China ya fabrica la nave que traerá 500 gramos de Marte en 2031: perforará 2 metros bajo el suelo para buscar vida
Cinco módulos, un taladro de dos metros, un dron y ocho zonas candidatas para buscar rastros de vida antigua mientras la NASA cancela su propia misión.
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Medio kilo. Es más o menos lo que pesa un paquete de arroz, y es la cantidad de roca y polvo marciano que China quiere traer a la Tierra con Tianwen-3, su primera misión de retorno de muestras. Si nada se tuerce, la nave despegará hacia 2028 y su cápsula aterrizará con el botín alrededor de 2031.
No sería un logro cualquiera. Nadie ha conseguido todavía traer un trozo de Marte recogido allí mismo, y Estados Unidos, que llevaba años preparando su propia misión, la ha dejado en el cajón. ¿Quién llegará primero? Con los datos actuales, todo apunta a Pekín.
Una nave de cinco piezas
Según la agencia espacial china (CNSA), Tianwen-3 está formada por cinco elementos. Un módulo de aterrizaje, un vehículo de ascenso, una cápsula de servicio, un orbitador y un módulo de reentrada. Viajarán a bordo de dos cohetes pesados Larga Marcha 5 que despegarán desde la base de Wenchang, en la isla de Hainan.
La idea funciona como una carrera de relevos. El módulo de aterrizaje recoge las muestras y las guarda en un pequeño cohete, el vehículo de ascenso, que despega desde la superficie marciana. Arriba le espera el orbitador, que atrapa el contenedor y lo traslada a la cápsula que volverá a casa.
El viaje de ida durará entre siete y ocho meses y el trabajo sobre el terreno, alrededor de un año, según la Academia China de Ciencias. En total, más de tres años de misión.
Por qué perforar dos metros
Aquí está la parte más ingeniosa. Tianwen-3 llevará un taladro capaz de bajar hasta dos metros bajo el suelo, algo que, según la academia china, nunca se ha hecho en Marte. ¿Para qué tanto? Porque la superficie marciana está machacada por la radiación, que puede borrar cualquier rastro biológico.
Bajo esa capa, las posibles huellas químicas de vida antigua estarían mucho más protegidas, igual que la comida aguanta mejor en la despensa que al sol. Así lo explicó el científico jefe de la misión, Hou Zengqian, el 5 de septiembre de 2026 en un congreso de exploración del espacio profundo celebrado en Hefei. Contó también que los ingenieros ya trabajan en un prototipo de la nave.
Habrá dos métodos más. Uno, una especie de pala para recoger suelo de la superficie. El otro, un pequeño dron volador que podrá tomar muestras lejos del punto de aterrizaje y evitar así que la propia nave contamine lo que recoge.
Buscar vida, el gran objetivo
El diseño científico de la misión lo firmaron Hou Zengqian y su equipo en junio de 2025. Plantea nueve líneas de investigación, pero todas giran alrededor de la misma duda, si Marte tuvo vida alguna vez.
Para elegir dónde posarse, los científicos han reducido la lista a ocho zonas candidatas. Valoran la edad del terreno, si hubo agua en el pasado y si las rocas pueden haber guardado señales biológicas. Vamos, buscan el sitio con más papeletas.
China tampoco va sola. La CNSA recibió 28 propuestas de colaboración internacional y eligió cinco, según su anuncio oficial del 24 de abril de 2026. Entre ellas figura un reflector láser del Instituto Nacional de Física Nuclear de Italia, que servirá como punto de referencia muy preciso sobre la superficie.
El hueco que deja la NASA
Mientras tanto, el plan estadounidense se ha quedado sin dinero. En enero de 2026, el Congreso de Estados Unidos aprobó unos presupuestos que cerraban la oficina del programa Mars Sample Return, como detalla la Planetary Society, una organización que defiende la exploración espacial.
Eso deja en el aire los tubos que el rover Perseverance lleva años llenando. La propia NASA contabiliza una treintena de muestras selladas, que siguen en Marte esperando a que alguien vaya a por ellas. La agencia no ha perdido el interés por el planeta rojo, de hecho, y hasta ha buscado voluntarios para una simulación marciana.
Claro que el calendario chino también puede moverse. Traer algo de vuelta desde otro planeta exige que cada pieza funcione a la primera, y todavía está por ver si se cumplen los plazos. Eso sí, China ya ha traído rocas de la Luna con sus misiones Chang’e. Marte es otro nivel.
El estudio con el diseño científico de la misión se ha publicado en la revista Nature Astronomy.
Crédito de la imagen: Ling Xin/CNSA (Wikimedia Commons, CC BY 4.0).
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