Ponen un GPS oculto en una postal y consiguen desafiar a la OTAN: saló a la luz la ubicación exacta del buque de guerra HNLMS Evertsen

Publicado el: 2 de mayo de 2026 a las 08:06
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Fragata HNLMS Evertsen de la Armada neerlandesa navegando en el Mediterráneo durante misión con la OTAN.

Una postal, dos sellos y un localizador Bluetooth barato. Con eso bastó para seguir la posición de la fragata holandesa HNLMS Evertsen en el Mediterráneo, dentro del grupo del portaaviones francés Charles de Gaulle, según una investigación difundida en Países Bajos. ¿Quién pensaría que un gadget pensado para encontrar llaves acabaría rozando un asunto de seguridad militar?

El Ministerio de Defensa neerlandés ya ha endurecido sus reglas para el correo destinado a determinados barcos, con una prohibición clara para cualquier envío que lleve baterías, incluso si van dentro de una tarjeta de felicitación. La medida intenta cerrar una brecha que, en la práctica, permitía colar electrónica pequeña en un sobre y hacerla llegar a un buque en misión.

El experimento de la postal

El periodista neerlandés Just Vervaart, de Omroep Gelderland, escondió un rastreador Bluetooth en una postal y lo envió como si fuera una carta normal. El dispositivo costaba en torno a cinco euros y, aun así, permitió conocer la ubicación del Evertsen durante alrededor de un día, un buque valorado en unos 585 millones de dólares según estimaciones citadas en el reportaje.

El contexto hace que el tema pese más. El Evertsen forma parte del grupo naval liderado por Francia alrededor del portaaviones Charles de Gaulle, y su papel principal es la defensa aérea, algo así como el paraguas contra misiles y drones para el resto de la flota. En marzo de 2026, el Gobierno neerlandés detalló al Parlamento que la fragata se desplegaba en el Mediterráneo oriental en un momento de tensión regional, precisamente para reforzar esa protección.

El correo militar y el punto ciego

Para que las tripulaciones mantengan el contacto con casa, Países Bajos usa la Militaire Post Organisatie, un servicio postal militar que envía y recibe correspondencia de personal desplegado fuera del país. En la web del Ministerio de Defensa neerlandés se explica que el sistema funciona con números postales especiales y con condiciones de envío para que la entrega sea rápida y segura.

El problema es que no toda la correspondencia pasa por los mismos filtros. Aquí, los paquetes se revisan con rayos X, pero los sobres con cartas no siempre, y por ahí se coló la postal con el rastreador, un fallo de seguridad operativa, que en el fondo es no dar pistas al exterior. Rowin Jansen, profesor en la Universidad Radboud, avisó “hay que poder interceptar un rastreador así”, y el general retirado Mart de Kruif pidió dejar atrás “una mentalidad todavía un poco ingenua”.

Una ruta seguida desde tierra

La propia investigación reconstruyó el viaje del envío desde instalaciones navales en Den Helder hasta el aeropuerto de Eindhoven y, después, hasta el puerto de Heraklion, en la isla de Creta. Con imágenes públicas de cámaras en el puerto se pudo comprobar que el Evertsen estaba atracado allí antes de zarpar.

Aun así, la historia tiene matices importantes. En una comunicación oficial al Parlamento neerlandés con fecha 23 de abril de 2026, la ministra de Defensa Dilan Yeşilgöz-Zegerius explicó que el barco llevaba activado deliberadamente su sistema de identificación durante una maniobra, lo que ya permitía seguirlo en webs públicas de seguimiento marítimo. Cuando ese sistema se apagó al terminar el ejercicio, el rastreador lo hizo visible durante un periodo corto, y después fue localizado y “inutilizado” antes de llegar a la zona de operaciones, por lo que “no ha habido riesgo operativo”.

Por qué un Bluetooth delata un barco

Un localizador Bluetooth no necesita satélites para ser útil. En muchos modelos, el truco es que el dispositivo emite una señal corta y otros aparatos cercanos la detectan, y luego envían su ubicación a través de internet al servicio del fabricante para que el dueño la vea en un mapa. Apple describe este principio en su sistema Find My, que se apoya en dispositivos cercanos para detectar señales por Bluetooth y reenviar la localización de forma cifrada.

La idea también existe fuera del ecosistema de Apple. Tile, otra marca popular de localizadores, explica que sus rastreadores usan Bluetooth para encontrar objetos cercanos y que, si el usuario lo activa, pueden apoyarse en una red de teléfonos para avisar cuando alguien pasa cerca del dispositivo perdido. En un barco con mucha electrónica y periodos de conectividad, esa “red involuntaria” puede convertirse en una fuga de información, aunque el rastreador sea pequeño y barato.

La pista de Strava

El episodio recuerda a otro fallo reciente, esta vez del lado francés. En marzo de 2026, Le Monde contó cómo pudo localizar en tiempo casi real al portaaviones Charles de Gaulle después de que un oficial registrara una carrera en cubierta con la app Strava, dejando pistas de ubicación en su perfil público. La lección es incómoda pero bastante simple, la tecnología cotidiana puede convertir un gesto inocente en un dato sensible.

Strava, de hecho, ofrece controles de privacidad para limitar quién ve las actividades, desde “Everyone” hasta “Only You”, y permite ajustar esos permisos desde la configuración. Pero una opción mal puesta, o un hábito de compartir por defecto, puede abrir más ventanas de las que uno imagina, sobre todo cuando hay operaciones militares de por medio.

La nota oficial se ha publicado en Rijksoverheid.nl.

Techy44

Redacción Techy44 by Okdiario. Grupo de periodistas dedicados a divulgar noticias sobre tecnología, ciberseguridad, informatica, inteligencia artificial y juegos.

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