Cáncer de mama: identifican 485 sustancias presentes en pesticidas que podrían elevar el riesgo
La investigación de Silent Spring se concentra especialmente en sustancias capaces de alterar mecanismos biológicos relacionados con las hormonas
Una investigación publicada en Environmental Health Perspectives identifica 485 sustancias presentes en formulaciones de pesticidas que pertenecen a una lista de compuestos con características biológicas potencialmente relacionadas con el desarrollo del cáncer de mama. Los pesticidas no son únicamente la sustancia que mata insectos, elimina malas hierbas o combate hongos. Una formulación puede contener también disolventes, emulsionantes, vehículos, propulsores y otras sustancias que facilitan su aplicación.
Precisamente en esa parte menos visible de los productos se encuentra una de las principales conclusiones de una nueva investigación del Silent Spring Institute: de las 920 sustancias químicas identificadas por los investigadores por presentar características potencialmente relacionadas con el cáncer de mama, 485 aparecen en formulaciones de pesticidas.
El estudio, publicado el 23 de septiembre de 2026 en Environmental Health Perspectives, no establece que esas 485 sustancias provoquen cáncer de mama en las personas. Los investigadores las consideran «BC-Chems», sustancias relevantes para el cáncer de mama porque algunas han producido tumores mamarios en estudios con roedores o han mostrado actividad sobre vías hormonales relacionadas con los estrógenos o la progesterona.
La cifra que más llama la atención es la composición de ese grupo. De las 485 sustancias detectadas en formulaciones de pesticidas analizadas por los investigadores, 145 figuran actualmente como ingredientes activos registrados por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA). Esto significa que unas dos terceras partes de las sustancias identificadas no aparecen en esa clasificación como ingredientes activos.
El problema de los ingredientes inertes
La investigación pone el foco precisamente en los llamados ingredientes «inertes». El término puede inducir a error: en la regulación estadounidense, «inert» no significa que una sustancia sea inocua, sino simplemente que no es el ingrediente que realiza directamente la función pesticida. Pueden ser disolventes, vehículos, emulsionantes, fragancias, colorantes o sustancias utilizadas para mejorar la aplicación y conservación del producto.
La propia EPA reconoce que el término «inert» no equivale a “no tóxico”. La agencia explica que estos ingredientes son evaluados antes de autorizarse, aunque su identidad puede no aparecer individualmente en la etiqueta pública de determinados productos por razones de confidencialidad comercial.
Ahí es donde Silent Spring identifica un posible punto ciego. Según sus investigadores, las evaluaciones centradas principalmente en el ingrediente activo pueden dejar en segundo plano la toxicidad potencial de otros componentes de la formulación, aunque las personas estén expuestas al producto completo y no a una sustancia aislada.
¿Cómo podrían relacionarse estas sustancias con el cáncer?
El cáncer de mama es una enfermedad compleja en la que intervienen múltiples factores. La investigación de Silent Spring se concentra especialmente en sustancias capaces de alterar mecanismos biológicos relacionados con las hormonas.
Los investigadores habían identificado anteriormente 921 sustancias químicas con características que podían favorecer el desarrollo del cáncer de mama. Entre ellas, 278 habían producido tumores mamarios en animales; más de la mitad podían aumentar la producción celular de estrógeno o progesterona y alrededor de un tercio presentaba actividad sobre el receptor de estrógenos.
La lógica biológica es relevante porque las hormonas sexuales participan en el desarrollo del tejido mamario y determinados tumores de mama responden a señales hormonales. Una sustancia capaz de interferir con esos mecanismos puede, por tanto, convertirse en objeto de interés toxicológico.
Pero una asociación biológica o un resultado experimental no equivale automáticamente a demostrar un aumento del riesgo en humanos. El propio estudio reconoce limitaciones: su lista se construyó a partir de evidencias de tumores mamarios en roedores y de ensayos de actividad estrogénica y de esteroidogénesis, y no incluye todas las sustancias que otros estudios epidemiológicos han relacionado con el cáncer de mama.
Una exposición que no se limita al campo
La importancia del hallazgo está también en las posibles vías de exposición. Los pesticidas pueden entrar en contacto con las personas durante su aplicación profesional, pero también pueden llegar a la población general a través de alimentos, agua y productos empleados en jardines y viviendas.
El estudio analiza precisamente diferentes fuentes de exposición en Estados Unidos. Además de las 485 sustancias encontradas en formulaciones de pesticidas, los investigadores identificaron 500 sustancias relevantes para el cáncer de mama en productos de consumo, 462 en fuentes alimentarias, 162 en agua potable, 106 en materiales de construcción y 142 en productos farmacéuticos.
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