Ganadería

Jesús Manuel Martín ‘El Autóctono’, ganadero extremeño (47 años): «Aquí se ha metido todo el mundo a vivir de nosotros, pero si la vaca no da leche, no da»

Jesús Manuel Martín 'El Autóctono'
Jesús Manuel Martín "El Autóctono". Foto: @jmelautoctono en YouTube.
Alejo Lucarás
  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Jesús Manuel Martín Crespo, conocido en redes como El Autóctono, no se considera un influencer. Ni se os ocurra llamarlo así. «Yo soy ganadero», responde cuando se lo plantean. Sin embargo, pocas personas del medio rural tienen hoy tanta audiencia como este cabrero de Torre de Don Miguel, un pueblo de unos 500 habitantes en el norte de Cáceres.

En una entrevista con un medio agrario, el ganadero extremeño repasó los problemas que arrastra el sector primario. Y dejó una frase que resume buena parte de su malestar con el reparto de lo que se gana en el campo.

El Autóctono, sobre quien vive del campo: «Si la vaca no da leche, no da»

La queja del «Autóctono» apunta a todos los que cobran del trabajo del ganadero sin estar en el monte. «Aquí se ha metido todo el mundo a vivir de nosotros, pero aquí si la vaca no da leche, no da», afirma.

Dicho en otras palabras, el ingreso del campo es limitado y cada vez hay más manos repartiéndoselo.

Y claro, en su lista entran gestorías, sindicatos y aseguradoras. «Tenemos 400.000 seguros que nos obligan a sacar seguros para todo», exagera para describir una realidad que, según él, se ha convertido en una carga.

eso suma la tramitación constante: «Hacen papeles todos los días. Tienes que tener gestores y de todo».

El resultado, en su opinión, es un balance que no cuadra. «Empiezas a repartir aquí, pagas a uno un gestor, uno al sindicato, te empiezas a pagar y dices, ¿y yo qué? Y tú aquí a pasar frío y calor», lamenta.

Pone un ejemplo de cómo la digitalización, que debía aligerar el trabajo, ha tenido el efecto contrario. Les dicen que vale el libro digital, pero también les piden el de papel. «En vez de quitar trabajo, nos han metido más trabajo».

Lo que vale es lo que compra el ganadero y lo que no vale es lo que vende

El otro gran motivo de queja es el precio. Según Jesús Manuel, en declaraciones a Agroinformación, en el campo siempre ha pasado lo mismo: «Todo lo nuestro no vale, pero todo lo que nosotros compramos sí vale». Un tractor, el abono o el pienso suben con el coste de la vida, mientras que lo que él produce no lo hace al mismo ritmo.

Las ayudas, añade, no compensan esa diferencia. «Te dan subvenciones, pero si las subvenciones no llegan ni a la cuarta…». Y recuerda que su jornada no tiene horario: «Trabajamos aquí 24 horas todos los días, ¿a cómo nos salen las horas a nosotros?».

También cuestiona la Ley de la Cadena Alimentaria, que «no se ha cumplido nunca», según dice. La norma, reformada en 2021, prohíbe expresamente pagar a agricultores y ganaderos por debajo de sus costes de producción, y la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA) puede sancionar y hacer públicas las infracciones graves.

Mientras tanto, los datos de las organizaciones agrarias van en la línea de su queja. En febrero de 2025, COAG calculó que el kilo de patata se pagaba al agricultor a 0,39 euros y llegaba al consumidor a 1,99 euros, es decir, multiplicaba su precio por más de cinco entre el campo y la tienda.

El campo de la Sierra de Gata, cada vez con menos manos

Para El Autóctono, el sector está en peligro real. Lo ve en su propia comarca: «Todo el olivar tradicional de Sierra de Gata está casi todo abandonado. La ganadería está casi toda abandonada». De los cabreros que resistían en la zona, asegura, «al final hemos quedado cuatro».

Y ojo, que la tendencia no es solo local. Según el Censo Agrario 2020 del INE, el 41% de los jefes de explotación en España tiene más de 65 años, mientras que solo el 8% tiene menos de 40. En su casa, el relevo parece encaminado: sus hijas estudian, pero su hijo quiere quedarse.

Una de las salidas que han encontrado los cabreros de la zona es el pastoreo para prevenir incendios. «Nos están empezando a pagar por limpiar cortafuegos con el ganado», explica. Es otra fuente de ingresos, aunque con matices: «Sometido a que nosotros ganamos cinco, pero ellos ganan diez».

También critica decisiones tomadas lejos del monte, como las restricciones a la quema de restos vegetales, cuando en la sierra «hay que quemar la poda del olivo» y no todos tienen maquinaria para triturarla. A su juicio, cada generación de gestores es más urbanita que la anterior.

Conociendo un poco más a Jesús Manuel Martín Crespo, El Autóctono

Jesús Manuel lleva toda la vida pastoreando en la Sierra de Gata y hace más de 20 años que se dedica a las cabras. Maneja unas 350 cabras de raza verata, una raza autóctona originaria de la comarca cacereña de La Vera, en régimen extensivo.

Curiosamente, no usó internet hasta los 39 años. En 2018 vendió un caballo para comprarse un móvil resistente a la lluvia, los golpes y los mordiscos de las cabras. «Vendí un caballo y con lo que saqué me compré un móvil para que se sepan los problemas del campo», contó entonces.

Desde ese momento graba casi a diario. En 2022 su canal de YouTube ya superaba los 229.000 suscriptores y rozaba los 97 millones de visitas, con vídeos que se ven desde México, Estados Unidos o Marruecos.

Para concluir, su advertencia final mira a las ciudades. Si se sigue abandonando el campo, dice, sus habitantes acabarán pagando «por una patata lo que nunca se les ha imaginado». En febrero de 2025, el kilo de patata ya costaba en la tienda el doble que doce años antes, mientras el agricultor seguía cobrando lo mismo.

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