Techy
MINERÍA

Ni petróleo ni gas: Arabia Saudí localiza 114 millones de toneladas de mineral con tierras raras y uranio en la región de Medina y quiere producir torta amarilla

El reino quiere refinar tierras raras con Maaden y MP Materials, sacar uranio del ácido fosfórico con Orano y producir torta amarilla, aunque aún no ha publicado la ley del mineral.

China ha exportado 58.000 toneladas de tierras raras, y los expertos piden medidas ante el "desequilibrio universal"

Uranio en Irán: qué es, por qué importa y cómo influye en su programa nuclear

Arabia Saudí ha identificado unos 114 millones de toneladas de mineral con tierras raras y uranio en Jabal Sayid, en la región de Medina. Lo anunció el ministro de Energía, el príncipe Abdulaziz bin Salman, el 14 de septiembre de 2026 en Viena, durante la primera sesión plenaria de la 70.ª Conferencia General del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

La cifra mide roca. Es el volumen estimado de mineral que contiene esos elementos, y el ministro no dio la ley, es decir, qué porcentaje de cada tonelada es realmente tierra rara o uranio.

Lo que dijo el ministro en Viena

Según la nota de SPA, la agencia oficial saudí, que difundió el texto esa misma tarde, el ministro explicó que la exploración y los estudios geológicos en Jabal Sayid han identificado mineral con altas concentraciones de tierras raras, en particular pesadas, junto con concentraciones prometedoras de uranio. A su juicio, eso sitúa el proyecto «entre los emplazamientos de recursos de tierras raras más importantes» que se desarrollan hoy en el mundo.

Las tierras raras son un grupo de 17 elementos metálicos. Las pesadas, como el disprosio o el terbio, se añaden a los imanes de motores eléctricos y turbinas para que aguanten el calor sin perder fuerza, y su suministro depende sobre todo de China, el país que domina su exportación y refinado.

El nombre ya salía en informes del USGS de 1985

El topónimo no es nuevo para los geólogos. En 1985, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) publicó un informe de M. H. Staatz e I. K. Brownfield sobre testigos de sondeo de Jabal Sa’id, una grafía antigua del mismo nombre.

Aquel trabajo analizaba un apogranito, una variante de granito muy alterada por fluidos al final de su formación. Sus autores concluyeron que el yacimiento estaba enriquecido en tierras raras, sobre todo en bastnasita y doverita, y que había pequeñas cantidades de uranio, casi siempre junto al torio en un mineral llamado torita.

La nota del ministerio no aclara si el recurso de 114 millones de toneladas corresponde exactamente a ese mismo cuerpo de roca o a una zona más amplia.

Uranio también en los fertilizantes de fosfato

Jabal Sayid es solo una de las vías. Según la nota, el Proyecto Nacional de Energía Atómica estudia también recuperar el uranio que acompaña al ácido fosfórico de las plantas de fertilizantes del norte del país. Arabia Saudí es el segundo exportador mundial de fertilizantes fosfatados.

El ministro explicó que unas pruebas piloto con la empresa francesa Orano han dado «indicadores económicos prometedores» y que esa colaboración acabó en un memorando de entendimiento firmado durante la visita del príncipe heredero a Francia el pasado agosto.

En la Universidad Rey Saud ya habían hecho números. Salah Ud-Din Khan y sus coautores calcularon en Frontiers in Earth Science (2024) que en 2021 se podrían haber recuperado teóricamente unas 447-596 toneladas de uranio natural con el ácido fosfórico del reino. En teoría, esas cantidades aportarían entre el 12 % y el 16 % del uranio anual que necesitará el parque nuclear saudí previsto para 2040, y los autores recomiendan fomentar la investigación y las alianzas público-privadas para llevar esa recuperación a escala industrial.

Arabia Saudí quiere producir su propia torta amarilla

Según la nota de SPA, la ambición del reino no se detiene en las materias primas o los concentrados. Abarca el procesamiento, la separación y el refinado, la producción de óxidos de tierras raras, la recuperación y purificación del uranio asociado y la producción de torta amarilla, todo ello «sujeto a viabilidad económica».

La torta amarilla, o yellowcake, es un concentrado de óxido de uranio, el primer producto que sale de una mina antes de la conversión y el enriquecimiento. El enriquecimiento es la fase más delicada para la no proliferación, como se ha visto con el uranio de Irán.

En esa línea, el ministro aseguró que el reino no desarrolla su programa nuclear civil aislado de la comunidad internacional ni con actividades secretas o «instalaciones ocultas en lo más profundo de las montañas», sino con socios internacionales de confianza. No citó a ningún país.

El socio estadounidense y la refinería con Maaden

Sobre Estados Unidos, el ministro dijo que la cooperación abarca los minerales críticos, la seguridad de las cadenas de suministro y los usos pacíficos de la energía nuclear.

El 22 de julio de 2026, él mismo y el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, firmaron un acuerdo 123, el pacto que exige la sección 123 de la Ley de Energía Atómica de EEUU para compartir tecnología nuclear, junto con un acuerdo bilateral de salvaguardias. Wright aseguró en la nota del Departamento de Energía, que anunció su envío al Congreso para su revisión, que estos acuerdos «cumplen los más altos estándares de seguridad nuclear y no proliferación».

Las salvaguardias son las inspecciones con las que se verifica que el material nuclear no se desvía a usos militares, y el ministro dijo en Viena que las pactadas con Washington quedarán bajo la supervisión del OIEA.

En las tierras raras, la pieza clave es una refinería. En noviembre de 2025, la minera estatal Maaden, la estadounidense MP Materials y el Departamento de Guerra de EEUU firmaron un acuerdo vinculante para construirla en el reino, con Maaden al 51 % como mínimo y la parte estadounidense con un objetivo del 49 %. La planta procesará material de Arabia Saudí y de otras regiones para producir óxidos separados de tierras raras ligeras y pesadas.

Lo que falta por saber

El ministerio no ha publicado la ley media de tierras raras ni de uranio, ni la tasa de recuperación, ni un estudio de viabilidad económica. Sin esos datos, 114 millones de toneladas de mineral pueden traducirse en mucho o en poco metal.

Tampoco se sabe qué parte del recurso está medida con sondeos y cuál solo se ha inferido. El texto oficial de SPA, en inglés y en árabe, habla de unos 114 millones de toneladas, aunque circuló también una cifra redonda de 110 millones. Pasa algo parecido con otros grandes anuncios mineros, como las reservas de la República Dominicana, que dependen de la certificación posterior.

La intervención del ministro se ha publicado en la nota de la agencia SPA del 14 de septiembre de 2026, y el resumen de sesiones del OIEA confirma que Arabia Saudí intervino en esa jornada.

Crédito de la imagen: Dean Calma / OIEA.