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Benidorm está bien pero los jubilados ahora prefieren ir a la ciudad del norte con termas naturales a 40ºC al lado de un manantial romano

Benidorm es quizás uno de los destinos con más tirón entre los jubilados, sobre todo cuando llega el frío y media España empieza a mirar el termómetro antes de salir de casa. Pero hay viajeros que ya no buscan únicamente el sol, pasear por el paseo marítimo o sentarse en una terraza. Algunos prefieren algo distinto, como por ejemplo una ciudad bonita, que tenga buena gastronomía, historia y, sobre todo, la posibilidad de meterse en agua caliente al aire libre cuando fuera hace un frío considerable. Ese plan existe en España y no está precisamente en la costa mediterránea.

Está en Ourense, a orillas del Miño. La ciudad gallega lleva siglos conviviendo con sus manantiales y no necesita inventarse una etiqueta turística para demostrarlo. El agua brota en algunos puntos a más de 60 grados y termina alimentando pozas en las que el baño ronda los 38 o 40. La escena cambia mucho respecto a Benidorm: aquí no hay sombrillas ni playa, sino vapor sobre el agua, árboles junto al río y gente entrando en las piscinas con el abrigo todavía puesto. Para quien viaje en otoño o invierno, el atractivo es precisamente ése.

Los jubilados prefieren ir a la ciudad del norte con termas naturales a 40ºC

La tradición termal de Ourense no es reciente. Basta con acercarse a As Burgas, en pleno casco histórico, para entender hasta qué punto el agua caliente forma parte de la ciudad. Los romanos ya aprovecharon este manantial hace unos 2.000 años y, mucho después, se levantaron las dos fuentes que hoy siguen siendo una de sus imágenes más conocidas: la Burga de Arriba, del siglo XVII, y la Burga de Abaixo, del XIX.

Fuentes en las que el agua sigue saliendo a más de 60 grados. Durante años, además, el entorno contó con una piscina termal exterior que permitía bañarse prácticamente en el centro de la ciudad. Ese baño, sin embargo, lleva cerrado desde 2020. El Ayuntamiento ha aprobado que, cuando vuelva a abrir, el acceso cueste siete euros, aunque por ahora no existe una fecha concreta para la reapertura. Por eso, quien llegue hoy a As Burgas puede visitar el manantial y conocer el conjunto, pero tendrá que bajar hacia el Miño si quiere meterse en el agua.