FUSIÓN NUCLEAR

Hyundai se mete en la fusión nuclear: invierte en la empresa que quiere enchufar un «sol artificial» de 400 MW a la red

El tokamak SPARC de Commonwealth Fusion Systems en su sala de montaje
El tokamak SPARC de Commonwealth Fusion Systems en su sala de montaje
Adrián Villellas

¿Qué pinta un fabricante de coches en la carrera por encender una estrella en miniatura? Hyundai Motor Group anunció el 10 de septiembre de 2026 que ha entrado en el capital de Commonwealth Fusion Systems (CFS), una empresa estadounidense fundada en 2018 y muy ligada al MIT que quiere vender electricidad hecha con fusión nuclear.

La cantidad que ha puesto el grupo coreano no se ha hecho pública. Lo que sí se sabe es que forma parte de una ronda de 1.000 millones de dólares (unos 870 millones de euros). CFS está montando su máquina de pruebas en Massachusetts y ya tiene terreno en Virginia para su primera central, que quiere conectar a la red a principios de la década de 2030.

Una ronda de 870 millones de euros

La compañía anunció esa ronda el 30 de julio de 2026 y, según sus cuentas, es la mayor del sector desde la que ella misma cerró en 2021. Con esta nueva financiación acumula cuatro veces lo de esta ronda, unos 3.480 millones de euros, más o menos el 30% de todo lo invertido en empresas de fusión.

Hyundai no llega sola. Entre los socios asiáticos también figuran las japonesas Mitsui y Mitsubishi, el fondo singapurense Temasek y la coreana Woori Venture Partners.

«La energía de fusión tiene potencial para desempeñar un papel importante a la hora de atender la creciente demanda mundial de energía y apoyar un futuro más sostenible», ha explicado Hokeun Chung, vicepresidente ejecutivo del grupo. Bob Mumgaard, consejero delegado de CFS, apunta a otra cosa. Le interesa la experiencia de Hyundai levantando centrales eléctricas en Corea y en medio mundo.

Cómo funciona un sol en una caja

La fusión nuclear es lo contrario de lo que hacen las centrales nucleares actuales. En lugar de romper átomos pesados, se juntan dos núcleos ligeros para formar uno más pesado, liberando muchísima energía. Es lo que hace el Sol.

Para lograrlo hay que calentar hidrógeno hasta convertirlo en plasma, un estado en el que los átomos pierden sus electrones. Ningún material aguanta ese calor, así que el plasma se sujeta con campos magnéticos dentro de un tokamak, una cámara con forma de dónut. Es como cocinar una sopa hirviendo sin dejar que toque la olla.

Funciona en laboratorios desde hace décadas. El reto es sacar más energía de la que se gasta.

El truco está en los imanes

Aquí entra CFS. Sus imanes usan una cinta superconductora de óxido de tierras raras, bario y cobre. Un superconductor es un material que, enfriado lo suficiente, transporta la electricidad sin perder nada por el camino.

En septiembre de 2021, junto al MIT, la empresa probó un imán de 20 teslas, todo un récord. ¿Por qué importa tanto? Porque rinde como un imán convencional unas 40 veces más voluminoso, y eso permite tokamaks mucho más pequeños.

La cinta se compra por kilómetros. El 30 de septiembre de 2026, CFS cerró con la japonesa Fujikura su mayor pedido hasta la fecha, más de 10.000 kilómetros. Vamos, una cuarta parte de la vuelta a la Tierra en cable plano.

SPARC primero, ARC después

La primera fase es SPARC, el tokamak que se está montando en Devens, cerca de Boston. Según la compañía, en 2027 debería ser la primera máquina de fusión con interés comercial que produzca más energía de la que consume, algo que de momento no ha conseguido.

La segunda es ARC, una central en el condado de Chesterfield, en Virginia. Cinco estudios publicados en junio de 2026 en el Journal of Plasma Physics describen su diseño, con unos 1,1 gigavatios de potencia de fusión y al menos 400 megavatios netos para la red.

Los compradores ya están en fila. Google se ha comprometido a quedarse con 200 de esos megavatios y entre ella y la italiana Eni ya tienen reservada más de la mitad de la producción. Ojo, eso sí. Ninguna central de fusión ha vendido todavía un solo kilovatio, y compite con alternativas como los reactores modulares de fisión.

Qué gana un fabricante de coches

¿Tiene sentido para Hyundai? Las grandes tecnológicas buscan electricidad limpia para sus centros de datos, como muestra la apuesta de Google por la energía geotérmica. Y quien sepa construir centrales tendrá trabajo.

Estados Unidos sigue tirando de la fisión clásica, con proyectos como los reactores de Holtec en el lago Michigan. La fusión todavía tiene que demostrar que funciona fuera del laboratorio. Si SPARC cumple en 2027, la conversación cambiará.

La nota de prensa oficial se ha publicado en la web de Commonwealth Fusion Systems.

Crédito de la imagen: Commonwealth Fusion Systems.

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