Pío Baroja, escritor español de la generación del 98, sobre la amistad: «Solo los tontos tienen muchas amistades»

Pío Baroja, uno de los grandes novelistas de la Generación del 98, dejó una sentencia tajante sobre la amistad: «Solo los tontos tienen muchas amistades. El mayor número de amigos marca el grado máximo en el dinamómetro de la estupidez», afirma el escritor español.
La reflexión separa el número de amigos de la calidad del vínculo. En la vida del escritor, ese criterio tuvo nombre propio, ya que Azorín, otro autor de su generación, fue su mejor amigo.
¿Por qué decía Pío Baroja que solo los tontos tienen muchas amistades?
Varios portales de citas recogen la sentencia completa con la firma de Pío Baroja. En su segunda oración, el dinamómetro, instrumento que mide fuerzas, convierte la cantidad de amistades en una medida de la estupidez. Así, la frase reserva el calificativo de tontos para quien confunde un gran número de conocidos con vínculos de confianza.
Según la guía de lectura Baroja, ruta por sus libros, que las Bibliotecas Públicas Municipales de Madrid publicaron en 2022 por los 150 años de su nacimiento, el escritor trasladó a sus personajes un carácter «similar al propio». Ese retrato lo describe como «solitario, independiente, sincero, pesimista» y escéptico.
Además, según una bibliografía de la Universidad de Zaragoza, Baroja dedicó a la amistad un artículo titulado «Los amigos». El texto figura en el tomo XVI de sus Obras completas, editado por José-Carlos Mainer en 2000.
Azorín, el mejor amigo de Pío Baroja en la Generación del 98
Pese a ser médico de formación, Pío Baroja apenas ejerció aquella profesión. Después de entrar en contacto con los jóvenes escritores de la que luego se llamaría Generación del 98, decidió entregarse de lleno a la literatura. Entre ellos estaban Unamuno, Valle-Inclán y Maeztu. Sin embargo, la guía de las bibliotecas madrileñas reserva para Azorín el lugar de «su mejor amigo».
Azorín fue también un lector atento de su obra. Sobre El árbol de la ciencia (1911), una novela con mucho de autobiografía, opinó que «resume, mejor que ningún otro libro, el espíritu de Baroja». El propio autor la consideraba la mejor de sus novelas de carácter filosófico.
En 1995, la investigadora María Dolores Dobón publicó en la revista Bulletin Hispanique un estudio sobre la correspondencia inédita del encuentro y la amistad entre Azorín y Baroja.
Los amigos pintores y escritores que el novelista apreciaba quedaron recogidos en sus memorias, Desde la última vuelta del camino. Con sus obras se ilustró en 2006 la exposición Memoria de Pío Baroja, que el Museo de la Ciudad de Madrid organizó en el 50 aniversario de su muerte.
Hasta la vejez, además, Baroja siguió «fiel a la tertulia diaria en su casa» y a sus paseos por el Retiro.
¿Quién fue Pío Baroja?
Pío Baroja Nessi nació en San Sebastián el 28 de diciembre de 1872. Fue el tercero de cuatro hermanos. Su familia se trasladó a Madrid en 1879 y a Pamplona en 1881, de donde regresó a la capital en 1886.
Años después, se inició en la literatura en 1900 con el libro de cuentos Vidas sombrías. Más tarde llegaron la trilogía La lucha por la vida y novelas como Zalacaín el aventurero (1908). En 1935 ingresó en la Real Academia Española.
Cuando estalló la Guerra Civil, la columna que iba de Pamplona a Guipúzcoa lo detuvo en Vera de Bidasoa. Al día siguiente quedó en libertad y emprendió a pie el camino del exilio en el sur de Francia.
Baroja murió en Madrid, la ciudad en la que pasó la mayor parte de su vida, el 30 de octubre de 1956, a los 83 años. Dejó más de 100 obras entre novelas, ensayos, poesía y teatro.