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PROGRAMA NUCLEAR IRANÍ

Ni las bombas ni el acuerdo con EEUU lo han frenado: Irán acelera en 2026 las obras de la montaña Pickaxe, a 2 kilómetros de Natanz

Los portales sur y este de los túneles, a 2 kilómetros de Natanz, están más reforzados que en septiembre de 2025, pero las imágenes no confirman que dentro haya centrifugadoras.

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Irán ha trabajado en 2026 en la montaña Pickaxe, el complejo de túneles que excava a 2 kilómetros de la planta de enriquecimiento de Natanz, con más intensidad que en ningún otro momento desde que empezaron las obras en 2020. Es la conclusión del análisis de imágenes por satélite que el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), un centro de análisis de Washington, publicó el 9 de septiembre de 2026.

El estudio lo firman Joseph Rodgers, subdirector del Proyecto sobre Cuestiones Nucleares del CSIS, Douglas Comstock, especialista en imágenes por satélite e inteligencia de fuentes abiertas del mismo centro, y Joseph S. Bermudez Jr., investigador sénior de análisis de imágenes. Según su trabajo, las carreteras del recinto registran en 2026 más actividad que en toda la historia del lugar.

Seis años vistos desde el espacio

El equipo combinó seis años de radar de apertura sintética del satélite europeo Sentinel-1 con imágenes ópticas de Sentinel-2, ambos del programa Copernicus. Ese radar emite pulsos de día y de noche, atraviesa las nubes y mide cuánto rebota la señal en el suelo, de modo que el desierto liso aparece oscuro y los muros, edificios y caminos compactados brillan.

A esa serie, el CSIS le sumó una imagen de muy alta resolución de Airbus tomada el 9 de julio de 2026 y otra de la empresa Satellogic del 9 de agosto.

Con todo ello, los autores distinguen tres fases en los cinco puntos clave del complejo y en las carreteras que los unen. La primera, entre 2020 y abril de 2024, corresponde a la excavación y la construcción inicial, y la segunda, hasta enero de 2026, fue bastante más tranquila.

En la tercera, que llega hasta hoy, el radar detectó un uso intenso de todos los corredores a la vez y más superficies endurecidas junto a las entradas de los túneles. Para el CSIS es la mayor actividad de este tipo desde la construcción inicial, y apunta a un uso más intenso del lugar más que a nuevas excavaciones.

Cambios detectados entre enero y julio de 2026 en los portales oeste, este y sur de la montaña Pickaxe, junto a Natanz. (Imagen: CSIS / Copernicus Sentinel, vía SkyFi)

Portales elevados y escombros retirados

Según el CSIS, el repunte coincide con la elevación y el refuerzo de los portales de acceso, el asfaltado de la red interna de caminos y la retirada de los montones de tierra extraída de la montaña. Las entradas sur y este estaban en julio de 2026 mucho más reforzadas que en septiembre de 2025.

Los autores interpretan esa limpieza de escombros como el paso típico de una obra que deja de excavar y empieza a construir por dentro. «Estas señales indican una transición de la excavación hacia una probable construcción interna», escriben, aunque el refuerzo exterior de los portales este y oeste continúa.

En la planta de Natanz, en cambio, no se observó ningún cambio, algo que según el informe encaja con una actividad concentrada en el complejo subterráneo. Las entradas de los túneles tienen además forma de U, un diseño que, de acuerdo con el centro, podría impedir que un misil entre en línea recta y reduce la onda expansiva que llega al interior.

Trump señala la montaña

Desde el Despacho Oval, el 21 de julio, el presidente Donald Trump dio a entender que Estados Unidos intensificaba sus ataques contra Irán y que el conflicto entraba en una nueva fase, con Pickaxe como posible próximo objetivo.

«Vamos a golpear esa zona muy pronto. Y con mucha fuerza», dijo, según recoge el CSIS. Antes de esas palabras, la inteligencia israelí habría trasladado a Washington que Irán metió centrifugadoras y piezas de centrifugadoras en la montaña el otoño pasado.

El propio CSIS ya había detectado en octubre de 2025 que las obras se aceleraban y que Teherán había levantado un perímetro de seguridad, tras los ataques de la Operación Martillo de Medianoche de junio de 2025.

Las obras tampoco pararon tras el memorando de entendimiento entre Irán y Estados Unidos del 17 de junio de 2026, que comprometía a Teherán a mantener «el statu quo actual de su programa nuclear». El análisis confirma que la construcción siguió a buen ritmo durante el periodo que cubría ese acuerdo.

Granito frente a la GBU-57

La montaña, llamada Kuh-e Kolang Gaz La en persa, es una fortificación excavada en granito y una de las pocas instalaciones nucleares iraníes que Estados Unidos aún no ha atacado. Algunas estimaciones de fuentes abiertas sitúan las galerías a entre 80 y 100 metros de profundidad, aunque el CSIS advierte de que se basan en medir la tierra extraída, algo que no revela si los túneles bajan, suben o avanzan en horizontal.

La bomba antibúnker convencional más pesada de Estados Unidos es la GBU-57, que solo puede lanzar el bombardero furtivo B-2. Pesa unos 13.600 kilos, lleva una carga explosiva de unos 2.270 kilos y, según el informe, puede penetrar unos 60 metros bajo tierra antes de estallar.

En Fordow, la Fuerza Aérea lanzó 12 de estas bombas y aprovechó los conductos de ventilación como punto débil. Para Pickaxe, los autores creen que el Pentágono podría optar por derrumbar las entradas de los túneles con misiles de crucero, como hizo en Isfahán en junio de 2025, y prevén que Irán intente reforzarlas aún más.

Tres usos posibles para los túneles

Cuando se anunció el proyecto, en 2020, el entonces jefe del programa nuclear iraní, Ali Akbar Salehi, lo presentó como una planta subterránea de montaje de centrifugadoras, después del sabotaje atribuido a Israel de un taller en superficie de Natanz, una de las instalaciones que ya habían sido atacadas por Estados Unidos. El CSIS plantea dos alternativas más: que Irán quiera enriquecer allí sus cerca de 440 kilos de uranio al 60 % hasta el grado militar, o que traslade a la montaña la metalurgia y la conversión química que perdió en Isfahán.

Centrifugadoras dentro, sin confirmar

Las imágenes no permiten confirmar ni desmentir que haya centrifugadoras en la montaña, y los autores lo dicen sin rodeos. La obra continua, la falta de un dispositivo de seguridad interior reforzado y la ausencia de vehículos ajenos a la construcción «sugieren que la instalación subterránea aún no es capaz de enriquecer», escriben.

Tampoco hay imágenes ópticas comerciales posteriores a las declaraciones de Trump, y saber qué ocurre a diario dentro del recinto exigiría un seguimiento más fino. El Organismo Internacional de Energía Atómica ha pedido información y acceso al lugar, pero según el informe Irán nunca ha respondido.

El análisis cierra con una advertencia: bombardear Irán cada pocos meses es «insuficiente e insostenible», y una solución diplomática verificable sería probablemente la única salida duradera.

Crédito de la imagen: Satellogic / CSIS.