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Por qué hay más casos de Covid en otoño: todo lo que hay detrás de este nuevo repunte

El coronavirus por tanto, se ha incorporado al conjunto de patógenos respiratorios que los servicios sanitarios vigilan cada temporada

Por qué hay más casos de Covid en otoño: todo lo que hay detrás de este nuevo repunte
Una sanitaria con una muestra de covid.
Diego Buenosvinos

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El otoño ha vuelto a poner en circulación a los virus respiratorios y el SARS-CoV-2 vuelve a ganar protagonismo en España. Los últimos datos del sistema SiVIRA del Instituto de Salud Carlos III muestran un aumento progresivo de la circulación del covid mientras la gripe todavía permanece en niveles bajos, un comportamiento que recuerda que, seis años después de la aparición del virus, la infección ya forma parte del paisaje habitual de las enfermedades respiratorias.

La diferencia respecto a los primeros años de la pandemia es radical. El covid ya no es un fenómeno excepcional que paraliza los sistemas sanitarios, sino un virus que circula junto a la gripe, el virus respiratorio sincitial y otros microorganismos capaces de provocar catarros, bronquitis o neumonías. Pero que se haya convertido en un virus respiratorio más no significa que haya dejado de tener importancia: la Organización Mundial de la Salud recuerda que el SARS-CoV-2 continúa circulando durante todo el año y sigue provocando hospitalizaciones y fallecimientos, especialmente entre las personas con mayor riesgo.

Los datos españoles reflejan además un comportamiento diferente al de la gripe. Mientras la gripe suele presentar una marcada estacionalidad, con una mayor circulación durante los meses de invierno, el Covid ha demostrado ser mucho menos predecible y puede aumentar en distintas épocas del año. La Sociedad Española de Epidemiología ha advertido precisamente de esta diferencia y considera que la vacunación continúa siendo una herramienta fundamental para reducir las formas graves de ambas infecciones.

En las últimas semanas, esa diferencia se ha hecho especialmente visible. La circulación del covid actual ha aumentado mientras la gripe permanece todavía contenida. En la semana del 27 de julio al 2 de agosto, por ejemplo, la positividad de las muestras pasó del 2,8% al 7%, mientras que la positividad para gripe se situó en el 3,1%. El indicador utilizado por el SiVIRA para estimar la incidencia de covid también aumentó de 2,2 a 12,2 casos por 100.000 habitantes en una sola semana.

Un virus que ya convive con la gripe

La convivencia entre covid, gripe y otros virus respiratorios es ahora una realidad epidemiológica. Los sistemas de vigilancia españoles han integrado precisamente el seguimiento de gripe, covid y VRS en una misma estructura para conocer qué virus circulan, cuándo aumentan y qué impacto tienen en los hospitales. El modelo está preparado además para incorporar otros virus respiratorios cuando sea necesario.

El coronavirus por tanto, se ha incorporado al conjunto de patógenos respiratorios que los servicios sanitarios vigilan cada temporada. Pero no es exactamente «uno más» en cuanto a su comportamiento. A diferencia de la gripe, que mantiene un patrón estacional bastante reconocible, el covid puede presentar repuntes fuera del invierno. La OMS señala que actualmente circula durante todo el año y que sus variantes pueden provocar desde cuadros leves hasta enfermedad grave.

La vacuna que evita los casos graves

Otro de los elementos que cambia el panorama respecto a los primeros años de la pandemia es la inmunidad acumulada por la población, procedente tanto de infecciones anteriores como de la vacunación. Esto ayuda a explicar que la mayoría de las infecciones actuales no tengan la gravedad que se observó durante las primeras oleadas.

Sin embargo, esa protección no es igual para todo el mundo. Las personas mayores, quienes padecen determinadas enfermedades crónicas, los inmunodeprimidos y otros grupos vulnerables mantienen un riesgo superior de desarrollar covid grave. La OMS sigue recomendando la vacunación en función del nivel de riesgo y destaca especialmente la protección frente a hospitalizaciones y fallecimientos.

El diferente comportamiento de la gripe y el covid también plantea una cuestión importante: que una persona se vacune frente a la gripe no significa que esté protegida frente al coronavirus. Son virus diferentes y requieren vacunas específicas. Por eso, la protección frente a ambos depende de seguir las recomendaciones establecidas para cada grupo de población.

El miedo a las vacunas sigue siendo un obstáculo

La vacunación frente al covid se enfrenta además a un escenario social diferente al de 2021. El cansancio acumulado tras la pandemia, la percepción de que la enfermedad ya no es una amenaza grave para la mayoría de la población y la circulación de mensajes antivacunas han contribuido a alimentar dudas sobre las dosis de refuerzo.

Pero una cuestión es la percepción individual del riesgo y otra los datos de eficacia. Las autoridades sanitarias y la OMS mantienen que las vacunas actuales están especialmente orientadas a reducir el riesgo de enfermedad grave, hospitalización y muerte, más que a impedir por completo la infección o la transmisión.

Por eso, el objetivo de la vacunación ya no se plantea en los mismos términos que durante la emergencia sanitaria. No se trata de intentar eliminar el virus de la circulación, sino de evitar que una infección respiratoria se convierta en una enfermedad grave, especialmente entre quienes tienen más probabilidades de sufrir complicaciones.

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