Cuando el calor aprieta, lo más habitual es recurrir a trucos rápidos para intentar refrescarse. Mojarse la cabeza, colocarse una toalla fría sobre el cuello, tomar una bebida helada y hay quienes se echan agua por la cabeza, ¿es este algo factible? Resulta que no todas estas estrategias son igual de eficaces para reducir la temperatura corporal. Algunas proporcionan una sensación inmediata de alivio, mientras que otras ayudan realmente a que el organismo elimine el exceso de calor y disminuyen el riesgo de sufrir problemas relacionados con las altas temperaturas.
Mantener una temperatura corporal adecuada no solo mejora la sensación de bienestar, sino que también resulta esencial para prevenir la deshidratación, el agotamiento por calor o complicaciones más graves durante las olas de calor. El nutricionista Javier Modi menciona que existen medidas sencillas que favorecen una mejor regulación de la temperatura del organismo. Desde una correcta hidratación hasta elegir la ropa adecuada o refrescar determinadas partes del cuerpo, pequeños cambios pueden ser totalmente factibles cuando el termómetro llega a valores elevados.
¿Es bueno que haya personas que se echan agua por la cabeza?
Uno de los errores más frecuentes consiste en colocar una toalla fría sobre la nuca o echarse agua helada directamente por la cabeza. Aunque esta práctica produce una sensación inmediata de frescor, Javier Modi explica que no siempre consigue reducir la temperatura corporal de forma eficaz.
“El motivo está en que cerca de la nuca existen receptores de temperatura que envían información al cerebro. Cuando esa zona se enfría, el cerebro puede interpretar que el cuerpo ya está más fresco de lo que realmente está”, comenta. Como consecuencia, la sensación de alivio aumenta, pero la temperatura interna puede no haber descendido en la misma medida.
En cambio, el especialista señala que resulta más efectivo mojar con agua fría las palmas de las manos o las plantas de los pies. «Estas zonas cuentan con vasos sanguíneos especiales que favorecen la pérdida de calor, permitiendo que el organismo se enfríe de una forma más eficiente», asegura. Algo que ya podemos aplicar desde ahora mismo e intentar pasar menos calor con tales temperaturas elevadas.
Beber agua fría ayuda a refrescar el organismo
La hidratación constituye una de las herramientas más importantes para combatir el calor. Javier Modi recomienda beber agua fría a pequeños sorbos, ya que este hábito ayuda a reducir la temperatura corporal desde el interior y puede mejorar tanto el rendimiento físico como la recuperación cuando hace mucho calor.
Si no nos acordamos de beber agua, hay que dejar una botella siempre cerca de nosotros y hacer este gesto durante todo el día, especialmente población más vulnerable como mayores y niños.
A su vez, desde Hospitales CARE también insisten en que un organismo bien hidratado mantiene con mayor facilidad una temperatura estable y reduce el riesgo de deshidratación, una de las principales consecuencias de las altas temperaturas.
La Consejería de Salud de la Región de Murcia recuerda además que no conviene esperar a tener sed para beber líquidos. También aconseja evitar el alcohol y limitar el consumo de café, té, refrescos de cola-cola y bebidas muy azucaradas, ya que pueden favorecer la pérdida de líquidos.
Cuánta agua beber en verano
No existe una cifra universal que sirva para todo el mundo. Así lo ven en Quiron Salud, pues la cantidad de agua necesaria depende de factores como la edad, el nivel de actividad física, la temperatura ambiental, el estado de salud, la sudoración o determinados tratamientos médicos.
Como orientación general, suele recomendarse una ingesta aproximada de entre 1,5 y 2 litros de agua al día, aunque durante el verano, en días especialmente calurosos o si se realiza ejercicio, esta necesidad puede aumentar.
¿Qué alimentos ayudan a combatir el calor?
La alimentación también influye en la regulación de la temperatura corporal. Los expertos de los Hospitales CARE recomiendan consumir alimentos con un elevado contenido en agua, como el pepino, la sandía o las verduras de hoja verde. También menciona la menta y el agua de coco como opciones refrescantes durante los días más calurosos.
Por el contrario, los alimentos muy grasos o excesivamente picantes pueden aumentar la sensación de calor porque aceleran el metabolismo y favorecen una mayor producción de calor interno.
En la misma línea, la Consejería de Salud de la Región de Murcia aconseja optar por comidas ligeras, ricas en frutas, verduras, ensaladas, gazpachos o zumos naturales, que además ayudan a reponer parte del agua y las sales minerales perdidas a través del sudor.
La ropa y el entorno permiten bajar la temperatura corporal
Además de refrescarnos con agua, elegir bien la ropa puede ayudar al organismo a disipar mejor el calor. Desde Hospitales CARE recomiendan utilizar prendas holgadas, confeccionadas con tejidos como algodón o lino y de colores claros, ya que facilitan la circulación del aire y reducen la absorción del calor solar.
Además, durante los episodios de altas temperaturas conviene permanecer en lugares frescos y con sombra siempre que sea posible. La Consejería de Salud de la Región de Murcia aconseja bajar las persianas para evitar que el sol caliente el interior de la vivienda y mantener las ventanas cerradas cuando la temperatura exterior sea superior a la del interior.
También aconsejan reducir el uso de aparatos que generen calor y evitar realizar actividades físicas intensas durante las horas centrales del día.
¿Cómo prevenir los golpes de calor?
Tanto Hospitales CARE como la Consejería de Salud de la Región de Murcia coinciden en que una ducha o un baño con agua fresca constituye una de las formas más eficaces de disminuir la temperatura corporal cuando el calor es intenso.
Asimismo, Hospitales CARE señala que aplicar una compresa fría o un paño húmedo sobre determinadas zonas del cuerpo puede reducir rápidamente la temperatura de la piel, aunque conviene recordar que esta medida proporciona sobre todo alivio inmediato.
En general, los expertos tienen presente que la importancia de evitar la exposición directa al sol entre las horas de mayor radiación, utilizar sombrero y protector solar y prestar especial atención a los grupos más vulnerables, como personas mayores, niños, deportistas o quienes padecen enfermedades crónicas.
“Adoptar estas sencillas medidas ayuda a mantener el organismo protegido frente al calor y reduce el riesgo de sufrir problemas asociados a las altas temperaturas”, concluyen los expertos.
