Los psicólogos coinciden: las personas que prefieren sentarse lejos de los demás en lugares públicos no son distantes, más bien buscan recargar su energía emocional
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Según el portal especializado Psychology Today, sentarse lejos de otras personas puede estar relacionado con la introversión. Ahora bien, esto no significa necesariamente que una persona introvertida rechace la vida social. En realidad, puede comunicarse, disfrutar de las conversaciones y establecer vínculos con facilidad, pero se siente más cómoda en ambientes tranquilos y donde pueda mantener cierto espacio personal.
Por eso, interpretar que alguien que se sienta alejado de los demás en un lugar público es necesariamente tímido puede llevar a conclusiones erróneas. La timidez suele estar relacionada con el miedo, los nervios o la ansiedad ante determinadas situaciones sociales, características que no tienen por qué estar presentes en una persona introvertida.
¿Por qué hay personas que prefieren sentarse lejos de los demás?
El profesor de Psicología Frank T. McAndrew, de Knox College, señala que este comportamiento puede proporcionar una mayor sensación de seguridad y control sobre lo que sucede alrededor. De esta manera, algunas personas consiguen concentrarse mejor, relajarse o disfrutar de un momento de tranquilidad sin interrupciones.
Otros estudios sobre comportamiento y personalidad también han planteado que alejarse de los demás puede funcionar como una forma de recuperar energía después de pasar buena parte del día interactuando con otras personas. En cualquier caso, elegir un asiento apartado no significa que exista un problema de salud mental ni permite definir por sí solo la personalidad de alguien.
El experimento que recreó una cafetería
Un equipo dirigido por Piet Groot realizó dos experimentos, con 71 y 121 participantes respectivamente, para analizar qué factores influyen a la hora de escoger un asiento en una cafetería. Los investigadores cambiaron algunas características de los espacios disponibles, como la distancia respecto a otras personas, la posibilidad de establecer contacto visual y algunos elementos físicos relacionados con la privacidad. Los participantes debían imaginar que entraban solos en el establecimiento y tenían que elegir el lugar en el que querían sentarse.
Uno de los resultados más destacados fue que los participantes mostraron una mayor tendencia a elegir asientos situados a cierta distancia de personas desconocidas. Este hallazgo demuestra que mantener cierta distancia puede ser simplemente una forma de controlar el grado de contacto que queremos tener con quienes nos rodean. Además, determinadas ubicaciones pueden resultar más cómodas para leer, trabajar o utilizar el teléfono sin interrupciones.
El estado emocional del momento también puede influir en la distancia que una persona desea mantener respecto a los demás. Un estudio dirigido por G. T. Long analizó a 80 personas en ocho situaciones cotidianas caracterizadas por diferentes niveles de tensión psicológica. Los resultados mostraron que quienes atravesaban situaciones complicadas preferían mantener una distancia más amplia.
En definitiva, los estudios apuntan a que las personas utilizamos el espacio que nos rodea para regular el nivel de privacidad y de contacto social que queremos mantener.
¿Qué silla eliges?
La pregunta parece sencilla, pero puede dar mucho juego: «Si entras en una sala, ¿en qué silla te sentarías?» A partir de ahí, un simple esquema de asientos puede asociarse con diferentes rasgos de personalidad y formas de relacionarse con los demás.
- Silla 1: si elegiste este lugar, transmites seguridad, confianza y una gran capacidad para colaborar. Sueles convertirte en una persona de referencia dentro del grupo y valoras estar cerca de las decisiones importantes.
- Silla 2: representa a personas sociables, amables y conciliadoras. Prefieres trabajar en equipo sin necesidad de ocupar el centro de la escena y destacas por tu equilibrio a la hora de relacionarte con los demás.
- Silla 3: esta elección suele corresponder a personas analíticas y observadoras. Participan activamente en el grupo, aunque prefieren evitar la presión y dan prioridad al trabajo colectivo.
- Silla 4: quienes optan por este lugar valoran la organización, el espacio personal y la posibilidad de tener una visión amplia de todo lo que ocurre antes de tomar una decisión o actuar.
- Silla 5: al estar situada frente al líder, esta silla se relaciona con perfiles competitivos, independientes y de personalidad fuerte. No suelen tener miedo de expresar sus opiniones ni de cuestionar determinadas ideas cuando lo consideran necesario.
- Silla 6: refleja a personas que buscan hacerse notar sin generar conflictos. Son perfiles diplomáticos, curiosos y cuidadosos con la forma en la que se relacionan con quienes tienen alrededor.
- Silla 7: esta posición suele atraer a personas tranquilas, flexibles y reservadas. Les gusta involucrarse en lo que ocurre, aunque primero prefieren observar el ambiente y conocer la situación antes de dar un paso al frente.
- Silla 8: se suele asociar con una personalidad introvertida, lógica y prudente. Son personas que prefieren mantener un perfil bajo y evitar enfrentamientos innecesarios siempre que sea posible.
- Silla 9: representa a quienes prefieren observar antes de actuar. Son personas estratégicas y atentas que buscan comprender cómo funciona el grupo antes de acercarse al centro de las decisiones.