Motor

Scotty Kilmer, mecánico con 58 años de experiencia: «El peor enemigo de tu motor no es la autopista, es el trayecto al supermercado»

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Scotty Kilmer, mecánico estadounidense con 58 años de experiencia y más de 6,5 millones de suscriptores en YouTube, recomienda conducir de vez en cuando por carretera y realizar trayectos largos para mantener el motor en buen estado. Tal y como explica, cuando sólo utilizamos el coche para ir a trabajar o hacer la compra, solemos apagar el motor antes de que alcance su temperatura óptima de funcionamiento. Cuando esto sucede de manera repetitiva, la humedad y pequeñas cantidades de combustible terminan acumulándose en el aceite, ya que el lubricante no se calienta lo suficiente para favorecer su evaporación.

Para detectar una posible acumulación de humedad, Kilmer recomienda comprobar el interior del tapón de llenado de aceite, donde puede aparecer una sustancia blanquecina y espumosa que alerta de su presencia. Según el mecánico, conducir durante una hora por carretera puede ayudar a eliminar esa humedad, aunque el tiempo necesario dependerá de las condiciones de conducción y de cuánto tarde el aceite en alcanzar una temperatura adecuada.

Por qué el motor debe alcanzar la temperatura adecuada

Aunque el indicador del salpicadero muestre que el motor ya ha alcanzado su temperatura habitual, el aceite puede seguir frío, puesto que necesita entre dos y tres veces más tiempo para calentarse que el líquido refrigerante. Según la revista francesa L’Automobile Magazine, lo ideal es que el lubricante alcance entre 90 y 100 grados, algo que se puede conseguir circulando por carretera a una velocidad legal y constante.

Esta recomendación guarda cierta relación con la conocida como «puesta a punto italiana», una técnica que se popularizó durante las décadas de 1950 y 1960. Consistía en conducir el vehículo a altas revoluciones con el objetivo de eliminar los residuos y la suciedad acumulados en el motor. Sin embargo, su efectividad es limitada en los vehículos modernos. En los motores de gasolina con inyección directa, el combustible no atraviesa las válvulas de admisión, por lo que no puede limpiarlas tal y como sugiere Kilmer. En los coches diésel, por el contrario, realizar trayectos por carretera puede facilitar la regeneración del filtro de partículas y reducir la acumulación de hollín.

Por otro lado, el mecánico estadounidense insiste en la importancia de comprobar los fuelles, los retenes y los bujes de goma. Con el paso del tiempo, estas piezas pueden secarse, agrietarse y deteriorarse, lo que provoca que pierdan su capacidad protectora. Kilmer aconseja revisar estos componentes periódicamente, prestando atención también a los protectores de la dirección, las juntas homocinéticas y los brazos de control, ya que su estado puede influir en el funcionamiento y la seguridad del vehículo.

Los neumáticos desempeñan un papel esencial en la seguridad y el comportamiento del vehículo. Mantener la presión indicada por el fabricante y comprobar regularmente su desgaste permite identificar posibles averías antes de que se conviertan en problemas más graves. El mecánico también señala que el desgaste irregular de las ruedas puede advertir de problemas en la dirección o la suspensión del vehículo. Por este motivo, recomienda prestar especial atención a las vibraciones cuando se circula a alta velocidad.

La batería también sufre las consecuencias de los trayectos cortos. Cada vez que arrancamos el motor se consume una cantidad considerable de energía y, si apagamos el coche pocos minutos después, el alternador no dispone de tiempo suficiente para recuperar la carga utilizada. Circular durante unos 20 minutos a un ritmo constante puede ayudar a reponerla, aunque el tiempo necesario depende del estado de la batería y de las condiciones de conducción.

Por último, recomienda cambiar la correa de distribución cada 160.000 kilómetros, aunque el intervalo exacto depende de las indicaciones del fabricante, ya que su rotura puede provocar daños muy graves en el motor. Esta pieza se encarga de sincronizar el movimiento del cigüeñal, que acciona los pistones, con el del árbol de levas, responsable de abrir y cerrar las válvulas del motor. Por ello, si la correa se deteriora o se rompe, los componentes pueden perder la sincronización y llegar a chocar entre sí, ocasionando averías cuyo coste de reparación puede ascender a entre 2.000 y 4.000 euros.

Revisar el nivel de aceite

Shell Lubricants ofrece una serie de recomendaciones para mantener el aceite del motor en buenas condiciones. En primer lugar, aconseja consultar las especificaciones del fabricante antes de elegir el lubricante para prolongar la vida útil del motor. También recomienda llevar una botella de aceite de repuesto en el maletero para poder rellenar el nivel si fuera necesario durante un viaje.

Otra de las medidas esenciales es comprobar el nivel de aceite con regularidad, aproximadamente una vez al mes. Asimismo, es importante respetar los intervalos de cambio establecidos por el fabricante, que pueden variar según el modelo y las características del vehículo. Aunque en algunos coches el cambio se realiza cada 5.000 kilómetros, en otros puede prolongarse hasta los 30.000 kilómetros. Además, conviene prestar atención a los testigos luminosos del cuadro de instrumentos, ya que pueden alertar de una avería o de una pérdida de aceite.