Los expertos en consumo del hogar coinciden: dónde poner el deshumidificador para que la humedad no vuelva a la pared en otoño

El tema de la humedad en casa no es un problema menor en España. Según el INE, el 23% de la población vivía en 2023 en viviendas con goteras o humedades en paredes, suelos o ventanas, frente al 15,6% de media en la Unión Europea. Ante la llegada del otoño, muchos hogares recurren al deshumidificador para frenar las manchas antes del invierno.
El problema es que comprar el aparato no basta. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) y la asociación británica Which? coinciden en que su eficacia depende en buena parte de dónde se coloque. Un error de ubicación hace que el equipo trabaje más horas, gaste más electricidad y, aun así, deje intacta la zona donde la humedad se acumula.
¿Dónde hay que poner el deshumidificador para que la humedad no vuelva a la pared?
La recomendación de los expertos en consumo es clara como el agua: el deshumidificador debe ir en la estancia donde aparece la mancha, cerca del foco de humedad, pero nunca pegado a la pared.
Usualmente, se aconseja dejar al menos veinte centímetros de separación con muros y muebles, y la OCU recoge que algunos fabricantes elevan esa distancia a 50 centímetros respecto a cualquier objeto.
¿Cuál es la razón? Pues meramente mecánica. El aparato aspira el aire húmedo por una rejilla y lo expulsa seco por otra, de modo que si queda encajonado contra un muro, detrás de una cortina o entre dos muebles, recircula siempre el mismo aire y apenas renueva el de la estancia.
Por el mismo motivo, conviene alejarlo de radiadores y salidas de calefacción, que afectan a su rendimiento.
En este sentido, las puertas y ventanas también cuentan. Mientras el equipo funciona, deben permanecer cerradas para que no entre aire húmedo del exterior, ya que de lo contrario el aparato intentará secar la calle.
Y si la idea es tratar toda la vivienda, existe una alternativa que suele funcionar: situarlo en un punto central, como el pasillo o el distribuidor, con las puertas interiores abiertas para que el aire circule entre habitaciones.
¿Por qué la humedad vuelve a la pared cuando llega el otoño?
La mancha que reaparece cada año en la misma esquina suele tener un origen concreto: la condensación. Según la OCU, se produce cuando el vapor de agua del aire entra en contacto con una superficie que está por debajo de su punto de rocío (la temperatura a la que ese vapor se convierte en gotas).
Justamente en otoño, las primeras noches de frío bajan la temperatura de los muros mal aislados y el agua empieza a depositarse en ellos.
Siguiendo esta línea, los puntos más vulnerables son las esquinas de las estancias orientadas al norte, los encuentros entre fachada y techo y los marcos de las ventanas, donde suelen formarse puentes térmicos (zonas por las que el calor se escapa con más facilidad).
Además, la OCU advierte de que los armarios y estanterías apoyados en paredes frías favorecen la condensación, porque impiden que el aire templado llegue hasta el muro.
Esto explica por qué la ubicación del deshumidificador es importante. En construcción, se toma como referencia que el moho empieza a proliferar cuando la humedad relativa en la superficie del muro se mantiene por encima del 80%, y ese valor se mide en la pared, no en el aire.
Así, un salón con un 50% de humedad ambiental puede tener una esquina fría por encima de ese umbral, donde aparece el moho.
¿Qué deshumidificador conviene elegir en otoño y a qué humedad programarlo?
El tipo de aparato también influye en los resultados. La OCU distingue entre los refrigerantes, los más comunes, que funcionan mejor con temperaturas altas y humedad superior al 45% (como en la costa mediterránea).
Y por otra parte tenemos a los desecantes, que absorben el agua con materiales como el gel de sílice y rinden más en ambientes fríos, como la cornisa cantábrica, las zonas de montaña o las viviendas próximas a ríos.
La capacidad debe ajustarse al tamaño de la estancia: para veinte o 25 metros cuadrados basta con un equipo que extraiga menos de dieciséis litros al día, mientras que para 35 o 40 metros cuadrados conviene uno de entre dieciséis y 21 litros.
En cuanto al objetivo, la OCU sitúa la humedad relativa ideal entre el 40% y el 60%, un rango que los modelos con higrostato digital permiten programar.
Ojo, que bajar de ese margen tampoco es buena idea. En este marco, Repsol desaconseja dejarlo encendido toda la noche, porque son demasiadas horas seguidas y el ambiente puede resecarse en exceso.
Antes de concluir, cabe remarcar que el mantenimiento completa la lista. Se recomienda limpiar el filtro al menos cada dos semanas, y el agua del depósito, que tarda entre ocho y doce horas en llenarse, obviamente no es potable.
Por último, antes de comprar, la OCU propone una prueba sencilla para saber si el aparato servirá de algo: pegar con cinta un trozo de papel de aluminio en la pared afectada y revisarlo a los dos días. Si las gotas aparecen en la cara visible, es condensación y el deshumidificador ayudará. Si salen por la cara pegada al muro, el agua viene de dentro y hará falta un profesional.