Alimentos ecológicos

Dos de cada tres españoles temen que los mensajes sobre alimentos ecológicos sean engañosos

Los menores de 35 años dedican el 32% de su cesta a productos ecológicos, frente al 23% de los mayores de 55

Sólo el 39% confía en las etiquetas ecológicas y apenas el 46% sabe que "bio" es una denominación legal

Los cinco pasos imprescindibles a tener en cuenta a la hora de comprar alimentos ecológicos

  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

Los alimentos ecológicos ganan espacio en la cesta de la compra de los españoles, pero lo hacen acompañados de una sombra: la desconfianza. Dos de cada tres consumidores temen ser engañados con los mensajes que rodean a estos productos en los lineales.

Así lo recoge un estudio de NSF, organización internacional de certificación y normas de salud pública, que revela que el 68% de los españoles teme que parte de la información utilizada para promocionar los productos ecológicos sea engañosa.

El informe pone el foco en una contradicción: mientras el consumo crece, sobre todo entre los más jóvenes, buena parte de los compradores mantiene ideas erróneas sobre qué garantiza realmente la certificación ecológica y qué no.

Los jóvenes, a la cabeza

Según la investigación, los menores de 35 años afirman que los productos ecológicos representan ya el 32% de su cesta de la compra. Entre los mayores de 55 años, ese porcentaje cae hasta el 23%, nueve puntos menos.

De media, este tipo de alimentos supone el 25,8% de las compras alimentarias declaradas por los encuestados, es decir, más de una cuarta parte de lo que los españoles aseguran comprar para llenar la nevera y la despensa.

El dato confirma que lo ecológico ha dejado de ser un nicho reservado a tiendas especializadas para instalarse en la compra habitual. Sin embargo, ese crecimiento convive con una importante falta de comprensión sobre lo que hay detrás de cada sello.

El mito del residuo cero

La brecha más llamativa tiene que ver con los pesticidas. El 76% de los españoles considera que los productos ecológicos están completamente libres de residuos de pesticidas, una creencia que no se corresponde con lo que establece la ley.

La normativa europea regula el método de producción, es decir, qué sustancias pueden emplearse en el campo y durante la transformación, pero no garantiza un resultado de «residuo cero» en el producto final que llega al consumidor.

La agricultura ecológica restringe los fitosanitarios de síntesis, aunque admite ciertas sustancias autorizadas y no puede blindar los cultivos frente a factores externos, como la deriva desde parcelas cercanas o la contaminación ambiental.

No sólo pequeñas granjas

Otro de los mitos detectados afecta al tamaño de las explotaciones. Casi uno de cada tres consumidores cree que los productos ecológicos proceden exclusivamente de pequeñas fincas, una idea muy extendida que también choca con la realidad del sector.

Cualquier empresa agraria, sea cual sea su tamaño, puede obtener la certificación ecológica siempre que cumpla los requisitos de producción y supere los controles establecidos. La escala, por tanto, no es un criterio para lucir el sello.

Esa imagen idealizada, la del pequeño huerto familiar, convive en los lineales con producciones de gran volumen que cumplen exactamente las mismas exigencias que cualquier pequeño agricultor certificado.

Eco y bio, términos protegidos

La confusión alcanza también al etiquetado. Los términos «eco» y «bio» están protegidos por la normativa europea y sólo pueden utilizarse en productos certificados. Aun así, apenas el 55% de los consumidores asocia «eco» con estándares oficiales.

El desconocimiento es todavía mayor con la otra denominación: sólo el 46% identifica correctamente «bio» como un término vinculado legalmente a la producción ecológica. Para el resto, es una palabra de marketing más en el envase.

En España están reservados los términos «ecológico», «biológico» y «orgánico», así como sus prefijos «eco» y «bio». Los productos certificados deben mostrar además el logotipo ecológico de la Unión Europea, la conocida Eurohoja, junto al código del organismo de control.

Una paradoja para las marcas

El trabajo refleja además una paradoja relevante para fabricantes y distribuidores. Dos de cada tres consumidores creen que los mensajes sobre productos ecológicos se verifican antes de llegar al mercado, pero al mismo tiempo desconfían de ellos.

Sólo el 39% asegura confiar de manera general en las etiquetas ecológicas, y casi la mitad considera que estas no explican con suficiente claridad qué aspectos han sido realmente verificados y cuáles no.

Para el sector de la distribución, los resultados subrayan la importancia de ofrecer información comprensible y transparente en el punto de venta, donde el comprador decide en apenas unos segundos qué producto se lleva al carro.

La certificación, clave

La investigación señala que la certificación independiente sigue siendo un factor clave para generar confianza, especialmente entre las familias: el 68% de los padres y madres afirma que la verificación por terceros refuerza su confianza en estos mensajes.

El estudio llega en plena ofensiva europea contra el greenwashing. Desde el 27 de septiembre de 2026 se aplican en la UE las nuevas reglas de la Directiva (UE) 2024/825, que prohíben las alegaciones ambientales genéricas que no puedan demostrarse.

Desde NSF consideran que existe una oportunidad para toda la cadena alimentaria, desde productores hasta distribuidores, para mejorar la comunicación sobre qué implica realmente una certificación ecológica y qué garantías ofrece al consumidor.

Los resultados completos del estudio se presentarán durante Fruit Attraction 2026, la feria internacional del sector hortofrutícola que se celebra en IFEMA Madrid, en una sesión dedicada a las creencias y expectativas de los consumidores españoles.