Según la psicología, las personas que necesitan distraerse todo el tiempo podrían estar evitando enfrentarse a sus emociones
Mantenerse siempre ocupado, recurrir constantemente al móvil o encadenar planes puede ser una forma de aliviar el malestar emocional
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Hay personas que necesitan tener siempre algo que hacer, ya que ponen una serie de fondo, revisan continuamente el teléfono, llenan su agenda de planes o buscan cualquier actividad para no quedarse a solas con sus pensamientos. Aunque este comportamiento puede parecer una simple costumbre o una forma de combatir el aburrimiento, en determinadas circunstancias también puede estar relacionado con la dificultad para gestionar emociones desagradables. La psicología estudia este fenómeno a través de conceptos como la evitación emocional, pero conviene distinguir entre utilizar una distracción para descansar mentalmente y recurrir a ella para no afrontar aquello que nos preocupa.
Cuando distraerse se convierte en una vía de escape
La distracción es una estrategia habitual para regular las emociones. Escuchar música, salir a caminar, practicar deporte o ver una película puede ayudar a reducir temporalmente el estrés y recuperar la calma. El problema aparece cuando cualquier momento de tranquilidad genera incomodidad y la persona siente la necesidad constante de ocupar su atención para no pensar en determinadas situaciones o sentimientos.
Qué dice la investigación científica
Un estudio analizó las estrategias de regulación emocional en dos grupos: una muestra comunitaria de 638 adultos y otra clínica de 172 participantes. Los investigadores observaron que la distracción no tenía necesariamente consecuencias negativas, sino que su relación con el bienestar dependía de cómo se utilizaba y de si iba acompañada de aceptación emocional o de evitación.
Los resultados apuntaron a que distraerse mientras se acepta que existe una emoción difícil puede ser útil. En cambio, cuando la distracción forma parte de un patrón persistente de evitación, puede asociarse con un menor bienestar. La investigación tiene limitaciones, entre ellas su diseño transversal, por lo que no demuestra que distraerse constantemente cause problemas psicológicos.
Las señales que conviene observar
Una posible señal de alerta es sentir una incomodidad intensa al quedarse a solas, necesitar estímulos permanentes para no pensar o posponer sistemáticamente conversaciones y decisiones difíciles. También puede ocurrir que alguien sea capaz de identificar lo que le preocupa, pero evite reconocer cómo se siente o compartirlo con otras personas.
Sin embargo, ninguna de estas conductas demuestra por sí sola que exista un problema emocional. La necesidad de estimulación también puede estar relacionada con los hábitos, el entorno, las circunstancias personales o, simplemente, las preferencias individuales. Lo importante es valorar si esa necesidad interfiere en la vida cotidiana o impide afrontar cuestiones importantes.
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