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Rodrigo (30 años), electricista: «En una reforma te puedes gastar 50.000 o 60.000 euros y la gente escatima en la parte más importante de la casa»

Electricista
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Los electricistas alertan de los riesgos que supone mantener un cuadro eléctrico antiguo u obsoleto. En  ocasiones, los problemas no se detectan hasta que se produce una avería grave, un cortocircuito o incluso un incendio. Para evitar estas situaciones, el Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes recoge las exigencias de seguridad que deben cumplir las instalaciones en el Reglamento electrotécnico para baja tensión.

Uno de los profesionales que ha puesto el foco en este problema es Rodrigo Martín, un joven electricista que ha seguido los pasos de su padre, Víctor Martín, en el negocio familiar. Ambos participaron en el pódcast de Schneider Electric España, donde compartieron su experiencia y analizaron los problemas que afectan actualmente a las instalaciones eléctricas domésticas.

La importancia de cambiar la instalación eléctrica

Durante la conversación, abordaron uno de los problemas más habituales a los que se enfrentan cuando realizan trabajos en viviendas: la poca importancia que los propietarios conceden a las instalaciones eléctricas frente a otros elementos del hogar. «A la gente no le importa gastarse 4.000 euros en un sofá, pero sí que le importa gastárselos en una instalación eléctrica que no se ve. Aunque al final la parte importante son las instalaciones, no sólo la eléctrica, sino también la fontanería o incluso la de gas.Entras a una casa en la que reforman todo y se dejan miles de euros, pero no se gastan el dinero en cambiar la instalación eléctrica cuando son cables antiguos en mal estado».

A esto hay que sumar que, mientras que otros elementos, como las instalaciones de gas o los vehículos, están sujetos a inspecciones periódicas obligatorias, muchas viviendas conservan durante décadas instalaciones antiguas, con cuadros eléctricos que pueden superar los 50 años, diferenciales obsoletos y cableados cuyo estado puede haberse deteriorado con el paso del tiempo.

Ambos profesionales también apuntan a que algunas de las nuevas soluciones de seguridad destinadas a proteger las viviendas inteligentes todavía no están suficientemente extendidas, como los detectores de arco eléctrico (AFDD), que identifican chispas peligrosas en las conexiones, o los diferenciales de Tipo A.

Esta falta de atención a la instalación eléctrica puede acabar teniendo consecuencias muy graves. Víctor relata el caso de un cliente que, después de instalar «grifos de oro y baños de mármol negro», decidió ahorrar en el sistema eléctrico de su vivienda. Para ello, acudió a un almacén y solicitó «interruptores de una marca que costaba a 50 céntimos cada uno». Víctor se negó a realizar una instalación que consideraba peligrosa y decidió no aceptar el trabajo. Sin embargo, el cliente terminó contratando a otro profesional. «Yo dije, «yo no lo hago porque va a salir ardiendo». Y, efectivamente, después de que se fueron a vivir, a los tres días salió ardiendo».

El problema, según apuntan, es que si un instalador profesional se niega a hacer un determinado, siempre hay alguien dispuesto a hacerlo. «Si no se lo haces tú, se lo va a hacer otro. Y se lo va a hacer otro por la mitad de precio». Como posible medida para mejorar la seguridad y evitar el intrusismo profesional, Rodrigo propone recuperar una antigua acreditación: «El maldito carné de instalador, ¿por qué no existe?». El electricista considera que disponer de un documento físico que identifique y acredite a los profesionales, similar a la placa que utilizan los policías, ofrecería mayor confianza a los clientes. «¿Por qué no tenemos un carné y que, oye, tú vas a tocar mi cuadro eléctrico, enséñame tu carné, y sin ese carné no te dejo tocar el cuadro eléctrico de mi casa porque no eres instalador?», se pregunta.

Por otro lado, durante la conversación, padre e hijo comparan cómo ha cambiado el oficio de electricista con el paso de los años y las diferencias entre las condiciones laborales de antes y las actuales. Rodrigo reconoce que hoy existe mucha más competencia y que la forma de trabajar ha evolucionado considerablemente. «Se trabaja diferente, no había tanta competencia como ahora. Pero sí que es verdad que antes, por lo que yo he vivido de la época de mi padre, se trabajaba bastante mejor», confiesa.

Por último, destacan cómo las nuevas tecnologías han transformado este oficio y han obligado a a los profesionales a ampliar sus conocimientos. «Ya no somos tanto electricistas, somos más robóticos. Nos dedicamos a cosas que han cambiado todo: placas solares, vehículo eléctrico, domótica… O te actualizas hoy en día o te quedas en la nada».

La reflexión final apunta a una contradicción cada vez más habitual: invertir en dispositivos tecnológicos avanzados para el hogar mientras se mantiene una instalación eléctrica antigua. «De poco sirve contar con los últimos avances en domótica o vehículos eléctricos si la infraestructura que debe alimentarlos sigue anclada en el siglo pasado», concluyen Rodrigo y Victor.

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