Las fábricas de coches chinas son ya el destino favorito de los colegios: así organizan las visitas Xiaomi, NIO y XPeng

Publicado el: 14 de mayo de 2026 a las 09:42
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Fábrica automatizada de coches eléctricos en China con robots y vehículos de Xiaomi, NIO y XPeng.

¿Quién madruga para ver robots montando coches? En China, cada vez más familias lo hacen. Las fábricas de coches eléctricos de Xiaomi, NIO o Xpeng han pasado de ser espacios cerrados a convertirse en una especie de excursión educativa con lista de espera, sorteo y hasta reventa de plazas.

El fenómeno mezcla orgullo tecnológico, presión educativa y marketing muy bien calculado. No se trata solo de ver una cadena de montaje. Para muchos padres, es una forma de enseñar a sus hijos cómo se fabrica el futuro. Para las marcas, en cambio, es una manera barata y muy potente de crear vínculo con posibles compradores.

La excursión de moda

El reportaje de Mo Nai para Yan Caijing, recogido por Baiguan, describe cómo Xiaomi, NIO, Xpeng, BMW Brilliance y Volkswagen han abierto zonas de producción al público en China. La demanda ha sido tan alta que, en el caso de Xiaomi, el sistema de reservas por sorteo llegó a tener una tasa de aceptación de solo el cero coma cuatro por ciento en algunas sesiones.

La imagen es fácil de entender. Familias que conducen decenas de kilómetros, niños mirando brazos robóticos y padres grabando cada detalle para subirlo a redes. Antes se iba al museo de ciencias. Ahora, si hay suerte, se entra en una fábrica de coches eléctricos.

La presión de aprender

En China existe una palabra para esta fiebre por aprovechar cada minuto de la infancia. Es «jī wá», una expresión popular que puede traducirse de forma libre como «inflar al niño». La idea es convertir cualquier rato libre en una experiencia útil, formativa y con cierto prestigio social.

Por eso estas visitas encajan tan bien. No son solo ocio. Parecen una clase de tecnología, una actividad familiar y una pequeña inversión simbólica en el futuro del niño. ¿Y si acaba siendo ingeniero? La pregunta no siempre se dice en voz alta, pero está ahí.

Qué se ve dentro

La visita suele seguir un guion bastante atractivo. Primero aparece la sala de exposición, con los últimos modelos. Luego llega el recorrido por la línea de producción, donde los visitantes ven cómo los robots transportan piezas, montan puertas o trabajan sobre la carrocería.

Xinhua, la agencia estatal china, describió la planta de Xiaomi en el área de desarrollo económico y tecnológico de Pekín como un recinto de más de setenta hectáreas, convertido en un punto de visita popular desde finales de 2024. Según un responsable de la fábrica citado por la agencia, el recorrido muestra zonas como fundición, estampación y carrocería sin interferir en la producción.

Gratis, pero cotizado

La paradoja es clara. Muchas de estas visitas son gratuitas, pero conseguir plaza puede ser más difícil que comprar una entrada para un concierto. En plataformas de segunda mano, según la información original, llegaron a ofrecerse plazas gratuitas por hasta 1.000 yuanes, unos 125 euros al cambio.

El atractivo no está solo en entrar. También cuenta la sensación de estar viendo algo exclusivo. Algunas visitas incluyen pruebas de conducción, actividades manuales, recuerdos pequeños e incluso comida en el comedor de la empresa. Suena cotidiano, pero funciona. Comer allí convierte la fábrica en una historia que se cuenta después en casa.

Marketing con robots

Para las marcas, abrir la fábrica no es solo un gesto de transparencia. Es marketing con casco de seguridad. Ver cómo se ensambla un coche pieza a pieza crea una conexión que un anuncio difícilmente logra, sobre todo cuando el visitante toca piezas, pregunta y ve máquinas trabajando a pocos metros.

Xiaomi anunció en enero de 2025 que abriría reservas externas para su fábrica de automóviles a través de la aplicación de Xiaomi Auto, con grupos limitados para cuidar la experiencia. La planta, según esa información, ya había sido reconocida como sitio de demostración de turismo industrial de Pekín en 2024.

El Estado también mira

El auge no aparece de la nada. El Gobierno de Pekín publicó un plan para impulsar el turismo industrial entre 2025 y 2027, con el objetivo de llegar a 20 millones de visitas anuales y generar 3.000 millones de yuanes en ingresos. El documento anima a desarrollar fábricas, parques industriales, museos y antiguos espacios productivos como nuevos destinos turísticos.

También encaja con una estrategia industrial más amplia. China ha creado decenas de miles de fábricas inteligentes, según datos del Ministerio de Industria y Tecnología de la Información recogidos por el portal del Gobierno chino. En la práctica, eso da al país muchos escaparates posibles para enseñar automatización, inteligencia artificial aplicada y fabricación avanzada.

Una vitrina del futuro

El turismo industrial no es nuevo. En España, por ejemplo, muchas personas han visitado fábricas como la de SEAT en Martorell. Y mucho antes, André Citroën ya entendió en Francia que enseñar cómo se fabrican los coches podía convertirse en una forma de seducción comercial.

Lo nuevo en China es la escala, el contexto y la velocidad. Las fábricas de coches eléctricos se han convertido en aulas, escaparates de marca y símbolos de modernidad tecnológica al mismo tiempo. Al final del día, no solo se enseña cómo nace un coche. También se vende una idea de futuro.

La información principal se ha publicado en Baiguan.


Techy44

Redacción Techy44 by Okdiario. Grupo de periodistas dedicados a divulgar noticias sobre tecnología, ciberseguridad, informatica, inteligencia artificial y juegos.

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