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Dra. Ana Gutiérrez: «Un tratamiento logra la remisión de la colitis ulcerosa en el 48% de los pacientes en 24 semanas»

"El 63% de los pacientes que completaron un año de tratamiento con mirikizumab alcanzó la remisión clínica"

Dra. Ana Gutiérrez: «Un tratamiento logra la remisión de la colitis ulcerosa en el 48% de los pacientes en 24 semanas»
Diego Buenosvinos

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El estudio MIRICURE, realizado con 280 pacientes de 44 hospitales españoles, aporta nuevos datos sobre la eficacia de mirikizumab en personas con colitis ulcerosa moderada o grave en condiciones de práctica clínica real, muchas de ellas con varios tratamientos previos fallidos. Sus resultados muestran que el 48% alcanzó la remisión clínica a las 24 semanas y apuntan a una mayor respuesta cuando el fármaco se utiliza antes en la secuencia terapéutica. La Dra. Ana Gutiérrez explica en OKSALUD qué aportan estos datos, qué pacientes pueden beneficiarse del tratamiento y por qué controlar síntomas como el sangrado, la urgencia intestinal y el dolor abdominal resulta fundamental para recuperar calidad de vida.

Pregunta.- ¿Qué aporta el estudio MIRICURE que no supiéramos ya por los ensayos clínicos de mirikizumab? ¿Qué datos nuevos van a presentar y por qué son relevantes para los pacientes con colitis ulcerosa?

Respuesta.- Los ensayos LUCENT demostraron que mirikizumab es eficaz, pero se hicieron con pacientes muy seleccionados. MIRICURE responde a otra pregunta: cómo funciona el fármaco en los pacientes que vemos cada día en la consulta. Lo hemos hecho a partir del registro ENEIDA de GETECCU, con 280 pacientes con colitis ulcerosa tratados en 44 hospitales españoles.

Es una población mucho más compleja que la de los ensayos. Casi tres de cada cuatro pacientes ya habían fracasado con dos o más mecanismos de acción. Además, el 42% tomaba corticoides al empezar el tratamiento.

En la UEG Week presentamos los resultados a medio y largo plazo, a las 24 y a las 52 semanas. Son relevantes porque confirman que mirikizumab funciona también en estos pacientes difíciles, porque mantiene su eficacia con el tiempo y porque nos ayudan a identificar qué pacientes responden mejor.

P.- ¿Qué perfil de paciente se puede beneficiar especialmente de mirikizumab y qué opciones quedan cuando han fallado varios tratamientos previos?

R.- Puede beneficiarse cualquier paciente con colitis ulcerosa moderada o grave que no responde al tratamiento convencional o a otro tratamiento avanzado. Pero nuestros datos muestran algo importante: cuantos menos tratamientos previos ha recibido el paciente, mejor responde. A las 24 semanas, la remisión clínica fue del 76% en los que solo habían recibido un mecanismo de acción previo, frente al 28% en los que habían recibido cuatro. Esto apoya no reservarlo como última opción.

Por su mecanismo selectivo, que bloquea la interleucina 23, y por su buen perfil de seguridad, también es una opción atractiva en pacientes mayores o con otras enfermedades. Tras la inducción intravenosa, el mantenimiento es una inyección subcutánea cada cuatro semanas que el paciente se administra en casa.

Cuando han fallado varios tratamientos, hoy tenemos más opciones que nunca.

P.- ¿Qué resultados han observado en términos de respuesta y remisión clínica? ¿En qué momento empiezan a apreciarse los beneficios y hasta qué punto estos resultados en la práctica clínica se corresponden con los obtenidos en los ensayos clínicos?

R.- A las 24 semanas, el 48% de los pacientes estaba en remisión clínica y el 45% en remisión sin necesidad de corticoides. Al año, entre los 76 pacientes que habían completado las 52 semanas de tratamiento, la remisión clínica llegaba al 63%. La calprotectina fecal, un marcador de inflamación intestinal, bajó de una mediana de más de 1000 a 290 µg/g. Solo el 7% de los pacientes precisó ingreso y el 2,5%, colectomía.

Muchos pacientes empiezan a notar mejoría ya en las primeras semanas de la inducción intravenosa, y la respuesta se consolida al final de la inducción, a las 12 semanas. En algunos sigue mejorando durante el mantenimiento.

Los resultados están en línea con los de los ensayos. En LUCENT-1, el 24% de los pacientes alcanzó la remisión a las 12 semanas, frente al 13% con placebo. En LUCENT-2, la mitad de los que habían respondido a la inducción estaba en remisión al año. Aun así, hay que compararlos con prudencia: en la práctica real medimos la remisión con un índice clínico, sin endoscopia en todos los casos, y las cifras al año corresponden a los pacientes que continúan con el tratamiento.

P.- Los pacientes con colitis ulcerosa no solo buscan reducir la inflamación: también necesitan controlar síntomas como la urgencia para ir al baño, el sangrado o el dolor abdominal. ¿Hasta qué punto el tratamiento puede mejorar estos síntomas y la calidad de vida de los pacientes?

R.- Este es uno de los aspectos más importantes para los pacientes. En MIRICURE definimos la remisión clínica por la ausencia de sangrado y la normalización del número de deposiciones; al año, la mediana del índice de actividad era de 0, es decir, sin síntomas.

La urgencia para ir al baño merece una mención especial, porque es uno de los síntomas que más limitan la vida diaria y muchas veces no se pregunta. En el registro no la medimos con una escala específica, pero sí se ha estudiado en los ensayos con mirikizumab. En LUCENT-URGE, la gravedad de la urgencia bajó de 6,9 a 3,3 puntos sobre 10 en 28 semanas, los episodios de urgencia al día se redujeron a menos de la mitad, el dolor abdominal pasó de 5,7 a 2,8 puntos y la calidad de vida mejoró de forma muy clara. En la extensión a cuatro años, tres de cada cuatro pacientes que estaban en remisión al año seguían sin urgencia.

Para el paciente, todo esto significa poder trabajar, salir de casa, viajar o dormir sin tener que levantarse por la noche, sin estar pendiente de dónde hay un baño.

P.- ¿Qué sabemos sobre la seguridad de mirikizumab en la práctica clínica real? ¿Qué efectos adversos deben conocer los pacientes y qué seguimiento necesitan durante el tratamiento?

R.- En MIRICURE no hemos visto señales nuevas de seguridad. El 11,7% de los pacientes tuvo algún efecto adverso y solo seis fueron graves, en una población con una enfermedad de larga evolución y muy tratada. Esto concuerda con los datos de los ensayos, que ya tienen un seguimiento de hasta cuatro años sin nuevos problemas de seguridad.

Los efectos adversos más frecuentes son leves: infecciones de vías respiratorias altas, reacciones en el punto de inyección, dolor articular, dolor de cabeza o erupciones en la piel.

Antes de empezar descartamos la tuberculosis y otras infecciones y revisamos el calendario de vacunas, ya que durante el tratamiento no deben ponerse vacunas de virus vivos, como en cualquier terapia avanzada. Después, el seguimiento es el habitual de la enfermedad: valoración de los síntomas, análisis, calprotectina fecal y endoscopia cuando es necesaria para confirmar la curación de la mucosa.

P.- ¿Cuáles son las principales limitaciones de los datos de MIRICURE y qué preguntas siguen pendientes de responder, especialmente sobre la eficacia a largo plazo? ¿Cómo pueden ayudar estos resultados a decidir qué tratamiento ofrecer a cada paciente?

R.- La principal limitación es la propia de un estudio de práctica real: no tiene grupo control ni una pauta de evaluaciones fija, y algunos datos faltan. Además, no todos los pacientes habían llegado todavía a las 52 semanas en el momento del análisis, por lo que las cifras al año corresponden sobre todo a los que siguen con el tratamiento, que suelen ser los que responden. Y medimos la actividad con un índice clínico, sin endoscopia sistemática.

Quedan preguntas pendientes: cuántos pacientes alcanzan la curación endoscópica e histológica, cuánto dura el efecto más allá del primer año, cómo funciona tras otros fármacos anti-IL-23 y qué factores permiten predecir la respuesta. Por eso seguimos recogiendo datos: cerraremos la base a finales de 2026 para analizar el seguimiento completo a un año.

Para decidir el tratamiento, estos resultados ya nos dicen cosas útiles. Mirikizumab funciona mejor cuanto antes se utiliza en la secuencia, aunque funciona bien tras un mecanismo de acción o tras ustekinumab. Con todo ello, y teniendo en cuenta las preferencias de cada paciente, podemos elegir el tratamiento de forma más personalizada.

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