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A sus 19 años David Tomé, malagueño, es ganadero y ya tiene un rebaño de 200 cabras: «Llevo desde los 12 años, que tuve mi primera cabra, antes, desde los 7, me iba con ganaderos»

  • Fernando Larruscain
  • Estudiante de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Redactor de SEO en OKDIARIO. Apasionado del deporte y de las MMA.

A sus tan sólo 19 años, David Tomé, ganadero malagueño, ya sabe lo que es tener a cargo un rebaño de 200 cabras. Afincado en la localidad de Corumbela, el joven ganadero ha cumplido su sueño de gestionar una ganadería propia, algo que calificaba como «mi ilusión». A los 7 años ya prefería pasar las tardes en el campo con los pastores de la zona en vez de jugar en el parque. Su vocación se dio de forma totalmente espontánea, ya que no tiene antecedentes familiares en el mundo de la ganadería.

«A mí me gusta el campo y la gente del campo somos así. Me iba los fines de semana, o entre semana, o por las tardes con gente de mi familia a echar una manita». Contaba Tomé hace tres años en un reportaje para el programa La tarde, aquí y ahora.

Los inicios de un niño que soñaba con ser ganadero

Su plan para llevar a cabo su sueño se basó en el ahorro. Ahorraba cada céntimo que conseguía para comprar su primera cabra. «Me daban algo y lo fui ahorrando. Con eso me compré mi primera cabra y, también, he ido pagando la comida para las primeras que tuve» relataba el ganadero recordando sus inicios. Su primera cabra la compró a los 12 años, empleando sus ahorros.

Con el tiempo pudo ir acumulando más ganado. «Cuando empecé, tenía solamente diez cabras y, ahora, tengo casi 200. Con 12 años compré mi primera cabra. Salió de mis ahorrillos, de ir trabajando porque nunca he parado» afirmó Tomé. Su sueño le impulsó a estudiar un Grado Medio de Producción Agropecuaria para profesionalizar su pasión.

Su día a día como ganadero de 19 años

Sus días comienzan a las 06:00 de la mañana. Al no tener empleados a su cargo, él mismo gestiona todo el trabajo que es necesario para cuidar de sus 200 cabras.

Su primera labor es la de ordeñar y extraer la leche de los animales, la cual es la principal fuente de ingresos económicos mediante la venta de productos lácteos. Al terminar, limpia a fondo los comederos para cumplir con las condiciones óptimas de higiene y sanidad. «Por la mañana las ordeño y, después, limpio los comederos y les echo de comer. Antes de echar paja, echo también pienso. Esto es forraje, fibra, por así decirlo, porque tienen que tener una alimentación equilibrada de fibras y proteínas», relataba de sus propias palabras el joven.

Durante el resto de la jornada, supervisa la salud del rebaño y atiende a ejemplares especiales, como sus dos cabras más conocidas: Eva y Juan.

Sus planes a futuro

«Quiero vivir toda mi vida de esto porque es lo que realmente me gusta. El plan que tengo es que me gustaría hacer ecoturismo, para traer a gente, que visiten la ganadería, hacer talleres… Quiero involucrar a la gente un poco más en lo que es el campo», contaba Tomé en el programa.

Además, añadió que «También, más a largo plazo, me gustaría hacer una quesería para mi producción de leche, convertirla en quesos, yogures y de todo. Me gustaría tener un silo cerrado para darle valor a mi producto y venderlo en condiciones».