La cecina de Wagyu que nació en un pueblo de León y conquistó el mundo
La elaboración de Embutidos Entrepeñas ha sido reconocida en los Great Taste Awards 2026 con las tres estrellas
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Hay lugares a los que uno llega por casualidad y termina recordando por el sabor. Geras de Gordón, en plena montaña leonesa, es uno de ellos. Allí, entre carreteras de montaña y un paisaje que invita a bajar el ritmo, una familia lleva más de 75 años haciendo algo que parece sencillo pero exige mucha paciencia: escoger buena materia prima, respetar los tiempos y convertir las recetas de siempre en productos capaces de sorprender incluso a los paladares más exigentes.
La última prueba de que esa combinación funciona tiene nombre propio: cecina de Wagyu. La elaboración de Embutidos Entrepeñas ha sido reconocida en los Great Taste Awards 2026 con las tres estrellas, la máxima calificación del certamen, y posteriormente se alzó con el Golden Fork de España antes de ser elegida Supreme Champion, el máximo galardón de la edición, entre más de 15.000 productos procedentes de 116 países.
El resultado tiene algo de paradoja gastronómica: una de las carnes más asociadas al lujo y a la gastronomía japonesa acaba convertida en Geras de Gordón en una cecina que mantiene el alma de uno de los productos más emblemáticos de León. La receta parte de una materia prima de Wagyu y conserva la esencia del proceso tradicional de la cecina (salado, secado y curación), aprovechando la infiltración de grasa característica de esta raza para conseguir una textura más suave, jugosa y un sabor más profundo.
Pero la historia de Entrepeñas no empieza con el Wagyu ni con los premios internacionales. Hay que viajar hasta 1948, cuando Federico Ordóñez Muñiz tomó las riendas de una pequeña tienda de ultramarinos familiar en Geras de Gordón. Junto a su mujer, Jacoba Fernández Pérez, fue convirtiendo aquel negocio en un punto de encuentro para los vecinos y viajeros de la comarca. Jacoba empezó a elaborar embutidos y a servirlos en una pequeña posada anexa al establecimiento, y aquellas matanzas que inicialmente respondían a una demanda local fueron creciendo hasta convertirse en una forma de vida.
Con el paso de las décadas, la pequeña posada se transformó en restaurante y la actividad familiar fue creciendo hasta dar lugar a la fábrica de embutidos que hoy continúa en el mismo pueblo. Tres generaciones después, la familia mantiene aquel vínculo entre elaboración, cocina y territorio. En Geras se encuentran la fábrica, el restaurante y el punto de venta, una combinación poco habitual que permite que el producto pase prácticamente del obrador a la mesa.
Y en esa cocina está Rosi -Rosa María Gutiérrez-, heredera también de una historia familiar ligada a los fogones. Aprendió de Doña Jacoba las recetas tradicionales que todavía forman parte de la identidad de Entrepeñas y las ha ido incorporando a una cocina que no renuncia a la tradición, pero tampoco teme experimentar. En su carta conviven los embutidos y platos de siempre con elaboraciones como los arroces de chuletón de vaca madurada, lechazo o rabo de toro, preparados por encargo.
Jorge, uno de los hijos de la familia, resume el orgullo que supone que una elaboración nacida en Geras de Gordón haya llegado hasta lo más alto de la gastronomía internacional: «El premio reconoce una manera de trabajar que combina la tradición con la innovación, sin perder el vínculo con el pueblo y la historia familiar».
Porque si algo explica el éxito de Entrepeñas es precisamente esa mezcla: una fábrica que no ha olvidado la cocina y un restaurante que no ha olvidado de dónde sale lo que sirve. La cecina, los chorizos, los productos de la matanza y las carnes son parte de una misma historia. Una historia en la que la materia prima importa tanto como el tiempo y en la que las recetas familiares han sobrevivido porque han sabido adaptarse sin perder su identidad.
Great Taste Awards
La cecina de Wagyu es el último capítulo de esa evolución. No pretende sustituir a la cecina tradicional, sino llevar la idea un paso más allá, utilizando una carne con una infiltración grasa muy característica para conseguir un producto diferente. Y el reconocimiento internacional parece haber confirmado que la apuesta ha funcionado: el jurado de Great Taste destacó su ternura, aroma, equilibrio y profundidad de sabor.
Pero en Entrepeñas no todo empieza y termina en el Wagyu. La empresa familiar acumula otros reconocimientos y elaboraciones que explican su trayectoria. En 2026, por ejemplo, su Cecina de León Ecológica fue seleccionada entre los diez ganadores de los Premios BBVA a los Mejores Productores Sostenibles de España, mientras que su chorizo también consiguió dos estrellas en los Great Taste Awards.

Hay también productos que cuentan una historia mucho más local, como su cecina de chivo, vinculada a la tradición de la montaña leonesa, o la denominada Suprema de Cecina, elaborada con piezas seleccionadas de vacuno mayor y sometida a un ligero ahumado con madera de roble durante la curación.
Así que quizá la mejor manera de entender Entrepeñas no sea hablar únicamente de premios. Es más sencillo: hay que ir hasta Geras de Gordón, sentarse a la mesa de Rosi y probar. Allí, entre una ración de cecina, un embutido de la casa, una carne o uno de sus arroces, se entiende mejor cómo una pequeña empresa familiar de un pueblo de la montaña leonesa ha conseguido que sus sabores viajen mucho más lejos.