Los oncólogos expertos coinciden: este es el hábito cotidiano que dispara el riesgo de desarrollar cáncer de mama
La relación entre alcohol y cáncer de mama no depende exclusivamente de la cantidad consumida
El consumo de alcohol es uno de los factores de riesgo del cáncer de mama que más atención ha recibido en los últimos años
Los especialistas recomiendan conocer estos datos porque ayudan a cuestionar ciertas creencias sobre el consumo moderado
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El consumo de alcohol es uno de los factores de riesgo del cáncer de mama que más atención ha recibido en los últimos años. Aunque muchas personas asocian los efectos perjudiciales de las bebidas alcohólicas con un consumo elevado o frecuente, la evidencia científica indica que incluso cantidades pequeñas pueden incrementar las probabilidades de desarrollar esta enfermedad. Una revisión sistemática publicada por Wiley, que analizó estudios disponibles hasta noviembre de 2023, refuerza esta relación y pone el foco en la importancia de conocer los riesgos asociados a un hábito socialmente normalizado.
La relación entre alcohol y cáncer de mama no depende exclusivamente de la cantidad consumida, sino también de otros factores, como la etapa vital de la mujer. Los resultados científicos muestran asociaciones tanto antes como después de la menopausia, aunque el incremento del riesgo por cada bebida adicional puede variar. La Asociación Española Contra el Cáncer advierte de que no existe un nivel de consumo de alcohol que pueda considerarse seguro desde la perspectiva de la prevención del cáncer. Por su parte, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) explican algunos de los mecanismos biológicos que podrían contribuir a esta relación. Los especialistas recomiendan conocer estos datos porque ayudan a cuestionar ciertas creencias sobre el consumo moderado y a situar la prevención en el centro de las decisiones cotidianas.
El hábito cotidiano que dispara el riesgo de desarrollar cáncer de mama
La revisión sistemática publicada por Wiley examinó la literatura científica disponible hasta el 15 de noviembre de 2023. Los investigadores realizaron búsquedas en las bases de datos PubMed y Embase ,y analizaron estudios que evaluaban la relación entre el consumo de alcohol y la aparición de cáncer de mama femenino.
Los resultados apuntaron a una asociación positiva entre la cantidad de alcohol ingerida y el riesgo de desarrollar la enfermedad. Según la metarregresión, frente a la abstinencia, el riesgo relativo aumentaba progresivamente con el consumo diario: un 5% con media bebida estándar, un 10% con una, un 18% con dos y un 22% con tres.
En este análisis, una bebida estándar equivale a 10 gramos de etanol. Además, un metaanálisis de nueve estudios estimó que consumir menos de una bebida estándar al día se asociaba con un incremento del riesgo relativo del 4% respecto a no beber.
Estas cifras describen diferencias estadísticas entre grupos, no la certeza de que una mujer concreta vaya a desarrollar cáncer. Sin embargo, muestran que el riesgo no aparece únicamente cuando el consumo es elevado.
Pequeñas cantidades de alcohol pueden aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de mama
Una de las principales conclusiones del estudio es que el consumo reducido tampoco está completamente exento de riesgos. Esta observación coincide con la información de la Asociación Española Contra el Cáncer, que señala que la cantidad de alcohol apropiada para prevenir el cáncer es cero.
La organización recuerda que la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) clasificó las bebidas alcohólicas como carcinógenas para los seres humanos en 1988. Desde entonces, la evidencia acumulada ha consolidado la relación entre el alcohol y distintos tipos de tumores, incluido el de mama.
«Esto no significa que todas las mujeres que consuman alcohol vayan a desarrollar la enfermedad. Significa que beber constituye un factor de riesgo modificable y que reducir la exposición puede formar parte de una estrategia preventiva», aseguran.
También conviene distinguir entre el riesgo relativo y el absoluto. Un aumento relativo del 4% no equivale a cuatro puntos porcentuales adicionales de probabilidad individual. El riesgo absoluto depende de las circunstancias de cada persona y de otros factores que influyen en la aparición del cáncer.
¿Cómo afecta el alcohol antes y después de la menopausia?
La revisión de Wiley también examinó las diferencias según el estado menopáusico. Los resultados indicaron que cada bebida estándar adicional al día se asociaba con un aumento del riesgo relativo del 3% para el cáncer de mama premenopáusico y del 10% para el posmenopáusico.
Estos porcentajes no permiten predecir el riesgo individual ni demostrar que la menopausia sea la única causa de las diferencias observadas. No obstante, refuerzan la importancia de considerar el consumo de alcohol durante distintas etapas de la vida.
La prevención, por tanto, no debería limitarse a una edad concreta ni comenzar únicamente después de la menopausia. Revisar los hábitos de consumo puede ser relevante tanto para mujeres jóvenes como para aquellas que atraviesan o han superado esta etapa.
¿Qué mecanismos relacionan el alcohol con el cáncer de mama?
Los CDC explican que el alcohol puede contribuir al desarrollo del cáncer mediante distintos procesos biológicos. Entre ellos se encuentra el daño en el ADN, la alteración de los ciclos celulares y el aumento de la inflamación crónica. «Cuando el material genético de una célula sufre daños, pueden producirse cambios que favorezcan una multiplicación descontrolada», mencionan los expertos.
Otro mecanismo es la modificación de los niveles hormonales. «El alcohol puede aumentar la concentración de estrógenos, hormonas que intervienen en el desarrollo de determinados tipos de cáncer de mama», indican los especialistas.
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