Camiones eléctricos

España no está en la lista: los camiones eléctricos cuestan menos que los diésel en seis mercados europeos

En Países Bajos y Alemania, un camión eléctrico europeo ahorra hasta 100.000 y 85.000 euros en solo cinco años

El camión eléctrico supera en rentabilidad al diésel en países que concentran el 46% de ventas de la UE

España pierde competitividad en camiones eléctricos por no aplicar la Directiva Euroviñeta europea, según T&E

China crea un motor del tamaño de un iPad y 95 CV para que los camiones eléctricos puedan trabajar sin quemar diésel

  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

El precio del gasóleo ha subido casi un 40% en España desde enero y roza los 2 euros por litro, pero la alternativa eléctrica para el transporte pesado ya es más rentable en la mayor parte de Europa.

Un informe publicado este lunes por la organización Transport & Environment (T&E) demuestra que el camión eléctrico resulta más barato que el diésel en seis de los nueve principales mercados de la UE.

Esos seis países —Países Bajos, Alemania, Dinamarca, Suecia, Francia y Bélgica— concentran el 46% de todas las ventas de camiones pesados nuevos en la Unión Europea. La comparativa analiza el coste total de propiedad (CTP) de un tractor 5-LH nuevo adquirido en 2026 durante un periodo de cinco años, incluyendo el precio de compra, el combustible o la electricidad, el mantenimiento y los peajes.

España, a contracorriente

En los Países Bajos y Alemania, el ahorro de un camión eléctrico europeo frente a uno diésel alcanza los 100.100 y 85.400 euros, respectivamente, en ese lustro. Los vehículos eléctricos alcanzan el umbral de rentabilidad tras sólo dos años de uso, lo que convierte la electrificación en una apuesta financiera clara para las empresas de transporte de esos mercados.

Sin embargo, España se sitúa en el lado opuesto de la tabla. Según la modelización de T&E, un camión eléctrico europeo comprado en 2026 tendría un sobrecoste de 46.600 euros frente al diésel a lo largo de cinco años. Incluso un camión eléctrico de fabricación china, con un precio de compra sensiblemente inferior, supondría un coste adicional de 10.900 euros respecto al gasóleo convencional.

Sin Euroviñeta

La diferencia con los países del norte de Europa se explica, en gran medida, por la estructura de peajes. España no ha transpuesto aún la Directiva Euroviñeta, la normativa comunitaria que permite a los Estados miembros modular las tarifas viarias en función de las emisiones de CO₂. Mientras países como Alemania o los Países Bajos ya aplican recargos sustanciales al diésel y bonificaciones a los vehículos de cero emisiones, la red española de alta capacidad sigue siendo mayoritariamente gratuita.

T&E señala que Italia, Francia, España y Polonia deben aplicar la Directiva Euroviñeta y eximir a los camiones eléctricos del pago de peajes en un 100% hasta 2031, y en un 50-75% a partir de entonces. Según un análisis del International Council on Clean Transportation (ICCT), la aplicación plena de ese marco podría convertir al camión eléctrico en la alternativa más rentable tanto en transporte regional como en larga distancia en España antes de 2030.

La competencia china

El informe de T&E introduce un factor adicional que tensiona al sector europeo: la irrupción de fabricantes chinos y estadounidenses con precios de compra significativamente más bajos. En Alemania, optar por un camión eléctrico chino en lugar de uno europeo supone un ahorro adicional de 34.000 euros en cinco años, lo que reduce en un 12% el coste total de propiedad frente a un modelo europeo equivalente.

El mercado de camiones pesados de la UE, con un volumen anual de 245.000 vehículos, está dominado por un pequeño grupo de fabricantes tradicionales: Daimler Truck, Traton (filial del Grupo Volkswagen), IVECO, DAF y Volvo Group. Pero los nuevos competidores aspiran a hacerse con hasta una cuarta parte del mercado de camiones eléctricos pesados para 2030, según los objetivos que han fijado para su entrada en Europa.

Las empresas chinas ofrecen un rendimiento similar al de los fabricantes europeos en autonomía, tiempo de recarga, carga útil máxima y eficiencia energética. En un sector con márgenes de beneficio que oscilan entre el 1,5% y el 2%, una reducción del coste total de propiedad superior al 10% puede resultar decisiva para las empresas de transporte.

Camión eléctrico cargando.

La subida del gasóleo, otro argumento

El informe se publica en un momento especialmente crítico para el transporte por carretera en España. El gasóleo ha alcanzado los 1,934 euros por litro en la última cotización oficial del Ministerio para la Transición Ecológica, tras dieciséis jornadas consecutivas de subidas. Desde enero de 2026, el precio del litro sin IVA para vehículos pesados ha pasado de 1,09 a 1,58 euros, una escalada del 44,6% que las empresas de transporte apenas pueden trasladar a sus clientes.

La bonificación fiscal de 20 céntimos por litro aprobada por el Gobierno para amortiguar el impacto tiene fecha de caducidad, y el sector afronta un posible salto adicional de hasta 24 céntimos por litro en el arranque de octubre. Cada litro de gasóleo quemado es dinero que sale del país: en junio de 2026, el déficit energético creció un 37% interanual hasta los 2.482,6 millones de euros.

Frente a esa dependencia del crudo importado, la electricidad española cuenta con una ventaja estructural: en 2025, las renovables aportaron el 55,5% de la generación eléctrica y tres de cada cuatro kilovatios hora se produjeron sin emisiones. La electrificación del transporte pesado permitiría sustituir una factura de importación volátil por energía producida en territorio nacional.

Normas de CO₂ y objetivos para 2030

Los modelos de T&E indican que, para 2030, los camiones eléctricos podrán resultar más baratos que los diésel en los nueve países analizados, incluidos España, Italia y Polonia. Para lograrlo, la organización reclama mantener las normas europeas de emisiones de CO₂ para vehículos pesados, que exigen una reducción del 43% para 2030 y son fundamentales para que los fabricantes amplíen su oferta eléctrica y consigan economías de escala.

Los camiones de cero emisiones representaron el 5,6% de las ventas en la UE en 2025, el doble que el año anterior, impulsados por esa normativa y por la bajada del precio de las baterías. En mercados punteros como Noruega, Suecia y los Países Bajos, los eléctricos ya superan el 15% de las matriculaciones de vehículos pesados nuevos, lo que demuestra que la transición es viable cuando el marco regulatorio la acompaña.

Isabell Büschel, directora de T&E en España, ha señalado que «las empresas de transporte pueden reducir costes y protegerse de las fluctuaciones externas de precios si apuestan por la electrificación ahora mismo».

Büschel ha reclamado que los fabricantes europeos de camiones se centren en aumentar la escala de producción «para reducir sus precios iniciales, en lugar de seguir intentando cambiar la normativa», y ha advertido de que reintroducir bonificaciones al combustible «es una solución errónea y sólo prolongará la dependencia del sector del costoso gasóleo importado».

Un aviso para el sector europeo

La directora de T&E en España ha lanzado además un aviso a los fabricantes europeos, que deben «aprender de lo que ha ocurrido en la industria del automóvil» ante la irrupción de los competidores chinos. Mientras los grandes grupos europeos siguen sin decidirse entre las tecnologías de combustión y las eléctricas, los nuevos actores han apostado íntegramente por la electrificación y amenazan con replicar el escenario que ya sacude al mercado del coche eléctrico.

El nuevo análisis de T&E se publica junto a una herramienta en línea que permite comparar los costes de camiones eléctricos y diésel en los principales mercados de la UE y en el Reino Unido. La organización insta a los gobiernos nacionales a acelerar la infraestructura de recarga pública y privada, mejorar las conexiones a la red eléctrica y agilizar la tramitación de permisos para estaciones de carga.