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Los psicólogos coinciden: quien siempre llega tarde no sólo tienen dificultades para organizarse y gestionar el tiempo

  • Carmen Ruiz
  • Carmen Ruiz Rodríguez (Madrid, 2005) es estudiante de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) desde el año 2023. Es especialista en periodismo de SEO y en información de actualidad. Con experiencia en comunicación empresarial y radio.

La impuntualidad es uno de los elementos que forman parte de la vida de numerosas personas y les resulta inevitable poder combatirla. Llegar tarde a una cita, al trabajo, a clase o a un encuentro importante no es cuestión de una mala organización. La psicología asegura que este comportamiento se produce como un mecanismo relacionado con la forma en la que las personas calculan y gestionan su tiempo.

Esta concepción explica la impuntualidad a través de la denominada «falacia de planificación». Una tendencia que se traduce en la manera que tienen las personas de subestimar cuánto tiempo necesitarán para completar una tarea, contando con que las experiencias que ya han vivido demuestran una tardanza normalizada y visualizan un escenario idealizado.

¿Por qué sucede este comportamiento?

Dentro de la psicología, destacan tres investigadores que se encargaron de estudiar este fenómeno, Roger Buehler, Dale Griffin y Michael Ross. Estos profesionales determinaron que las personas que planifican sus actividades imaginan un escenario ideal en lugar de basarse en lo que les sucedió en ocasiones anteriores. Esto genera que las personas acaben organizando su salida al límite sin pensar en la duración del trayecto. El problema principal es que el desplazamiento no comienza cuando se sale de casa.

Por eso, antes de llegar al destino, aparecen numerosos pasos que fácilmente quedan fuera del cálculo inicial de preparación, como es recoger las llaves, preparar la bolsa para salir con la documentación, terminar una tarea pendiente, esperar al ascensor, caminar hasta una parada, buscar aparcamiento o encontrar el lugar donde se ha quedado. Estos minutos adicionales pueden ocasionar retrasos.

Los pasos previos

Algunas personas creen que deben marcharse a una hora determinada cuando les surge un compromiso o un plan, pero deciden completar una última tarea antes de salir de casa. Por ejemplo, contestar un mensaje, revisar un documento o realizar alguna tarea que quedó a medias y se empezó tarde ocupa los minutos previos reservados a la salida. Los especialistas aconsejan comparar el tiempo necesario para la salida con lo que realmente se tarda. Otra cuestión favorable es establecer una hora concreta para dejar la actividad anterior y reservar unos minutos extra para posibles imprevistos.

¿Cómo evitar la impuntualidad?

La mejor forma para mejorar la puntualidad es utilizar como referencia la duración habitual de un trayecto y no el tiempo mínimo conseguido. A su vez, es vital calcular todo el proceso, desde la preparación hasta la llegada al destino. De esta forma se evita comenzar tareas innecesarias cuando ya ha llegado el momento de prepararse.

En el caso de no poder evitar el retraso, avisar con antelación permite que las personas que se encuentren esperando se puedan reorganizar. Por lo tanto, la impuntualidad no es algo que se pueda justificar, pero identificar por qué se produce e introducir estrategias para reducir los retrasos es fundamental.