Champions League Femenina: Real Madrid-Barcelona

La Champions sigue siendo una pesadilla

Enésimo ridículo del Real Madrid contra el Barcelona, con un 2-6 en la ida de cuartos de la Champions League

Siete minutos duró el empate, hasta que Alexia rompió a la defensa madridista

Un ridículo que ya cansa

El día de la marmota. El Clásico de Champions League femenina termina como siempre: con goleada a favor del Barcelona. El Real Madrid no fue rival en un partido en el que le duró el empate siete minutos, lo que tardó Alexia en descoser a la defensa madridista. No hubo historia. No hubo sueño. Pero sí una pesadilla que se repite constantemente y es intolerable para una entidad a la altura de la de Valdebebas. Fueron seis y, lo peor, es que queda la vuelta en el Camp Nou.

No le había funcionado en las tres primeras ocasiones, pero Pau Quesada insistió en el mismo equipo de las últimas derrotas. Encuentros en los que no había visto puerta y en los que había encajado un total de 10 goles. Cierto es que las sensaciones eran de competir de tú a tú, aunque luego en el área rival no pudieran reflejarlo y acabaran pagándolo. Sin una referencia clara en punta aparecía el conjunto blanco, con Feller y Athenea en los extremos y con movilidad por dentro para Caicedo y Weir.

Como en las anteriores ocasiones, no sirvió. De hecho, el Real Madrid no compitió ante un Barcelona que sometió a las blancas desde el inicio. A los siete minutos ya ganaba y a los 13′ había encarrilado la eliminatoria. Pudo sentenciar Ewa Pajor pero Misa estuvo perfecta en el mano a mano para mantener un hilo de esperanza.

Mientras que se jugaba en campo madridista y el Barça combinaba a su antojo, las blancas sólo encontraban al espacio a Athenea, que acababa siempre perdida entre una nube de piernas azulgranas. Hasta que la cántabra encontró como socia a una Linda que se plantó sola ante Cata, la regateó y marcó el 1-2. La ilusión duró hasta la siguiente jugada, cuando el balón se fue a córner e Irene Paredes cabeceó a la escuadra.

El partido parecía, a la media hora, un rondo, con el Real Madrid corriendo como pollo sin cabeza detrás de la pelota, esperando que no cayera un cuarto. Sus opciones pasaban por una transición rápida de la mano de Athenea, puesto que Feller ni estuvo ni se la esperó. Y tras una acción de la 7 y una pérdida de Alexia en la frontal, Däbritz estuvo a punto de recortar de nuevo distancias.

El baño siguió en la segunda parte

Lejos de hacer algún cambio tras una pésima primera parte, en la que el baño había sido considerable, Quesada mantuvo a las mismas once. Se vio un cambio de actitud de las blancas, yendo a por el segundo que redujese distancias. Entonces, Serrajordi encontró a Pajor al espacio entre las centrales y la polaca no perdonó. Tampoco lo haría Vicky López en otra transición.

Entonces, con todavía 25 minutos de agonía por delante, llegaron los cambios. Feller, Weir y Däbritz se marcharon para dar entrada a Keukelaar, Toletti e Irune. Demasiado tarde ya. Como el golazo de Linda por la escuadra de Cata Coll. Si no fuese suficiente vergüenza lo que se estaba viendo sobre el césped, la grada no se quedaba atrás, celebrando con banderas durante más de un minuto el tanto de la colombiana, como si se hubiera ganado la eliminatoria o estuviera cerca de pasar.

Para colmo, al final del choque cometerían las blancas un penalti que cerraría el marcador. Un 2-6 con el que el Real Madrid viajará a Barcelona a no ser humillado de nuevo por un conjunto azulgrana al que, si algo le gusta, es pasar por encima de este equipo.

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