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En un mundo donde la obsolescencia programada parece haber alcanzado también al sector del automóvil, hay algo que sigue marcando la diferencia: la durabilidad del motor. Para muchos conductores, la fiabilidad mecánica no es solo una cuestión de comodidad, sino una inversión a largo plazo. No se trata únicamente de comprar un coche bonito o con la última tecnología, sino de saber que el vehículo seguirá funcionando sin problemas durante cientos de miles de kilómetros.
Marcas como Toyota han conseguido posicionarse durante décadas como referentes en fiabilidad. Y no es casualidad. Su capacidad para diseñar motores robustos, duraderos y eficientes los ha llevado a liderar muchos de los rankings de fiabilidad a nivel mundial. Si bien algunos modelos de otras marcas también logran cifras impresionantes, como superar los 500.000 kilómetros, lo cierto es que muy pocos fabricantes pueden presumir de mantener ese nivel de consistencia en su gama de propulsores. Hoy repasamos algunos de los motores más duros y longevos del mercado, con especial atención al legendario 2JZ-GTE de Toyota, un icono entre los entusiastas del motor.
La fiabilidad como valor esencial en la automoción
No todos los motores están hechos para durar. En tiempos en los que la renovación constante de vehículos está a la orden del día, muchas marcas han dejado de priorizar la vida útil de sus componentes. Sin embargo, los fabricantes que aún apuestan por la ingeniería tradicional, por materiales de alta resistencia y por una filosofía de calidad antes que cantidad, siguen siendo reconocidos y valorados por millones de conductores en todo el mundo. La fiabilidad es, al fin y al cabo, sinónimo de tranquilidad para el usuario.
Entre todos los fabricantes, Toyota se ha ganado un lugar privilegiado. Sus motores son reconocidos por su capacidad para resistir el paso del tiempo y mantener un rendimiento constante incluso después de cientos de miles de kilómetros. Este compromiso con la durabilidad no sólo se nota en el día a día del conductor, sino que también se refleja en el mercado de vehículos de segunda mano, donde modelos con más de 300.000 kilómetros aún se venden a precios competitivos, precisamente por la confianza que inspiran.
Toyota 2JZ-GTE
Si hay un propulsor que ha logrado trascender generaciones y ganarse un lugar de honor en el corazón de los apasionados del motor, ese es el Toyota 2JZ-GTE. Nacido a mediados de los años 90, este motor de seis cilindros en línea y 3.0 litros con doble turboalimentación fue desarrollado para ofrecer rendimiento, potencia y, sobre todo, resistencia. Su construcción robusta, basada en un bloque de hierro fundido, le otorga una rigidez estructural difícil de igualar en el mercado actual.
Popularizado por el icónico Toyota Supra MK4, el 2JZ-GTE demostró que era mucho más que un simple motor deportivo. Su diseño le permite soportar modificaciones extremas sin comprometer la fiabilidad. Gracias a eso, se ha convertido en el favorito de los preparadores de coches de alto rendimiento. Es habitual ver este motor alcanzando cifras de potencia muy por encima de su configuración original sin necesidad de reforzar sus componentes internos. Y lo mejor: muchos de estos motores han superado los 500.000 kilómetros sin sufrir averías graves.
Otros motores que han demostrado su valía
Aunque el Toyota 2JZ-GTE se lleva gran parte del protagonismo, no es el único motor que ha sabido resistir el paso del tiempo. Existen otros propulsores que también han alcanzado cifras kilométricas sorprendentes y han dejado huella en la industria automotriz.
Uno de ellos es el Honda K20, un motor atmosférico de cuatro cilindros que combina fiabilidad, ligereza y una excelente respuesta en altas revoluciones. Equipado en modelos como el Honda Civic Type R, el K20 ha sido elogiado tanto por su rendimiento deportivo como por su durabilidad. Con un mantenimiento adecuado, no es raro ver unidades superando los 400.000 kilómetros sin reparaciones mayores.
En la categoría diésel, el Mercedes-Benz OM617 también merece una mención especial. Este motor de cinco cilindros, ampliamente utilizado en los años 70 y 80, ha sido considerado indestructible por muchos de sus usuarios. Existen reportes documentados de unidades que han superado el millón de kilómetros, un hito que pocos propulsores pueden alcanzar. Su secreto está en una construcción sólida, sencilla y con pocos elementos electrónicos, lo que reduce enormemente el riesgo de fallos.
Lo que diferencia a estos motores del resto no es solamente su diseño, sino también los materiales utilizados en su construcción. En el caso del 2JZ-GTE, el bloque de hierro fundido y la culata de aluminio forman una combinación perfecta entre resistencia térmica y estructural. Esto permite que el motor funcione de forma eficiente durante miles de horas, incluso bajo condiciones extremas de temperatura o carga.
En el caso del OM617, Mercedes optó por una configuración simple pero extremadamente resistente, lo cual ha resultado ser una de las claves de su longevidad. Lo mismo ocurre con el K20 de Honda, que combina tecnología de distribución variable con una excelente calidad de fabricación.