Ni minas ni relaves: Fluxnium levanta 7 millones de dólares para sacar uranio del agua de mar, que guarda más de 4.000 millones de toneladas
La ronda semilla la lidera Congruent Ventures con Constellation Technology Ventures y Active Impact Investments, y la empresa promete un coste similar al de la minería sin relaves, aunque todavía no ha publicado datos de su fibra ni ha detallado sus pruebas en el mar.
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Fluxnium, una empresa emergente con sede en Los Ángeles, anunció el 21 de septiembre de 2026 una ronda semilla de 7 millones de dólares para sacar uranio del agua de mar con una fibra que lo captura de forma pasiva. La ronda está liderada por Congruent Ventures, con la participación de Constellation Technology Ventures y Active Impact Investments.
Según la nota de prensa de Fluxnium, el dinero irá al desarrollo, a las pruebas piloto y al escalado de su tecnología. Al frente está Jeff Green, que dirigió de 2005 a 2015 NanoH2O, una empresa de membranas para desalar agua de mar que LG Chem compró en 2014.
La pieza central es una fibra con mucha superficie que, según la empresa, se desarrolló con un laboratorio nacional de Estados Unidos que no identifica. Esa fibra adsorbe el uranio cuando el agua pasa a su lado, es decir, los átomos del metal quedan pegados a la superficie del material.
Una fibra colgada como en una granja de mejillones
Fluxnium planea desplegarla en sistemas de líneas largas en mar abierto, la misma infraestructura marina pasiva que usan las granjas de algas y mejillones, según su nota. Después, la fibra se recoge, se procesa para recuperar el uranio acumulado y se vuelve a echar al mar.
En su web corporativa, la empresa añade que cada generación de fibra adsorbe más uranio que la anterior y que su objetivo es convertir el océano en una de las fuentes de uranio más baratas del mundo. La producción, escribe, crece desplegando más fibra, «una decisión de producción, no una nueva mina».
Green, fundador y consejero delegado, justifica el proyecto con la dependencia exterior: Estados Unidos importa más del 90 % de su uranio. Según Green, el uranio de Fluxnium tendrá un coste que se prevé competitivo con la minería convencional, sin relaves, los lodos y restos de roca que deja una mina, y sin problemas con las aguas subterráneas.
Más de 4.000 millones de toneladas disueltas en el mar
El uranio del mar no es una idea nueva. El Laboratorio Nacional de Oak Ridge (ORNL) recordaba en abril de 2016 que los océanos contienen más de 4.000 millones de toneladas de uranio, suficiente para cubrir las necesidades energéticas del mundo durante unos 10.000 años si se pudiera capturar.
Fluxnium va más lejos: según su nota, el agua de mar guarda aproximadamente mil veces más uranio que todos los yacimientos terrestres identificados juntos. El Laboratorio Nacional del Noroeste del Pacífico (PNNL) da una cifra más prudente: unas 500 veces el uranio conocido en minerales de tierra firme.
El problema es la concentración. El agua de mar lleva unas tres partes por mil millones de uranio, lo que equivale a unos 3 microgramos por litro. Para reunir un kilo de metal hay que filtrar, en teoría, más de 300 millones de litros de agua.
Cinco gramos de uranio en un tanque de Sequim
En 2018, el PNNL y la empresa LCW Supercritical Technologies, de Moscow (Idaho), obtuvieron por primera vez cinco gramos de torta amarilla con fibras acrílicas que sacaron el uranio del agua de mar. La torta amarilla es el polvo de concentrado de uranio que se usa para fabricar el combustible de las centrales.
Las pruebas se hicieron con agua de la bahía de Sequim, junto al Laboratorio de Ciencias Marinas del PNNL en el estado de Washington, bombeada a un tanque del tamaño de un jacuzzi grande. Según contó Gary Gill, investigador del PNNL, en la nota del laboratorio, en cada prueba metieron alrededor de dos libras de fibra (unos 0,9 kilos) durante cerca de un mes.

De esas tres primeras pruebas, LCW extrajo unos cinco gramos, «más o menos lo que pesa una moneda de cinco centavos», según Gill, que lo calificó de hito importante y de señal de que los océanos, la mayor fuente de uranio de la Tierra, pueden acabar proporcionando un combustible nuclear comercialmente atractivo.
Chien Wai, presidente de LCW, describió el material como un hilo normal y barato modificado químicamente para atrapar el uranio, y la nota del PNNL añade que el agua cálida mejora mucho el rendimiento, y en el golfo de México se esperaban tasas de extracción de tres a cinco veces mayores.
Extracción de uranio del agua de mar en el laboratorio del PNNL en Sequim (Washington). Vídeo: Pacific Northwest National Laboratory
Qué dicen los inversores de Fluxnium
Green fundó Fluxnium con Jim McDermott, presidente ejecutivo y socio fundador de Rusheen Capital Management. Su asesor estratégico es John Cash, consejero delegado de la minera Ur-Energy entre 2022 y 2025 y con casi 33 años en la industria del uranio, según la página del equipo.
Kevin Kopczynski, socio de Congruent Ventures, ve un nuevo camino para convertir el océano en una de las fuentes de menor coste del mundo.
Tom Boddez, socio general de Active Impact Investments, puso una cifra a la demanda: se prevé que la generación nuclear mundial se multiplique por 2,5 en los próximos 15 años. La web de Fluxnium cita también el consumo eléctrico de la inteligencia artificial, el mismo que ha llevado a Google a apostar por los reactores de sal fundida de Kairos Power.
Lo que la empresa todavía no ha demostrado
Fluxnium no ha publicado cuánto uranio retiene su fibra por kilo, ni qué laboratorio nacional participó, ni dónde hará su primera prueba en el mar. El coste competitivo con la minería es, por ahora, una proyección de la empresa, y la ronda sirve precisamente para pagar las pruebas piloto.
La propia nota aclara que la participación de Constellation Technology Ventures es una inversión de capital riesgo y que «no constituye un compromiso de compra de combustible por ahora». Tampoco cuadran del todo sus cifras de dependencia: el consejero delegado habla de más del 90 % de uranio importado, la cifra que destaca la portada de su web, pero otro párrafo de esa misma web la sube a más del 98 %.
Los ensayos públicos de esta tecnología, como los del PNNL en 2018, se hicieron en tanques con agua bombeada y produjeron gramos, no toneladas. Mientras tanto, otras empresas buscan reforzar en tierra la cadena del combustible nuclear estadounidense, como la que prepara en Idaho una planta para procesar 500 toneladas de uranio al año.
Crédito de la imagen: Fluxnium.