Curiosidades
CURIOSIDADES

Los deshollinadores coinciden, pero pocos lo dicen: lo que obstruye el conducto de humos no es la estufa, sino la leña elegida al azar

Los problemas con el conducto de humo no tienen que ver con la estufa elegida y sí con la leña que has seleccionado para prender el fuego. A esta conclusión han llegado los expertos en la materia, que tendrán que afrontar un invierno de alto trabajo desatascando conductos que en muchas ocasiones acuden al rescate de estufas que sufren obstrucciones en el conducto de humos. Consulta en este artículo todo lo que debes saber sobre el origen de los problemas en las estufas que muchas personas atribuyen al aparato en sí.

El frío invierno se acerca y el mes de noviembre ya está aquí para decirnos que se acerca una época en la que tenemos que tirar de calefacción. Hoy en día se estilan métodos como la aerotermia, los pellets, el split de aire acondicionado o los tradicionales radiadores. Estos son los más usuales, pero aún hay nostálgicos que, ya sea en casas de bajo o plantas bajas, utilizan la chimenea para acceder al calor durante los meses de invierno. Dormir al calor de una hoguera siempre es un placer, pero también tiene sus desventajas.

Esto es un clásico que le sucede a muchas personas que optan por la chimenea como método para acceder a la calefacción durante el frío invierno. Las obstrucciones que se generarán en el conducto de humo y que tienen su origen en el tipo de la madera o los troncos húmedos que se introducen para hacer el fuego. Las características de estos trozos hacen que el fuego tenga dificultades para llegar a una temperatura alta y esto hace que se libere humo lleno de partículas sin quemar que se pegan en los conductos en forma de capa negra y pegajosa.

El problema con el conducto de humos de la estufa

Deshollinadores expertos en esta materia han hablado sobre este problema que muchos usuarios atribuyen a las estufas y que tiene que ver con la madera seleccionada. Por ello, estos recomiendan maderas duras como el roble o el haya, que son más eficientes que las maderas blancas que en muchas ocasiones se suelen emplear para estos menesteres y que, si se utilizan muy asiduamente, pueden provocar obstrucciones en el conducto del humo.

Según informan estos expertos en declaraciones que recoge Trucmania, la humedad de la madera también será clave para evitar estos problemas. Para ello tendrá que secarse durante un mínimo de 18 meses para alcanzar un contenido de humedad inferior al 20%, que es lo que se recomienda para que la combustión sea eficiente. «La leña mal elegida o seca de forma inadecuada provoca una combustión incompleta, lo que deposita creosota y obstruye rápidamente la chimenea», informan desde esta publicación francesa. 

Por ello es recomendable acudir a maderas más duras con un alto poder calorífico que tendrán una combustión rápida y completa. Estas maderas quemarán todas las partículas posibles para evitar que estas se puedan dispersar por la chimenea, creando estas paredes que pueden llegar a obstruir los conductos de humo. «Por lo tanto, elegir la leña adecuada supone una doble ventaja: mayor eficiencia energética y una chimenea más limpia durante más tiempo», cuentan los expertos en esta publicación donde se arroja luz sobre los problemas habituales que surgen con las chimeneas.