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El regalo de Jaime Lorente a David Broncano con recado incluido: «Para que ‘La Revuelta’ no esté supeditada al Gobierno»

"Realmente es un regalo para España. Traigo la voluntad de un país", explicó Jaime Lorente en TVE

El 29-N acentúa la parcialidad de TVE: Broncano y Henar Álvarez calientan la campaña con dardos al PP y guiños a la izquierda

Jaime Lorente aprovechó la tradición de La Revuelta (TVE), la de que cada invitado lleve un regalo a David Broncano, para lanzar un mensaje con doble lectura. El actor, que ha debutado como director con El mal hijo, traspasó en ese momento la barrera del humor para lanzar con inteligencia una reivindicación que de otra forma no se suele escuchar en la televisión pública, cuyo partidismo es cada vez más acentuado y descarado.

El director e intérprete sorprendió a David Broncano con una iniciativa inédita: la entrega de un pergamino cargado de firmas recopiladas para garantizar la permanencia de La Revuelta en la parrilla de La 1, sin importar el signo político del Ejecutivo, que podría cambiar de color a partir de las elecciones del 29-N. Lo hizo con una sutileza idónea para deslizar el doble sentido.

El momento se fraguó cuando Jaime Lorente anunció que traía consigo el obsequio más significativo de la historia de La Revuelta. Lejos de tratarse de los habituales objetos estrafalarios o promocionales que los invitados suelen dejar en la mesa de Broncano, el actor desplegó desde el escenario hasta la platea del teatro un extenso pliego de peticiones firmadas bajo el epígrafe Larga vida a La Revuelta.

El murciano argumentó el motivo de su gesto con contundencia: «No es un regalo para La Revuelta; realmente es un regalo para España. Traigo la voluntad de un país y de varios países». Ante la mirada estupefacta del presentador, el actor pronunció que para él «es muy importante que este programa no esté supeditado al Gobierno que esté, sea el que sea». «Ya está bien de que en la cultura nos veamos tan jodidos con tanto cambio», añadió.

El artista recalcó, además, el valor social del formato dentro del panorama televisivo actual, y destacó que el espacio sirve como altavoz para causas y colectivos que rara vez tienen hueco en la televisión en abierto: «En este programa se le da mucha voz a gente que en otros lugares es imposible que la tenga. Cuando vengan los candidatos a la presidencia, se lo enseñas», le recomendó directamente a Broncano.

Al inicio del intercambio, David Broncano reaccionó con su socarronería habitual: «Vienes flipadísimo, Jaime. Es la reforma de la Constitución». Sin embargo, a medida que la propuesta de Lorente tomaba forma en el escenario, el tono de la conversación cambió por completo. Broncano abandonó el chiste para agradecer emocionado la iniciativa y reflexionar sobre la incertidumbre mediática y los puestos de trabajo que dependen del proyecto.

«Aquí llevamos meses haciendo bromas. Parece que nos lo tomamos a cachondeo, pero imagínate lo que sería para nosotros [una cancelación]. Aquí trabajan 90 personas que tienen sus familias. Sería un putadón y, aparte, creo que hacemos un buen programa», defendió el presentador.

La charla se cerró con una reflexión compartida sobre la labor de la clase política. Lorente instó a las fuerzas políticas a cuidar a la ciudadanía: «Que se pongan de acuerdo de una vez en cuatro o cinco cosas básicas», un guante que recogió Broncano para concluir que los gobernantes «deben servir a quienes les han votado y a quienes no».

Jaime Lorente, cuya ópera prima conquistó al público en el Festival de San Sebastián, logró lo que nadie hasta ahora: que en el plató de La Revuelta no sólo se ponga el foco de la crítica sobre el partido que pueda llegar a Moncloa, sino también sobre el Gobierno actual. De hecho, con sus palabras, el actor se refirió también, sin necesidad de mencionarlo, al Ejecutivo que gobierna ahora, encabezado por Pedro Sánchez.

Es más, La Revuelta ha calentado en entregas anteriores la campaña electoral con dardos al PP y guiños a la izquierda, una postura completamente incompatible con lo que manifestó Jaime Lorente. «Que La Revuelta no esté supeditada a un Gobierno» y, por tanto, que no haya necesidad de que el programa se arrodille ante el que esté de turno.