La transición energética también tiene turno de noche
"El sol del mediodía puede convertirse en electricidad después del atardecer"
"En 2025, el 32% de la generación termosolar española se produjo durante la noche"
El relato de la transición energética cambia cuando se contempla a plena luz del día o bajo la luz de la luna. Durante las horas solares hablamos de récords de generación renovable, precios bajos y presencia creciente de energías limpias. Es una fotografía positiva, pero incompleta. Para conocer hasta qué punto avanzamos hacia un modelo verdaderamente descarbonizado, también debemos mirar qué sucede cuando se pone el sol.
La actividad no se detiene al anochecer. Los hogares siguen consumiendo, las ciudades continúan funcionando y una parte de la industria mantiene sus procesos durante las veinticuatro horas. Sin embargo, cuando desaparece la generación solar directa, el sistema necesita recurrir a tecnologías capaces de responder a la demanda.
En esas horas, los combustibles fósiles todavía desempeñan un papel relevante, con consecuencias para las emisiones, la dependencia energética exterior y la exposición de consumidores y empresas a la volatilidad de los mercados internacionales.
Esta realidad revela una de las paradojas de nuestra transición. Podemos instalar cada vez más potencia renovable y, al mismo tiempo, conservar una dependencia considerable de estos combustibles fósiles durante ciertas horas o en determinados usos, como el llamado modo reforzado de la red eléctrica.

Almacenamiento, seguridad y flexibilidad
Aquí es donde la tecnología termosolar responde a las nuevas necesidades del sistema. Mediante campos de espejos, concentra la radiación solar y la transforma en calor. Ese calor puede emplearse inmediatamente para producir electricidad o almacenarse para generar energía más tarde. De esta forma, el sol del mediodía puede convertirse en electricidad después del atardecer.
La termosolar introduce así una capacidad especialmente valiosa: administrar la energía solar en el tiempo. En 2025, el 32% de la generación termosolar española se produjo durante la noche. Este dato demuestra que es posible avanzar en la descarbonización de las horas nocturnas mediante una tecnología madura y con una amplia experiencia operativa en nuestro país.
El almacenamiento térmico representa, además, una manera diferente de entender la flexibilidad energética. Cuando se habla de almacenamiento, el debate suele concentrarse casi exclusivamente en las baterías eléctricas. Sin embargo, no existe una única forma de almacenar energía, del mismo modo que tampoco existe una única necesidad energética.

Las plantas termosolares pueden almacenar calor durante varias horas y decidir cuándo transformarlo en electricidad. También pueden hibridarse con otras tecnologías renovables y aprovechar sus excedentes para almacenarlos en forma de energía térmica y recuperarlos posteriormente como electricidad gestionable. En lugar de desperdiciar energía limpia en momentos de saturación, esta puede ponerse a disposición del sistema cuando aumenta la demanda o disminuye la generación renovable variable.
A ello se suma otra característica fundamental. La termosolar genera electricidad de forma síncrona mediante turbinas, contribuyendo a regular la frecuencia y la tensión de la red. Gracias a la combinación de almacenamiento térmico, firmeza y flexibilidad, puede suministrar energía renovable en horas sin sol y reforzar la estabilidad y resiliencia del sistema eléctrico.
El calor que mueve la economía
El siguiente turno de la transición energética no se lleva a cabo únicamente en el sistema eléctrico. También está en las fábricas y en los procesos industriales. Con demasiada frecuencia identificamos descarbonización con electrificación. Sin duda, es imprescindible en muchos ámbitos, pero no puede convertirse en la única respuesta a necesidades energéticas muy diferentes.
Alrededor del 70% de la energía final consumida por la industria se destina a procesos térmicos. Se necesita calor para generar vapor, secar materiales, pasteurizar alimentos, tratar tejidos, fabricar papel, procesar productos químicos o alcanzar las temperaturas requeridas por multitud de actividades productivas.
Una parte sustancial de ese calor todavía se obtiene mediante gas natural y otros combustibles fósiles. Por eso, si las acciones se concentran únicamente en descarbonizar la electricidad, estaremos dejando fuera una parte esencial del problema.
La energía solar térmica de concentración puede suministrar directamente calor de media temperatura, entre 100 y 400 grados centígrados, y de alta temperatura, por encima de los 400 grados. Esto abre la puerta a su aplicación en sectores como alimentación y bebidas, química, industria farmacéutica, papel o textil.

En estos casos, el recurso solar puede introducirse directamente en los procesos productivos, reduciendo el consumo de combustibles fósiles, las emisiones asociadas y la exposición de las empresas a las oscilaciones de los mercados energéticos internacionales.
Protermosolar ha elaborado, junto con el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, la Guía de Energía Solar Térmica de Concentración para Procesos Industriales. El documento reúne información técnica y casos de éxito de sectores en los que esta tecnología ya se utiliza como una alternativa eficiente y sostenible.
Contar con experiencias reales es fundamental para que las empresas conozcan las soluciones disponibles, puedan analizar su integración en las instalaciones existentes y reduzcan la percepción de riesgo ante inversiones de este tipo.
Una oportunidad para España
Sustituir combustibles importados por un recurso solar disponible en nuestro territorio reduce la exposición a crisis geopolíticas y a variaciones extraordinarias de precios. También permite aprovechar el conocimiento técnico, la ingeniería y la experiencia acumulada por las empresas españolas. España cuenta con el recurso, la tecnología y el talento para hacerlo.
La transición energética solo estará completa cuando sea capaz de garantizar energía segura, limpia, constante e inagotable en todo momento, también de noche y en los procesos industriales. España cuenta con el recurso solar, la tecnología, la ingeniería, el conocimiento técnico y la experiencia para hacerlo. En el turno de día y también en el de noche.
Óscar Balseiro es secretario general de Protermosolar