La dura confesión de Carla Bruni sobre sus adicciones: «Tiene algo de morboso que no se puede ignorar»
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Carla Bruni es uno de esos nombres que forman parte de la historia de la moda. Durante los años 90 y los primeros 2000, la francesa conquistó las pasarelas internacionales y se convirtió en una de las grandes top models de su generación. Su trayectoria, sin embargo, no se ha limitado al mundo de la moda: también ha desarrollado una carrera musical y se convirtió en primera dama de Francia durante la presidencia de su marido, Nicolas Sarkozy. Detrás de esa imagen de éxito y elegancia, Bruni ha atravesado momentos complicados que ahora ha vuelto a recordar, entre ellos su lucha contra las adicciones.
La modelo ha compartido parte de estas experiencias en Merci pour le non, un libro de la cantante Elisa Tovati. En sus páginas, distintas personalidades reflexionan sobre los momentos difíciles que han marcado sus vidas y las decisiones que les han permitido cambiar de rumbo. En el caso de Bruni, sus palabras permiten conocer una faceta poco visible de una mujer acostumbrada a vivir bajo los focos.
Aunque no es la primera vez que habla de sus adicciones, la artista ha vuelto a explicar cómo se desarrolló su relación con el tabaco y el alcohol. Según ha contado en otras ocasiones, todo comenzó durante su infancia bajo la influencia del consumo excesivo de azúcar, al que siguió el tabaco en la adolescencia y, más adelante, el alcohol. Una situación que se agravó durante los años 90, precisamente cuando su carrera como modelo atravesaba uno de sus mejores momentos. «Durante mucho tiempo, mis adicciones al tabaco y al alcohol fueron para mí un verdadero apoyo. Me permitían anestesiar ciertas emociones, ciertos dolores, y mantenerme en pie. Aunque se pueda disfrazar de placer, la adicción tiene algo de morboso que no se puede ignorar», reconoce.
En su proceso para alejarse de los excesos, Nicolas Sarkozy desempeñó un papel importante. Bruni ha explicado que su marido, al ser abstemio, se convirtió en un apoyo en una etapa en la que necesitaba recuperar la estabilidad. Su llegada al Palacio del Elíseo también supuso un cambio en su vida personal. «Cuando estaba en el Elíseo, la adicción no aumentó… Al contrario, disminuyó un poco, porque mi marido fue una fuente enorme de protección para mí y eso apaciguó esa angustia antigua. Mi marido es muy protector con su familia y, aunque el Elíseo no es un lugar propenso a la serenidad, me sentí segura», recuerda. A esa etapa se sumó otro impulso decisivo: el compromiso que adquirió con su hija, quien la retó a mantenerse sobria durante doce meses.
Las confesiones de Carla Bruni también abordan otro de los episodios más delicados de su vida: el cáncer de mama. La artista recibió el diagnóstico en 2019, pero no lo hizo público hasta octubre de 2023, cuando decidió compartir su experiencia para contribuir a la concienciación sobre la enfermedad y la importancia de la detección precoz. «El diagnóstico siempre es brutal. Incluso cuando crees que eres fuerte. Incluso cuando crees que puedes afrontar esa mirada», explica al recordar el impacto de conocer la noticia.
Convertida en una de las grandes figuras de la moda de finales del siglo XX, Carla Bruni vivió desde dentro la consolidación del fenómeno de las top models. Su historia, sin embargo, va mucho más allá de las pasarelas, las portadas y su etapa en el Elíseo. Ahora, a través de estas confesiones, vuelve a poner palabras a algunas de las dificultades que ha tenido que afrontar lejos de los focos.