Slate Auto ha cerrado una ronda de financiación de 650 millones de dólares para llevar al mercado estadounidense una pickup eléctrica más barata y sencilla que la mayoría de modelos actuales. La empresa, respaldada por Jeff Bezos, prepara las primeras entregas para finales de 2026, con TWG Global como líder de la operación.
La jugada llega en un momento delicado para los coches eléctricos. El crédito fiscal federal para vehículos limpios ya no está disponible para compras realizadas después del 30 de septiembre de 2025, así que vender barato sin esa ayuda pública será más difícil. Y ahí está la gracia del plan.
Una ronda clave
La ronda Serie C es una fase de financiación pensada para empresas que ya han pasado la etapa inicial y necesitan dinero para escalar. En la práctica, eso significa pagar fábricas, proveedores, pruebas, personal y todo lo que hace falta antes de entregar coches reales a clientes reales.
Slate Auto afirma que ya cuenta con más de 160.000 reservas y que sus primeros vehículos llegarán a clientes a finales de 2026. Peter Faricy, consejero delegado de la compañía, dijo que esta financiación permitirá alcanzar las siguientes fases de producción «a tiempo y dentro del presupuesto».
Una pickup muy simple
La Slate Truck será una pickup eléctrica de dos puertas, pensada como vehículo básico y personalizable. Una pickup es, básicamente, un vehículo con una caja abierta detrás para cargar cosas, pero en este caso se mueve con batería y no con gasolina.
Según las preguntas frecuentes de Slate, el precio se situará en la franja media de los 20.000 dólares y se anunciará con más detalle en junio de 2026. La autonomía prevista será de 150 millas, unos 240 kilómetros, con la batería estándar, o de 240 millas, unos 386 kilómetros, con una batería de mayor alcance.
Lo barato tiene truco
El modelo base no intenta parecer un coche de lujo. Slate prescinde de elementos habituales como un gran sistema de infoentretenimiento integrado y plantea que el usuario use su propio móvil, altavoces portátiles o accesorios añadidos después.
¿Es una genialidad o una renuncia demasiado grande? Dependerá del comprador. Para alguien que solo quiere ir al trabajo, hacer recados o cargar herramientas, puede tener sentido. Para quien espera pantallas enormes, conducción semiautónoma y acabados premium, probablemente no.
Reservar primero, configurar después
La empresa permite reservar una unidad con un depósito reembolsable de 50 dólares. Slate explica que esa reserva guarda el puesto en la fila y que, cuando se abra el proceso de pedido, el cliente podrá elegir batería y accesorios.
Ese enfoque encaja con la idea de «coche en blanco». El propietario podría empezar con una pickup básica y convertirla con el tiempo en algo más equipado, incluso en un SUV de cinco plazas mediante kits. Es como comprar una herramienta sencilla y luego ir añadiendo piezas según haga falta.
La fábrica de Indiana
Slate planea producir sus vehículos en una antigua planta de impresión situada en Warsaw, Indiana. La compañía espera invertir casi 400 millones de dólares en esa fábrica y crear más de 2.000 empleos en el condado de Kosciusko, según los datos facilitados por la empresa.
La apuesta industrial no es menor. Fabricar coches en serie es caro, lento y lleno de detalles que el comprador no ve, desde la seguridad hasta los controles de calidad. Muchas startups de vehículos eléctricos han descubierto esa parte por las malas.
El reto del precio
El gran gancho de Slate Auto es vender una pickup eléctrica barata en un país donde los coches nuevos se han encarecido mucho. La empresa insiste en que su fórmula pasa por fabricar un solo modelo, reducir piezas, evitar extras de serie y dejar que el cliente pague solo por lo que quiera añadir.
Pero el precio final será la prueba de fuego. Sin el incentivo federal de 7.500 dólares, la diferencia entre una pickup realmente asequible y otra simplemente más barata que la media puede ser enorme para muchas familias. Al final del día, el número que aparezca en junio marcará buena parte de la conversación.
Qué falta por saber
Todavía quedan preguntas importantes. Slate debe confirmar el precio exacto, demostrar que puede producir a escala y enseñar cómo funcionará el servicio posventa cuando miles de unidades estén circulando.
También tendrá que convencer a compradores que quizá nunca han tenido un eléctrico. Cargar en casa, entender la autonomía y aceptar un interior más básico no será igual de fácil para todo el mundo. Aun así, si la promesa se cumple, Slate podría abrir un hueco raro en el mercado, el de un eléctrico sencillo, útil y relativamente barato.
La nota de prensa oficial se ha publicado en PR Newswire.








