Inician las pruebas para lanzar 1.000 dispositivos que rastrearán la basura marina del Golfo de Vizcaya
El proyecto Ulysses lanza en Pasaia sus primeros dispositivos contra la basura marina
El primer lanzamiento, realizado desde Pasaia, ha reunido 18 dispositivos para comparar sus trayectorias
Más de 1.000 dispositivos monitorizarán la deriva de basuras y plásticos en océanos y ríos

Hace ahora dos años, OKGREEN adelantó el nacimiento de Ulysses, un ambicioso proyecto científico destinado a rastrear la basura y los plásticos que arrastran los ríos y el mar hasta el Golfo de Vizcaya. Entonces era sólo un plan sobre el papel, con más de 1.000 dispositivos previstos y una flota todavía por construir.
Dos años después, aquel proyecto empieza por fin a hacerse realidad. Ulysses, promovido por la Fundación Data for Science, con el liderazgo institucional del Gobierno Vasco y el respaldo de más de 20 partners, ha realizado desde Pasaia su primer lanzamiento real de dispositivos para rastrear la basura marina.
Pruebas reales, al fin
En total, 18 aparatos científicos han sido arrojados al mar para comprobar cómo se desplazan las basuras por la costa vasca, el primer paso de un despliegue que aspira a superar el millar de unidades en el golfo de Vizcaya.
El objetivo, según explican desde Ulysses Fundación Data for Science, sigue siendo el mismo que se planteó hace dos años: combatir la contaminación por plásticos mediante la recopilación y el análisis masivo de datos sobre cómo se transportan, acumulan y dispersan las basuras fluviales y marinas.
Lo que entonces era un anuncio institucional es ahora una operación real en el agua, con dispositivos físicos flotando, trayectorias que analizar y los primeros datos ya sobre la mesa de los investigadores de AZTI.

Traveller y Wooden
De los 18 dispositivos lanzados, nueve son del modelo Traveller, que incorporan GPS y pueden seguirse en tiempo real desde tierra. Los otros nueve son Wooden, pequeños barcos de madera sin ningún tipo de sensor.
Estos últimos, dependen de la colaboración ciudadana: sólo se conoce su punto de llegada cuando alguien los encuentra en la costa y lo notifica al proyecto, convirtiendo cada hallazgo en un dato científico.
Los primeros resultados muestran comportamientos muy distintos según el punto exacto de lanzamiento. Algunos dispositivos permanecieron cerca de Pasaia, mientras que otros se desplazaron hacia el oeste y volvieron a tocar tierra en apenas unos días.
Coincidencia en el destino
Entre los aparatos recuperados destaca el caso del Traveller T011 y el Wooden W016, lanzados exactamente al mismo tiempo y localizados después en la playa de Saturrarán con pocas horas y escasos metros de diferencia entre ambos.
Esta coincidencia permitirá comparar la información registrada por el dispositivo con GPS con el punto de llegada del modelo sin sensores, lo que ayudará a comprender mejor el efecto real de las corrientes en esa zona de la costa, según han explicado los impulsores del proyecto.
A través de estos primeros lanzamientos, Ulysses busca mejorar el conocimiento sobre el recorrido de los residuos arrastrados por las corrientes y localizar sus posibles zonas de acumulación en el litoral vasco.
Origen del proyecto
Ulysses no ha surgido de la nada. La iniciativa lleva gestándose desde 2020, cuando AZTI y la empresa aeroespacial Elecnor Deimos comenzaron a desarrollar lo que entonces definieron como «un proyecto ambicioso, pero realizable».
Un año después, con el enfoque científico ya establecido, la iniciativa se presentó a la Dirección de Patrimonio Natural y Cambio Climático del Gobierno Vasco, que terminaría asumiendo su liderazgo institucional hasta la actualidad.
Aquel primer equipo se ha multiplicado con el paso del tiempo. Lo que arrancó como una colaboración entre dos entidades y una institución pública suma ahora más de 20 partners implicados en distintas fases del proyecto.

Más de 20 socios
La ubicación de cada dispositivo se enviará por satélite a un centro tecnológico para que AZTI analice los datos obtenidos, mediante la misma metodología que ya explicamos aquí cuando el proyecto todavía no había salido al mar.
Este despliegue de pequeñas embarcaciones no es la única pata tecnológica de Ulysses. El proyecto contempla también cámaras de videometría en los ríos Nervión, Deba y Zadorra para monitorizar la basura flotante antes de que llegue al mar.
Boyas y un buque científico
A ello se suman boyas oceanográficas y un buque equipado con sistemas de sensorización, capaces de aportar información adicional sobre el entorno marino y completar el seguimiento de las corrientes y los residuos.
Los datos que se vayan obteniendo de todo este sistema ayudarán a avanzar en medidas más eficaces de prevención, mitigación y recogida de basuras marinas, han señalado desde la Fundación Data for Science.
Como ya contamos hace dos años, Ulysses se articula en cinco iniciativas interconectadas. Ulysses Sea traza las derivas del plástico marino en el golfo y geolocaliza las acumulaciones vía satélite para generar mapas de deriva útiles en la recogida posterior.
Ulysses Rivers, por su parte, se centra en comprender el flujo de plásticos desde los ríos hasta el mar, identificando los puntos críticos donde se acumulan antes de llegar a la costa.

Educación ambiental a pie de proyecto
Completan el proyecto Ulysses School y Ulysses Experience, centradas en actividades educativas y exposiciones interactivas para fomentar la conciencia ambiental, y Ulysses Circle, orientada a impulsar la economía circular bajo la premisa de reducir, reutilizar, reciclar y recuperar.
La ciencia ciudadana sigue siendo, dos años después, una parte esencial de esta investigación. Los niños participan decorando los propios dispositivos antes de su lanzamiento al mar, una forma de acercar el proyecto a las nuevas generaciones.
Las personas que encuentran los dispositivos en la costa, por su parte, pueden notificar el hallazgo y aportar información sobre el lugar y el momento exacto en que aparecieron, alimentando así la base de datos del proyecto.
Datos empíricos reales
Esta colaboración permite disponer de datos empíricos reales sobre el punto de llegada de los dispositivos y, al mismo tiempo, acerca a la sociedad vasca al problema de las basuras marinas que hasta ahora permanecía prácticamente invisible.
Bernard Seco, director del proyecto Ulysses, ha subrayado que la implicación ciudadana es uno de los rasgos que mejor definen esta iniciativa dos años después de que OKGREEN diera a conocer sus primeros planes.
«Uno de los puntos diferenciales de Ulysses es que logra hacer visible un problema que a menudo permanece fuera de nuestra vista. Al implicarse en el seguimiento de los dispositivos, la ciudadanía comprende mejor cómo afectan las basuras marinas a nuestras costas y toma conciencia de su papel en el cuidado del entorno», ha señalado Seco.