A medida que pasan los años, la sociedad cambia. Hoy una persona de 60 años no es considerada mayor. lo mismo que una de 70 años. Según el geriatra Bruno Vellas, que intervino en un encuentro internacional de referencia sobre la salud cerebral y la enfermedad de Alzheimer en Barcelona, nuestra perspectiva sobre la edad debe cambiar radicalmente. «El cambio más importante reside en pasar de una medicina centrada en el tratamiento de enfermedades —que a menudo acaba generando dependencia en las personas mayores— a una medicina orientada a preservar las capacidades», explica en una entrevista concedida a La Vanguardia, donde se habla de capacidad intrínseca que recoge el medio francés Linternaute.
Envejecer con buena salud, recuerda, significa ante todo conservar funciones esenciales como la vista, el oído, la movilidad, la memoria o la vitalidad. En sus diversos estudios sobre la longevidad, Vellas desarrolló el programa ICOPE junto con la Organización Mundial de la Salud. El programa se basa en evaluar las funciones físicas y cognitivas a partir de los 50 años mediante herramientas digitales.
Cómo es la capacidad intrínseca de una persona de 70 años
Para el experto, el gran desafío se centra en medir mejor nuestra edad biológica. De manera que cuando seamos capaces de medir con precisión la edad biológica, comprenderemos mucho mejor las causas de las enfermedades asociadas a la edad.
Ello servirá para prevenir y también curarlas. Para el experto, la edad biológica es determinante, pues se erige como el principal factor de riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer. Hoy en día se sabe que procesos como la inflamación asociada a la edad, la disfunción mitocondrial y la acumulación de células senescentes constituyen posibles dianas terapéuticas. “Una mejor comprensión de estos mecanismos será fundamental para desarrollar estrategias eficaces de prevención y tratamiento».
El investigador cree que los avances son ya una realidad palpable. Y que hoy una persona de 70 años posee una capacidad intrínseca comparable a la que tenía una persona de 60 años hace dos décadas.
Tal capacidad intrínseca suele englobar el conjunto de nuestras funciones físicas y mentales. Para el geriatra, si en diez años se consigue que una persona de 80 años conserve una capacidad funcional similar a la que tenía alguien de 60 años hace unos años, habremos conseguido un cambio extraordinario.
Qué se entiende por capacidad intrínseca
La Sociedad Española de Medicina Geriátrica especifica que este concepto fue desarrollado por la OMS en 2015. Se quiso conocer cuáles eran las diferentes maneras de envejecer y ayudarnos a atenderlas de manera adecuada; pero la realidad de la práctica clínica está siendo más complicada que todo ello y se refiere a la dificultad para medir la propia capacidad intrínseca uno de los principales problemas con el que nos encontramos.
La recomendación inicial de la OMS es que la capacidad intrínseca se evalúe con respecto a 5 dominios: cognición, locomoción, vitalidad, sensorial y psicológico. Para ello, han desarrollado el formulario ICOPE para pacientes de atención primaria, cuya validación está siendo estudiada en el estudio VIMCI (Validity of an Instrument to Measure Intrinsic Capacity). Sin embargo, ésta no es la única manera de medir la capacidad intrínseca ni existe unanimidad internacional en este sentido.
Según la OMS, la capacidad intrínseca (CI) es el conjunto de capacidades físicas y mentales que una persona puede utilizar en un momento determinado. La OMS la sitúa en el centro de su modelo de envejecimiento saludable: la capacidad funcional depende de la interacción entre capacidad intrínseca + entorno. Por tanto, no equivale simplemente a «estar sano» ni a no tener enfermedades
Este planteamiento teórico, define el envejecimiento patológico como déficits que se van sumando; similar al modelo de fragilidad de Rockwood por la variabilidad que hay para medir la fragilidad, teniendo en cuenta esta teoría.
La medicina de la longevidad
En una entrevista en La Vanguardia, Bruno Vellas habla de la especialidad médica de la longevidad porque se habla mucho de ello. «Seguro que lo será, del mismo modo que ha ocurrido con la obesidad. Sin embargo, es fundamental que se desarrolle dentro de un marco académico y científico, y no únicamente comercial. Existe un enorme interés por todo lo relacionado con la longevidad, pero necesitamos construir esta disciplina sobre la evidencia», comenta.






