ventana verde Plaga de moscas

La apuesta de México para reabrir su frontera con EEUU: criar 100 millones de moscas estériles a la semana

La planta de Chiapas, con una inversión de 57 millones de dólares, empezará con 28 millones semanales

a Técnica del Insecto Estéril libera machos irradiados que interrumpen la reproducción del parásito

Gran hito en la industria ganadera: una ‘startup’ uruguaya usa la IA para predecir y evitar la plaga del barrenador

mosca estéril
Antonio Quilis
  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

México se prepara para librar una guerra biológica a escala industrial. El país producirá 100 millones de moscas estériles cada semana para frenar al gusano barrenador, la plaga que ha obligado a Estados Unidos a cerrar su frontera al ganado mexicano.

El objetivo recae en una planta binacional levantada en Metapa de Domínguez, en el estado sureño de Chiapas. La instalación, financiada con una inversión de 57 millones de dólares, ya ha recibido su primer material biológico: el pie de cría con el que arrancará la colonia.

Producción por etapas

El coordinador del proyecto, Humberto Gómez Velásquez, cifró en 100 millones de ejemplares la meta semanal, un volumen que «brindará la confianza al país vecino para la reapertura de la frontera».

La planta inició operaciones el pasado 28 de junio. Para mediados de julio producirá sus primeras 28 millones de moscas estériles a la semana, cifra que irá escalando hasta alcanzar los 100 millones cada siete días a finales de 2026. Esa producción se sumará a los otros 100 millones que aporta la planta de Pacora, en Panamá.

Con este esfuerzo industrial de insectos voladores, México enviará 1,5 millones de moscas diarias al centro de empaque, situado en Tampico o en Texas, para su posterior liberación aérea.

planta de moscas estériles méxico
Planta de producción de moscas estériles de gusano barrenador del ganado en Metapa (Chiapas, México). (Foto: Juan Manuel Blanco).

Un barrido continental

Gómez Velásquez explicó que la erradicación debe abordarse a escala regional, no local. «El proceso de erradicación tiene que venir desde el norte del continente, el sur de Estados Unidos y el norte de México, mediante un barrido con la dispersión de moscas estériles», detalló.

La estrategia acumula ya un despliegue enorme. Las autoridades mexicanas han inspeccionado 5,3 millones de cabezas de ganado y liberado cerca de 7.000 millones de moscas estériles desde el inicio de la emergencia sanitaria. Se han inspeccionado 5,3 millones de cabezas de ganado, verificado más de 84.000 cargamentos y liberado casi 7.000 millones de moscas estériles.

Panamá, México y Estados Unidos operan así una misma cadena de contención. La nueva instalación de Chiapas complementa a la de Pacora y adelanta el frente de dispersión hacia el sur mexicano, donde se concentra el foco de la plaga.

Control biológico

El método que sostiene todo el operativo es la Técnica del Insecto Estéril, un sistema de control biológico empleado durante décadas. Consiste en criar y liberar millones de moscas esterilizadas para que se apareen con la población silvestre.

Como esos apareamientos no producen huevos viables, la reproducción se interrumpe y la plaga decae de forma natural hasta su erradicación. Todo el proceso se logra sin recurrir a químicos ni a pesticidas dañinos para el medioambiente.

La clave está en la biología del parásito. La hembra de la mosca del gusano barrenador (Cochliomyia hominivorax) sólo se aparea una vez en toda su vida, de modo que un solo encuentro fallido basta para anular toda su descendencia.

jaulas de reproducción de moscas estériles
un grupo de jaulas donde se incuban moscas estériles de gusano barrenador. (Foto: EFE / Juan Manuel Blanco).

Efecto multiplicador

En instalaciones especializadas, las moscas se crían de forma masiva y se exponen a dosis controladas de radiación. El tratamiento altera su capacidad reproductiva, pero no su habilidad para competir y aparearse con los insectos salvajes.

La táctica consiste en soltar una cantidad de machos estériles que supere ampliamente a la población silvestre, en una proporción aproximada de 10 a 1. Cuando una hembra se cruza con uno de ellos, malgasta su única oportunidad de reproducirse.

Cada apareamiento fallido evita el nacimiento de entre 200 y 600 larvas nuevas. Multiplicado por millones de liberaciones semanales, el efecto sobre la población del parásito se vuelve demoledor en apenas unas generaciones.

Aval de la FAO

Organismos internacionales como la FAO respaldan esta táctica por su alta efectividad y su respeto al ecosistema. México y Estados Unidos ya la emplearon con éxito en el pasado, cuando lograron erradicar la plaga en 1991 y replegarla hacia el sur del continente.

Además de reactivar la técnica, científicos e ingenieros de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural trabajan en una nueva cepa de mosca desarrollada íntegramente en México. El coordinador operativo, José Luis Quintero, confía en que las nuevas tecnologías permitan que «el campo nacional esté libre de esta plaga».

«Todo lo que están viendo aquí lo está haciendo México, personal mexicano, investigadores mexicanos», subrayó Quintero, quien reivindicó unos procesos propios que, a su juicio, harán la erradicación más rápida.

pupación de moscas
Detalle de bandejas de pupas de moscas estériles de gusano barrenador. (Foto: EFE / Juan Manuel Blanco).

Una plaga en avance

El gusano barrenador es una larva que se alimenta de la carne viva de los animales y representa una amenaza mortal para el ganado y el resto de especies de sangre caliente. Por eso su control se considera prioritario para la seguridad alimentaria de toda la región.

La plaga reapareció en México a finales de 2024, después de haber sido erradicada más de tres décadas antes, y su propagación llevó a Washington a imponer restricciones a la importación de ganado mexicano, con fuertes pérdidas para el sector pecuario y nuevas fricciones comerciales.

Lejos de contenerse, el parásito se ha extendido ya a 28 estados del país, con un acumulado de 32.290 casos, y ha cruzado la frontera hacia Texas y Nuevo México, según confirmaron las autoridades sanitarias estadounidenses.

La planta de Chiapas es, por ahora, la principal baza en ambos países para revertir ese avance. De su ritmo de producción depende no sólo el freno de la plaga, sino la confianza que reabra el comercio ganadero entre los dos vecinos.