el Barcelona, el equipo de Negreira y el niño bonito del VAR, el rey del unocerismo, el tuerto en un campeonato plagado de ciegos. Lo estuvo en Real Madrid en el Clásico, con poco juego y no demasiada aptitud. Se adelantaron los blancos con gol de Araujo en propia puerta y empató Sergi Roberto al filo del descanso. En la segunda mitad, el VAR anuló el 1-2 de Asensio por medio hombro y ya en la prolongación Kessié marcó el definitivo 2-1 que deja al Barcelona con 12 de ventaja sobre el Madrid y echando cuentas para saber cuándo cantará el alirón.

Resulta curioso que precisamente de Ancelotti dependiera estirar el chicle de la Liga. Pero su once era más previsible que el CIS de Tezanos. Los mismos que jugaron ante el Liverpool y a correr. El viejo Carletto siempre es fiel al sentido común de no arreglar lo que no está roto y menos en un partido gordo. Y el Clásico lo era. El Real Madrid no podía volver de Barcelona más muerto de lo que llegaba, así que sólo podía resucitar o seguir igual de muerto por haberse tomado la Liga de parranda. Era un Clásico a Liga o muerte, al menos para los madridistas porque el Barça tenía un colchón mullido y de varias capas que no dependía de lo que ocurriera en el Camp Nou.

Conocido el once del Real Madrid, con Camavinga y sin Tchouaméni, el muchacho de los 80 millones que se quedó en Qatar, en el Barcelona Xavi, gurú del unocerismo, se volvía conservador porque un empate le hacía padre justo el día de San José. A falta de Pedri tiró de Sergi Roberto, el Pavón del Barça que juega más por canterano que por bueno, y dispuso cuatro centrocampistas con Busquets, De Jong, Gavi y el citado Sergi Roberto. Por supuesto, puso a Araujo a marcar a Vinicius como si fuera el entrenador del Almería. Y siempre le suele funcionar aunque no quede muy bonito.

Nos dieron las nueve y arrancó el Clásico. Vibraba el Camp Nou, que vive en su Narnia particular en la que no existen Negreiras ni escándalos. Al hincha culé esta Liga casi le sabe a Champions, que después de Messi todo es un desierto. Antes del minuto el Real Madrid ya había tirado a puerta. Lo hizo Benzema después de que Fede Valverde le birlara un balón a Busquets en el mediocampo. Respondió el Barcelona con una jugada elaborada y larguísima que desbarató Courtois con una palomita. Era la segunda.

El Barça salió a mandar y embotelló al Real Madrid. Su presión alta pilló por sorpresa a los de Ancelotti, que no sabían salir de su área. En el minuto 5 fue Courtois otra vez el que evitó el 1-0 a una volea a bocajarro de Raphinha. Botaba el Camp Nou. El Clásico había nacido movido e imprevisible. El Real Madrid tiró de orgullo y, por qué no decirlo, de flor. Los blancos, casi sin querer, se encontraron con un gol que se metió en su portería Araujo tras un centro a ninguna parte de Vinicius.

El Madrid pega primero

Ancelotti firmaba el 0-1. Y Florentino. Y cualquier madridista, porque el Clásico seguía siendo del Barcelona, que ejercía un dominio abrumador. Nacho se llevó una amarilla oscura por un patadón a Araujo en el 17. Ni la protestó porque pudo haber sido peor. El Barça siguió a lo suyo, que era atacar y presionar, y el Madrid se defendía y contragolpeaba. Era como el partido de Copa del Bernabéu pero al revés.

En el 23 la tuvo Christensen a la salida de un córner. Su cabezazo picado se marchó por poco a la derecha de Courtois. Sufría el Real Madrid como Irene Montero en el examen de selectividad. Fede Valverde hacía valer sus enormes pulmones para oxigenar la salida de balón del equipo de Ancelotti. Los minutos se aliaban con los blancos, que volvían a tener en Courtois a su ángel de la guarda. En el 33 otra mano del meta belga evitó el gol de Raphinha en un disparo envenenado dentro del área.

El Real Madrid se sentía cómodo en el escenario de partido. La pelota para el Barça, los espacios para los de Ancelotti. Era el ecosistema perfecto para jugadores como Rodrygo o Asensio, que aguardaban su turno en el banquillo. Y para Vinicius, siempre bien marcado por Araujo, pero que se sentía cómodo con metros para correr.

El gol de la Liga

El Barça no se rindió y siguió cercando el área del Real Madrid. Así acabó llegando el gol de Sergi Roberto al filo del descanso. Fue una jugada de empeño, de ganas, de insistencia. Varios centros, varios rechaces, el último malo de Militao, y la pelota que cayó en los pies de Sergi Roberto que batió a Courtois con un tiro violento que pilló tapado al meta belga. Y con el 1-1 nos fuimos al descanso.

Del que volvimos con un Camp Nou algo sobreexcitado y con un Real Madrid dispuesto a vender muy cara su derrota. Nada más comenzar el segundo tiempo la tuvo Fede Valverde en una buena maniobra de Vinicius. Su remate fue picudo y ni alcanzó la meta de Ter Stegen. Respiraba Xavi.

No se arrugó el Barcelona y volvió a crecer con un ubicuo Sergi Roberto y un bullicioso Raphinha. El Clásico volvía a agitarse. El Madrid lo necesitaba más que nadie porque el empate no le valía. Pero los blancos seguían hundidos, demasiado aculados en torno a Courtois, con provincias que recorrer antes de llegar al área azulgrana. Y Ancelotti masticaba los cambios pero no los hacía. Y su equipo los pedía a gritos.

En el 60 por fin Carletto movió ficha: Rodrygo por Kroos y Mendy por el amonestado Nacho. Fede Valverde retrasaba su posición al centro del campo. Rodrygo agitó el partido nada mas salir y tuvo en sus botas dos oportunidades que culminó mal. Un control que se le escapó y un remate picudo.

Pero el Barcelona estaba más metido en el Clásico. Parecía como si fuera el Madrid quien tenía los 9 puntos de ventaja en la Liga. Los de Xavi seguían presionando arriba como si no hubiera un mañana. Pudo marcar Lewandowski, inédito hasta el momento, en un remate acrobático en el 66 que se marchó arriba. Vibraba otra vez el Camp Nou y el Barça empezaba a merecer el Clásico.

Sonreía Xavi porque tenía el partido (y la Liga) justo donde quería. Ancelotti se lio la manta a la cabeza en el 75 e hizo tres cambios de golpe: Ceballos, Tchouaméni y Asensio por Camavinga, Modric y Valverde. Justo antes Courtois había sacado otra buena mano al disparo envenenado de Raphinha. También Lewandowski había perdonado un remate a la media vuelta dentro del área.

La Liga en el VAR

Al Real Madrid se le agotaba el tiempo. Pero el Madrid siempre es el Madrid y hay que matarle muchas veces para que se muera. En el 80 emergió Rodrygo con una diagonal muy rápida que acabó en gol de Marco Asensio. La posición del balear era fuera de juego. Las líneas que trazó el VAR emborronaron una jugada que parecía más clara antes de trazarlas. El Camp Nou lo celebró como si ganara una Champions.

Apretó el Real Madrid en los minutos finales ante un Barcelona al que le comenzaron a temblar las piernas. El final del Clásico fue trepidante. Una ida y vuelta de área a área en la que cualquiera podía marcar. Lo hizo el Barça, con gol de Kessié en la prolongación, quizá porque fue el que más veces llevó el cántaro a la fuente. Así que colorín, colorado, esta Liga se ha acabado.

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