Contenido
- 0.1 Según la psicología, las personas muy perfeccionistas tienen una menor capacidad de adaptación a los cambios
- 0.2 La psicología avisa: si prefieres la soledad a estar rodeado de gente en el trabajo, no es porque te lleves mal con nadie
- 0.3 La frase que sirve para terminar cualquier conversación en el trabajo en 30 segundos y siempre funciona
- 1 El pico de infelicidad se ha trasladado a los jóvenes
- 2 Los datos son alarmantes: de 2,5% a 9,3% en desesperanza entre los jóvenes
- 3 Internet, empleo y una segunda investigación que apunta en la misma dirección
La curva en U de la felicidad era uno de los hallazgos más robustos de la psicología del bienestar. Décadas de datos de distintos países coincidían en el mismo patrón: el bienestar subjetivo cae durante la mediana edad, llegando al pico de infelicidad, y se recupera a partir de los 50. La idea era tan consistente que se convirtió en casi una ley, y explicaba la llamada crisis de los 40 como un fenómeno tan universal como inevitable.
El investigador Alex Bryson, junto a David Blanchflower, de la Universidad de Dartmouth, y Xiaowei Xu, ha liderado un trabajo que cuestiona directamente esa certeza. El estudio analiza encuestas de salud pública de 44 países y concluye que el pico de infelicidad ha cambiado de lugar. Ya no está en la mediana edad, sino en la juventud, y los datos apuntan a que esa transformación lleva décadas fraguándose.
El pico de infelicidad se ha trasladado a los jóvenes
El estudio, publicado en la revista PLOS ONE en octubre de 2025, encontró que la curva en U clásica ha quedado invertida o directamente desaparecida en la mayor parte de los 44 países analizados. En lugar de un punto bajo en la mediana edad seguido de una recuperación, los datos muestran ahora un pico de infelicidad en las cohortes más jóvenes que tiende a disminuir con la edad.
«El pico de infelicidad se ha desplazado hacia los jóvenes; ya no existe la crisis de la mediana edad», resume Bryson en un artículo para el portal Psypost. La investigación abarca datos de encuestas sobre salud mental y bienestar desde 1993 hasta 2024 en países de todos los continentes.
El giro es especialmente significativo porque la curva en U se había validado con muestras enormes y en contextos muy distintos. No era una tendencia de un solo país ni de una sola metodología.
Su desaparición no puede atribuirse a un artefacto estadístico. Más bien, es algo que está cambiando de forma real en cómo viven y sienten los jóvenes.
Los datos son alarmantes: de 2,5% a 9,3% en desesperanza entre los jóvenes
Las cifras de Estados Unidos ilustran el alcance del cambio. Los datos recogidos en encuestas del sistema de salud pública entre 1993 y 2024 (más de 400.000 personas por año) muestran que la proporción de jóvenes en situación de desesperanza ha crecido de forma sostenida. Entre los hombres jóvenes, pasó del 2,5% al 6,6%. Entre las mujeres jóvenes, el salto fue aún mayor: del 3,2% al 9,3%.
El Reino Unido presenta una tendencia similar. La desesperanza entre los menores de 25 años pasó del 4,4% al 12,7% entre 2009 y 2021. A escala global, el estudio calcula que alrededor del 48% de los menores de 25 años obtienen puntuaciones en riesgo clínico en los índices de salud mental, frente al 25% para la población general.
Los datos de la mediana edad también aumentaron, pero de forma más moderada. Los hombres pasaron del 3,1% al 6,9%, y las mujeres del 4,2% al 8,5%.
El deterioro fue proporcionalmente mayor entre los jóvenes, y la brecha entre grupos de edad se ha invertido respecto a lo que mostraban los estudios de décadas anteriores.
Internet, empleo y una segunda investigación que apunta en la misma dirección
El deterioro que concentra el pico de infelicidad entre los jóvenes de hoy tiene, según los autores, dos hipótesis explicativas principales. La primera es el uso intensivo de internet y los smartphones, cuya expansión masiva entre los jóvenes coincide en el tiempo con el inicio del deterioro.
La segunda es la reducción del efecto protector que el empleo remunerado tenía sobre el bienestar juvenil. Hoy casi no caben dudas de que las condiciones laborales han empeorado para las generaciones más recientes de una forma que no tiene equivalente histórico reciente.
Estos resultados encuentran eco directo en una investigación paralela. Jean Twenge, de la Universidad Estatal de San Diego, y el propio Blanchflower publicaron en febrero de 2025 un trabajo de la Oficina Nacional de Investigación Económica de Estados Unidos (NBER Working Paper No. 33490) que analiza once estudios en seis países angloparlantes: Estados Unidos, Australia, Canadá, Irlanda, Nueva Zelanda y el Reino Unido.
La conclusión es la misma: la curva en U de bienestar por edad ha desaparecido y ha dado paso a una crisis de bienestar concentrada en los jóvenes. En todos los países examinados, la satisfacción vital ahora aumenta con la edad, cuando históricamente ocurría lo contrario.






