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David Castillo, Jonathan en ‘Aída’: «En el colegio se portaban peor conmigo los profesores y había alguno que me llegó a llamar ‘actor secundario Bob’»

David Castillo fue uno de los actores más famosos de su generación

El intérprete tiene un papel protagonista en una serie nueva llamada 'Cochinas'

Durante sus años dorados, vivió situaciones muy complicadas

Aída forma parte de la historia de España. Durante más de una década, la serie consiguió reunir a millones de espectadores frente a la televisión y convirtió a buena parte de sus personajes en rostros reconocibles para el gran público. El último episodio se emitió en 2014, pero la ficción continúa muy presente gracias a sus reposiciones y al recuerdo de quienes crecieron con ella.

Ahora, más de 10 años después de su final, David Castillo ha decidido contar una parte menos conocida de aquella etapa. El actor, que interpretó a Jonathan, el hijo de Aída, ha explicado que aquellos años estuvieron marcados también por momentos de inseguridad, soledad y dificultades para encajar con un reparto formado, en buena medida, por actores bastante mayores que él.

Durante una entrevista en el pódcast Animales Humanos, el artista ha repasado algunos de los recuerdos que conserva de su paso por Aída y ha reconocido que hubo momentos en los que llegó a plantearse dejar la ficción.

Llegó a plantearse abandonar la serie

«Hubo momentos en los que yo propuse dejar Aída a mis padres», ha confesado el intérprete. La decisión no era sencilla. David Castillo había comenzado a trabajar siendo muy joven y la serie se había convertido en uno de los grandes fenómenos de la televisión española, pero eso no impedía que su experiencia personal estuviera marcada por algunas dificultades.

Ante aquella situación, sus padres trataron de hacerle ver la oportunidad que tenía delante. «Piénsatelo bien, es una oportunidad que mucha gente querría tener, valóralo», fue el consejo que recibió. Finalmente, decidió continuar con el proyecto y permaneció en la serie durante años.

El verano se convirtió entonces en una especie de refugio. Las vacaciones le permitían alejarse temporalmente de los rodajes y recuperar una vida más próxima a la de cualquier otro joven de su edad. Porque, según ha explicado ahora, en el entorno laboral llegó a sentirse especialmente solo.

Castillo recuerda incluso una conversación que mantuvo con Melani Olivares, que interpretaba a Paz, su tía en la ficción. El actor le confesó entonces hasta qué punto se encontraba aislado: «Siento que ahora mismo si yo me muriera no vendría nadie a mi entierro».

Una sensación de soledad pese al éxito

Aquella percepción no significaba necesariamente que existiera un conflicto con sus compañeros. Según ha explicado, estaba relacionado en buena medida con la diferencia de edad. Mientras sus compañeros comenzaban a vivir experiencias propias de adultos jóvenes, él seguía siendo un adolescente.

«Yo sentía que no tenía amigos, incluso con Edu y con Ana, que esto yo lo hablo con ellos, yo me sentí un poco apartado», ha señalado. Sus palabras hacen referencia a Eduardo Casanova, que interpretaba a Fidel, y Ana Polvorosa, que daba vida a su hermana Lore.

David Castillo en ‘Animales humanos’. (Foto: YouTube)

Con el paso del tiempo, David Castillo ha podido analizar aquella situación desde otra perspectiva. La diferencia de edad que entonces podía parecer un obstáculo resulta más fácil de comprender al observarla desde la distancia. «Con Ana, yo me llevo 3 años, entonces de tener 16 a tener 19, eso es una bestialidad», ha explicado.

El actor ha recurrido a una imagen muy gráfica para describir aquella distancia entre ambos: «Uno está en una discoteca y el otro está casi tomándose un zumo de piña». Una diferencia que, aunque sobre el papel no fuera demasiado grande, durante la adolescencia podía convertirse en una frontera considerable.

Los comentarios que recibió en el colegio

La situación tampoco se limitaba al plató. David Castillo ha recordado que durante aquellos años tuvo que soportar comentarios de algunos profesores en el colegio, precisamente por su condición de actor.

«En el colegio se portaban peor conmigo los profesores y había alguno que me llegó a llamar ‘actor secundario Bob’», ha relatado. La referencia al personaje de Los Simpson se convirtió en un recuerdo desagradable de una época en la que su trabajo en televisión podía hacerle sentirse todavía más diferente de sus compañeros.

Jonathan era uno de los personajes jóvenes más reconocibles de Aída. El público asistió a su crecimiento a medida que avanzaban las temporadas, desde sus primeros años hasta su adolescencia, pero detrás de esa evolución televisiva había un joven que trataba de compaginar los rodajes con su vida escolar y personal.

Castillo terminó participando en más de 200 episodios de la ficción. Una experiencia profesional extraordinaria para alguien que comenzó siendo un niño, aunque también supuso una exposición prolongada durante una etapa especialmente delicada de su desarrollo.

Un recuerdo agridulce

La trayectoria de David Castillo quedó inevitablemente vinculada a Aída. Jonathan fue creciendo al mismo tiempo que el actor y su evolución permitió que el público le acompañara durante años. Sin embargo, el éxito de la serie no impidió que aquella experiencia tuviera una cara más complicada.

Después de su paso por la ficción, David optó por afrontar su carrera de una manera diferente. Los proyectos más pequeños y las producciones con menos episodios le permitieron continuar desarrollándose como intérprete sin asumir necesariamente el ritmo de trabajo que había conocido durante su etapa en Aída.