El Gobierno recorta en 23.000 euros las ayudas por cada muerto de Adamuz y Urda

El Gobierno recorta en 23.000 euros las ayudas por cada muerto de Adamuz y Urda

Sí, en efecto, el título de este editorial es exacto, porque el Gobierno de Pedro Sánchez, pese a haber pasado doce años, sigue fijando en 72.121,46 euros las ayudas por cada víctima mortal en los siniestros ferroviarios que se fijó en 2014. Esa es la cantidad que contempla el baremo del Seguro Obligatorio de Viajeros (SOV) para los accidentes ferroviarios de competencia estatal, y desde entonces nadie la ha revisado. Y dado que desde entonces la inflación ha subido un 34%, el resultado es que el Gobierno se ha ahorrado casi 23.000 euros por muerto, puesto que la indemnización, en euros constantes, debería ser de 95.500. Eso tiene un nombre: miseria moral, porque, además, el accidente de Adamuz debería haber servido de advertencia para que el Gobierno actualizara las ayudas. Y no lo ha hecho.

El real decreto del Gobierno con las ayudas a las familias de los fallecidos por la tragedia se publicó el pasado 4 de noviembre y lo más indignante es que sigue apareciendo la misma cantidad que en 2014, esos 72.121,46 euros citados. El decreto también establece importes cerrados para los lesionados, según las 14 categorías del baremo del Seguro Obligatorio de Viajeros (SOV). Van desde los 84.141,70 euros de la categoría primera hasta los 2.404,04 euros de la decimocuarta. Estas cantidades se abonarán, según el texto, «con independencia de la determinación posterior de responsabilidades». Pues bien, estas cifras también son las mismas que hace 12 años, lo que demuestra la insufrible insensibilidad del Ejecutivo socialista.

El Reglamento del Seguro Oficial de Viajeros se estableció por un real decreto de 1989 y fijaba la indemnización por muerte en 6.000.000 de pesetas, que se actualizaron a euros en 2001 por un total de 36.060,73 por fallecimiento. Fue en 2014 cuando otro decreto, el último, duplicó las cuantías para dejarlas en los poco más de 72.000 actuales. Desde entonces, las ayudas están congeladas, pese a que, insistimos, Adamuz debería haberles servido para que abrieran los ojos. Qué poco vale la vida perdida para este Gobierno.

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