La hora del ‘flow’ para el Real Madrid
El Real Madrid pone a prueba al Barcelona en un partido en el que deberá sacar su mejor versión y, sobre todo, la efectividad
Este curso han mostrado una mayor facilidad a la hora de producir en ataque, aunque se les ha seguido resistiendo el gol en momentos clave
El Madrid ante la eterna pregunta
Llega la hora del flow. El Real Madrid pone a prueba al Barcelona, en la sexta jornada de la Liga F. Pese a que las madridistas no han mostrado una solvencia clara en estos primeros compases de la temporada, llegan al Camp Nou en un momento en el que el Barça aparece condicionado por grandes cambios y con bajas importantes. El técnico madridista, Pau Quesada, ha hecho referencias al estado de flow del equipo en varias ocasiones, ese que lleva a que todo vaya rodado, la facilidad de generar y a que el equipo se guste sobre el césped.
El fútbol del equipo está evolucionando y permite a las blancas desplegar un gran potencial en ataque. Algo que no va estrechamente ligado a los goles, a la efectividad, pero sí que te lleva a ellos. El partido que mejor refleja este estado no es el caótico encuentro ante la Real Sociedad (3-5) ni los empates contra PSG o Manchester City, aunque estos dos hayan estado más cerca de reflejarlo.
El partido que más le gustó a Quesada fue el jugado contra el Eibar. Un partido catalogado como pinchazo, al no poder pasar del empate a cero, pero que el técnico considera que fue el más completo. «Es el que más me gustó a nivel ofensivo y defensivo. Ellas sólo tuvieron un córner y nosotras 26 ocasiones. Fue un partido completo. Faltó el punto de efectividad», apuntaba antes de medirse al City.
Esa es la clave de este flow: ser capaces de generar de forma repetitiva. De no cesar en el ataque. Crear tanto que el gol sea una consecuencia del fútbol del equipo. El Real Madrid ha entendido que para competir con los grandes no vale con defender y salir a la contra. Hay que someter. Y someter es lo que hizo ante el Eibar, en la segunda parte contra el PSG –que fue «excelente», según el entrenador– y que se intentó contra el Manchester City.
El Real Madrid cambia de cara
Ante las inglesas se vio la evolución. El Real Madrid de hace un año habría preferido aguardar y lanzar la contra. El de ahora cogió el balón cerca del centro del campo con Linda Caicedo, se fue con velocidad y marcó. Es el flow traducido a una acción. Velocidad, verticalidad y efectividad. Tres palabras que Pau ha convertido en mantra: «El camino lo tenemos claro para crear ese equipo competitivo y que nos guste ver. Estamos en el camino adecuado. Esa efectividad es fundamental, pero no perdemos tanto el foco y lo ponemos en generar tantas ocasiones».
Este domingo llega el examen definitivo. El Camp Nou, el Barcelona, el equipo que, en palabras del propio Quesada, está en el escalón de arriba: «Todo el mundo situaría al Barça y Lyon por encima. Bayern, Chelsea, PSG están en el siguiente, donde estamos también nosotros. Son dos escalones muy marcados». Durante 25 clásicos, esos dos escalones han sido duros de subir, con sólo una victoria de las blancas, en un partido intrascendente en Montjuic.
Obligadas a no perdonar
Pero este Real Madrid no llega a la ciudad condal como en las anteriores ocasiones. Llega con Eva Navarro convertida en una lateral total, con Linda Caicedo en modo estrella y desequilibrante, con Athenea plenamente recuperada para intentar volver loco al rival y con Felicia Schröder fijando a las centrales para que las demás corran, descargando y, sobre todo, marcando. Porque la llegada de la sueca ha sido una bendición para el conjunto blanco.
Ese es el plan. No encerrarse y rezar. Quesada lo sabe y lo avisó en Inglaterra cuando le preguntaron por el hecho de llegar a un escenario como el Camp Nou. No tiene miedo, confía en un equipo que ya está acostumbrado a jugar en los mejores estadios, ante ambientes exigentes. No les asusta el estadio, ni tampoco el Barça, a pesar de su constante superioridad.
Porque si hay un día para confirmar que el segundo escalón está listo para asaltar el primero, es este domingo. Ante el Barcelona no tendrán 26 ocasiones como contra el Eibar, tendrán menos, pero la clave es llegar a ellas y meterlas. Algo que se resistió el pasado curso, donde se llevaron un contundente 4-0 en Montjuic que fue de lo más engañoso, puesto que perdonaron otros cuatro. Es la hora de demostrar que este Real Madrid no sólo compite, sino que disfruta compitiendo y que, sobre todo, es fiable de cara a puerta.
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